La cocina

CocinaHe vuelto a empezar a comer y cenar en la cocina de casa. Y vosotros igual diréis ¿Y qué? Y yo respondo: ya, pero es que me apetece contarlo y voy a hacerlo. Así que allá voy.

Y es que es una costumbre que perdí no se exactamente cuando. Supongo que cuando he estado fuera de casa, considerando casa este piso donde me he criado desde pequeño y que ha abandonado periódicamente. Supongo que esto es lo más cercano a una casa que tengo, pese a no ser mía, porque es donde me he criado y la que más he acondicionado. Pero no me liéis que me disperso, ya me conocéis.

La cuestión es que había empezado a cenar en el salón viendo la tele, como hacía en otras casas donde he estado. Prepararme algo sencillo y al salón. Los almuerzos, cuando estoy en casa, ídem. Pero desde hace unos días he decidido que no. Y lo curioso es que he empezado a hacerlo antes de tomar la decisión, ha surgido de manera espontánea. El desayuno siempre lo hago en la cocina, siempre. Incluso en mis otras casas. Sólo, con mi iPad o el móvil leyendo alguna cosa, pero siempre en la cocina. Hasta hace relativamente poco, 4-5 años, acompañado generalmente de mi madre mientras he estado viviendo en este piso.

Por más que le decía una y mil veces que no se levantara a hacerme el desayuno ahí estaba cada mañana tostando pan y preparando café, a la hora que fuera, para desayunar y charlar un poco. Guardo muchos recuerdos, muchos, de los desayunos en esta casa y en esa cocina en particular. Y también algunos de la comida.

En casa desde que tengo uso de razón, se comía en la cocina. No era ningún ritual, era algo bastante funcional. Por temas de horarios de escuela, trabajo, etc era difícil o casi imposible comer todos juntos así que íbamos comiendo más o menos conforme llegábamos. Siempre había comida lista. Algunos la calentaban, otros no (siempre he preferido la comida más bien fría que caliente) y a comer. Algo de charla a veces, otras ni eso y todos a disfrutar la comida casera. Si, aunque protestáramos porque éramos idiotas y no sabíamos la suerte que teníamos, disfrutábamos la comida casera.

Supongo que ahora estando solo, como en las otras casas donde he estado, busco la compañía de la tele pero un par de días he comido en la cocina y he descubierto que me gusta. No es la comida de mi madre, faltaría más, pero centrarme en la comida, sin distracciones, me sirve incluso de momento de reflexión. Estoy usando esos minutos a mediodía y de noche para pensar un poco, sin pasarme que me duele la cabeza.

Las cocinas, como decía Marta en aquella campaña y como tan bien reflejaba en su Te Regalaré El Mundo, tienen algo especial. Tienen ese aroma mágico. Es el lugar donde la alquimia funciona y donde se crean comidas y grandes charlas. Muchos recuerdos asociados a la cocina de esta casa.

No es grande en tamaño, más bien pequeña. No es lujosa ni tiene grandes cosas, pero es un lugar del que siempre han salido grandes momentos. No es que ahora vayan a salir de nuevo, pero ahí estoy de nuevo disfrutándola.

10 thoughts on “La cocina”

  1. Pues yo que en los pisos que he estado ni siquiera teniamos mesa en la cocina (eso si, desayunar, casi siempre, el bol con los cereales, el zumo, o el cafe con leche y las magdalenas) siempre he sido de comer en el comedor (aunque a veces estar solo en la mesa grande de yuyu) te entiendo, pero no lo practico

  2. Creo que la cocina es «El Lugar» de la casa, donde más secretos se cuentan y más vida se hace: entras buscando algo de picar, si hay alguien la charla está asegurada y si te metes de pinche como hago yo, acabas aprendiendo algo 😛

    En casa no hemos comido nunca en la cocina por falta de espacio; siempre en el salón con la tele de fondo. Pero cada vez le voy prestando menos atención… mejor disfrutar de algo de música, la radio o simplemente la tranquilidad y el silencio. Cambios de hábitos que se agradecen 😉

    Buenas noches y buen descanso, Dani!!

  3. Ahora solo como en la cocina cuando voy a casa de mis padres. Pero si. La cocina es «El Lugar» donde no solo se cocinan alimentos…
    Fue muy bonito conectar a Marta con Leo subido en la encimera de la cocina hablando con su madre. Una de tantas y tantas cosas bonitas de su libro.

  4. Yo conozco esa cocina, me parece, aunque el habitáculo, supongo que habrá cambiado algo. Recuerdo un plato con la merienda encima de una mesa junto a la pared?, y el olor a guiso de tu madre, un sábado al mediodía. Recuerdo que cuando fui a verla al hospital, le recordé esto, y se reía.
    Un abrazo.

    1. Me encanta que recuerdes esos momentos, primo. Y que se los hicieras recordar cuando estaba mal. Sigue siendo muy parecida la distribución. Sólo han cambiado los muebles que son más nuevos pero no da mucho juego. Y esa luz, que siempre me ha encantado 🙂

      Un abrazo grande!!

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