El marcador rosa

MarcadorRosaHe descubierto la potencia de un sencillo marcador rosa. Potencia física y sobre todo psicológica. A saber. No sé si os he contado que cuando me lo permiten me gusta reflexionar sobre mi forma de trabajar. Leo a menudo blogs y webs sobre como optimizar las hora de trabajo, rutinas para conciliar trabajo que vida más allá de la oficina, que la hay y es importante… Cosas de esas.

Tomé especial interés cuando se suponía que iba a ser una especie de autónomo en casa. Un freelance que llaman los modernos, pero en general siempre lo he hecho. Pese a lo fan que soy de la tecnología, no creo que hace falta que os lo diga, soy muy dado al papel, lo reconozco. Me gusta tomar notas a mano alzada, dibujos, etc. Ni con los lápices electrónicos de algunas tablets me llego a sentir cómodo. Siempre tengo a mano un taco de papel para tomar notas, unos folios para reutilizar, post-it o lo que sea.

Creo que lo heredé de mi primera empresa, donde se hicieron unos cuantos pentatrillones de tacos de papel que todavía rulan por las casas de los que una vez, hace muchos muchos años trabajábamos allí. Veis lo que queda de uno de ellos y os aseguro que siempre está en mi mesa de trabajo en casa.

Y dentro de ese sentido analógico y manuscrito de mi forma de trabajar (tránquilos que ya queda menos para hablar del marcador rosa, el «fosforito» rosa como le llamamos algunos), un de las que siempre me ha servido mucho son las listas. Nunca he sabido trabajar con agenda para controlar mi tiempo pero las listas… ay amigo las listas. Para mi son imprescindibles. En casa las uso menos, aunque también tengo algunas, pero en la oficina, uffff. Me parecen indispensables.

Si, he usado algunos programas de tareas, que en el fondo es lo que suelen ser mis listas, pero no me gusta ninguno. Al final acabo haciendo las listas en papel. Como además soy lento escribiendo me sirve un poco de desconexión. He tomado ahora la norma laboral de dedicar los 5-10 últimos minutos del día a despejar mente y mesa, que van muy relacionados, y a hacer un repaso a lo conseguido y lo que me espera al día siguiente.

Para ello cojo mi lista principal de tareas, arranco la hoja y traspaso lo que me queda a la siguiente hoja, apuntando cuidadosamente, añadiendo alguna nota y restableciendo el orden de prioridades si corresponde. Cojo el resto de papeles que tengo sobre la mesa y los despacho al archivo definitivo si procede (también conocido como papelera), convierto en elementos de mi lista cosas sueltas y dejo todo despejado. Y para esto mis fosforito, perdón, marcador rosa es imprescindible.

Sí, podría ser de otro color pero empecé con el rosa y uno es así de maniático. Este fosforito rosa no es para marcar prioridades ni elementos destacados. Este marcador lo uso para ir tachando las tareas terminadas. A medida que avanza el día la hoja se va tiñendo de rosa y mi satisfacción crece porque ir viendo como avanzas en el trabajo es un gran aliciente para continuar haciéndolo. No saber medir todo lo que has hecho y valorar que avanzas puede llegar a ser frustrante, me ha pasado demasiado tiempo.

Ahora incluso las tareas que van surgiendo en durante el día las apunto en la lista. Aunque sepa que las voy a hacer ahora y voy a tardar 20 minutos. A los 20 minutos sacaré mi marcador rosa y tacharé ese elemento. Y mi satisfacción crecerá.

Las listas empiezan a ser importantes para mi, ya os lo comenté hace poco por aquí, y estas laborales son algo que os recomiendo mucho. El agobio con el que muchas veces cierras el día sintiéndote cansado y pensando que no has hecho nada desaparece con este metodo. Esta lista me da mucha vidilla. Las listas en general molan. Son una buena forma de motivarte a hacer cosas y sentir que avanzas. A mi me funciona, aunque a lo mejor es sólo porque mi marcador rosa pone un punto de color tontorrón en mi vida. Quien sabe. Si lo probáis me contáis.

8 thoughts on “El marcador rosa”

  1. Yo sigo un esquema parecido en el trabajo, pero uso un boli inoxcrom de la epoca del instituto (desde 2° de BUP hasta hace nada, que se me rompio el mecanismo del desgaste ya y lo sustitui por otro igual) y si, notas que el dia no se ha perdido por completo, aunque siempre haya dias que los tachones azules no cunden tanto, siempre los puedes continuar al dia siguiente, manias tontas, pero si funcionan, las usare hasta que encuentre algo mejor

  2. Algo parecido he usado yo cuando he estado trabajando, lista de tareas en un cuaderno que siempre iba conmigo. En una primera etapa a lápiz y luego a boli; lo de tachar como dice Fran deja más satisfacción que andar borrando 😛

    Qué sea en concreto un «fosforito» no me extraña, cuando coges una costumbre es muy difícil soltarla; como cuando encuentras el boli «perfecto» y lo compras/usas por los siglos de los siglos!

    Un abrazo!!

    1. Aún continúo en mi búsqueda de El Boli Perfecto, espero encontrarlo algún día.

      A mi tomar notas a lápiz me encanta. Me gusta esa sensación que no da el boli, pero luego se emborronan con el fosforito, así que el lápiz para según que.

      Un abrazo Jordi!!

      1. Yo creo haberlo encontrado, un pilot de 0,4; escritura fina que es lo que buscaba. Aparte tengo un boli «especial» para firmar según qué cosas!! 😉

  3. Creo que el rosa es el más contundente de los marcadores. Buena idea usarlo para las tareas completadas. Y hay muchas tareas pendintes que tachar con rosa. Lo probaré.

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