MVD: Diógenes digital

Creo que sufro una enfermedad que me acabo de inventar: Diógenes Digital. Consiste en ser incapaz de deshacerme de contenido digital. Fotos, videos, webs… mi Diógenes me impide dar fácilmente a la tecla de borrar.

La primera entrada de este blog data del 18 de noviembre de 2008, hace ya más de 10 años, casi nada. No se publicó originalmente en este blog, ni siquiera en WordPress. Fue una entrada en Blogger de aquellos tiempos en los que mi blog estaba en la plataforma bloguera de Google. No sé cuanto tiempo antes, meses o puede que años, ya blogueaba en una difunta plataforma de Microsoft, los Spaces, no confundir con MySpace.

La cuestión es que puedo llevar tranquilamente más de 15 años, puede que más cerca de 20 años que de 15, blogueando. Y aunque no suelo mirar lo ya escrito me gusta saber que está ahí. En su día os hablé de El Blog del jugópata, al que todavía podéis acceder aunque sólo veréis una triste ruina de lo que fue en su día. Un diseño currado para su época, contenidos que siempre consideré diferentes, colaboraciones de amigos… fue un orgullo para mi crearlo y mantenerlo durante los algo más de 2 años que duró.

El blog del jugópata

Hace unos días vivisteis un pequeño gran incidente porque tenía pensado recoger aquí las ruinas de ese blog, incorporar las entradas, darles un pequeño lavado de cara y reeditarlas de alguna manera. Por desgracia todo se precipitó porque el proceso de importación no sólo recogió las entradas sino que las publicó aquí y envió los correspondientes correos y entradas a las redes sociales. Menuda saturación de Domingo de Resurrección os di. Ya os pedí disculpas y os las vuelvo a pedir.

Buscando las primeras fechas resulta que uno de los primeros «análisis» que escribí fueron sobre el Call of Duty 4: Modern Warfare y su multijugador. Curioso que 11 años después siga siendo uno de los juegos a los que más hora dedico en mis fines de semana de ocio con mi amigo Jorge.

Ya os digo, tengo Diógenes digital y así como no me cuesta nada tirar cosas físicas, odio perder contenido digital. Me da rabia porque hoy por hoy no tengo acceso a aquello que escribí en los Spaces y estoy seguro de que algo bueno habría. De hecho una vez recuperé, no recuerdo cómo, este post sobre las cervezas después del trabajo. Me gusta saber que mi pasado sigue ahí, me apena que se pierda.

Los escotes de Alicia

Hace unos años, muchos lo recordaréis, escribía en la web de Alicia Young. No, no busquéis la web porque Alicia tenía un plan y aquello duró justo un año. Muchos recordaréis todo aquello, como nos divertimos y confieso que a veces me gustaría revisar aquellos post míos. Puedo hacerlo porque los guardo en modo documento de Google, pero no es lo mismo. También me gustaría recordar algunos de los post de nuestra querida Alicia y no puede ser. Su plan se cumplió y apenas duró unos meses después de terminar el año, al igual que la cafetería. Hoy en día seguro que más de uno la sigue echando de menos pero sólo nos queda su recuerdo.

Yo mismo he cerrado blogs, claro que sí. El del jugópata fue el primero y sus de 834 entradas siguen ahí abandonadas pidiendo a gritos una restauración. No hace mucho cerré Desde mi dron, pero ahí sigue como una sección de esta web. El blog del jugópata es ya también una parte de esta web. El blog Dedicado a Marta Fernández, madre mía. Otra web que hace una década pero que también cumplió su ciclo de vida y di de baja. Pero aquí está como una sección de esta web. Más de 300 post dedicados a Marta Fernández.

Fueron muchas horas dedicadas a esas webs, mucha gente que conocí gracias a Marta, Alicia, los videojuegos, el mundo del dron… me da pena perderlos y os aseguro que si Alicia tuviera copia de su web estaría aquí. De hecho algún día colgaré al menos los post que publiqué allí.

El Comité y el síndrome de Diógenes digital

Y todo esto del Diógenes digital viene porque el pasado día 15 caducó un dominio, una web, a la que dediqué cientos de horas y que me trajo muchísimas alegrías: El Comité. Ese proyecto que surgió de manera accidental y que acabó convertido en una web e incluso un libro que, a día de hoy, podéis seguir comprando en Amazon. De hecho de vez en cuando alguien lo compra y ojalá pudiera agradecérselo.

La web ya no está, tocaba renovarla 3 años después de su publicación y he decidido que ya no tiene sentido mantenerla. Queda el libro. Queda una página de Facebook con 172 me gusta a día de hoy y a la que siguen sumándose seguidores de vez en cuando. Queda un álbum de fotos maravilloso con imágenes que me dejaron los compradores del libro con sus ejemplares. No sé si he llegado a agradeceros todo lo que os merecéis esas fotos y vuestros comentarios. Quedan muchos recuerdos y un lugar muy grande en mi corazón para esa aventura, pero ya no queda web. Cumplió su ciclo. Como la cafetería, como desde mi dron, como el blog del jugópata…

elcomite.es ya se jubiló, pero no desaparecerá.

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