De periodistas y refugiados

Llevamos unas semanas donde parece que algo se ha despertado y la crisis de los refugiados que está dejando sobre todo la guerra en Siria se ha convertido en tema de conversación, algo muy preocupante y, perdonadme la expresión, la última moda. Si, así de triste: moda. Porque aquí vamos por modas también en lo que se refiere a temas de solidaridad y eso. Que si matan a un par de dibujantes en una revista francesa, todos somos Charlie. Que si rondamos la celebración del orgullo gay, todo el mundo a teñir su avatar de facebook del color del arcoiris. Y ahora pues todos a llorar con la foto del niño sirio ahogado. Perdonad mi insensibilidad pero es que nunca me han gustado demasiado las modas.

Y en esta vorágine la semana pasada surgió el caso de esa «periodista» de una cadena húngara que pateaba y zancadilleaba refugiados que intentaban huir de un control policial. Supongo que habéis visto las imágenes de sobra. Por si acaso, aquí las tenéis.

Que cabrona, ¿verdad? Ya la han echado, por supuesto, de la cadena para la que trabajaba aunque nunca sabremos si porque los jefes ven mal ese comportamiento o por el revuelo mediático que se ha montado. Sea como sea, ya no está y unos días después dio sus «explicaciones». Que si estaba en modo pánico y tal. Perdonadme pero no me lo creo. Lo que hace es atacar, no defenderse de una muchedumbre, como ella decía. Sobre todo en el caso de la zancadilla, donde claramente lo que hace es joder a ese refugiado. Pero os pido que volváis a ver el primer video y observéis a los periodistas. ¿No os llama la atención?

A mi me estremece verlos. Todos allí con sus cámaras contemplando el panorama y el acontecimiento como si fuera una obra de teatro o estuvieran en mitad de un safari fotográfico, ¿No os lo parece? Yo les veo totalmente deshumanizados. Para ellos lo único que está pasando es una noticia. No parece que sean personas. Sólo buscan un encuadre, esa persona llorando, esa carrera desesperada, ese tropezón, el niño con su madre, la niña perdida, el perro en la multitud… esa foto, ese detalle que marque la diferencia y haga que su reportaje tenga más valor que el del compañero/camarada/competidor.

A mi me llamó muchísimo la atención y me imagino que será lo habitual en cualquier acontecimiento de esa magnitud. Cientos de reporteros a la caza de la imagen perfecta que brindar a su cadena o a los servicios de noticias. Deshumanizándose para centrarse en su trabajo. Y supongo que es lo normal, que de otra forma no servirían para estar ahí. Y supongo que si están es porque lo demandamos. Necesitamos consumir esas imágenes. Necesitamos ver a ese niño ahogado para que nuestra conciencia se despierte, ¿no?

Decía el otro día Miguel Angel Oliver en su informativo en Cuatro que ese punto de la frontera se había convertido en una especie de parque temático para periodistas. Creo que no pudo ser más acertada la comparación.

12 thoughts on “De periodistas y refugiados”

  1. Es lo que tiene una sociedad tan mediatizada, si no publicas/compartes todo este tipo de información no eres «partidario» de su defensa/apoyo. Hoy mismo tienes un claro ejemplo con el toro de la vega…

    Has oído el dicho «unos cardan la lana y otros se llevan la fama»?? En toda esa zona de Europa un país se lleva la fama de racista por su pasado, pero nadie pregunta ni se preocupa por los de su alrededor y son peores!!

    Creo que era Pérez-Reverte en su época de corresponsal de guerra decía que ese tipo de imágenes en los telediarios solo consigue insensibilizar a todo el mundo; a ellos para poder hacer su trabajo y al espectador porque ya no le acaba afectando. Cierto es que, desde que la información es negocio tienes que buscar las imágenes más extremas para que tu cadena sea la más vista…

    Un abrazo!!

    1. Que grima generalizada me da el Sr. Reverte, pero en eso, si era él, tiene razón. Al final los reporteros serán como los médicos: o se insensibilizan o se llevan demasiados problemas a casa. Y por parte de los espectadores… pues cada día más y más porque lo que antes nos horrorizaba ahora es «normal».

      Un abrazo!!

  2. Algo parecido pensé ayer cuando vi en el telediario las imágenes de uno de los supervivientes del naufragio de una patera cerca de Lesbos, con su bebé en brazos mientras luchaba por seguir a flote. ¡Qué «sangre fría» deben tener los reporteros que se ponen a sacar fotos en lugar de lanzarse al agua para ayudarle!

    1. Supongo que tendrán como norma autoimpuesta no involucrarse. Verlo todo a través del objetivo y sentirlo «lejano», aunque quiero pensar que les cueste mucho hacerlo. Sobre todo al principio.

  3. La mayoria de personas, estan insensibilzadas ante todo esto. Y a los que de verdad mandan, poco o nada les importa este exodo.
    Como dijo un periodista en una tertulia, llevan años muriendo miles de niños, y de repente todos hablamos de Aylan. Por que? Por que va vestido como nuestros niños, no con harapos.

    1. Y porque ha salido en la tele y se le ha dado algo de «Publicidad». No hay más. En fin. Igual tampoco debería importarnos tanto, ¿no? Todo eso está tan lejos…

      1. No hace mucho nuestros abuelos estuvieron igual. Y se los trato muchísimo mejor. Ahora ponen vallas «Made in Spain». Menuda Europa y menuda humanidad.

  4. Pues mira, las imagenes, de momento, a mi no me han insensibilizado aun, me saturo mas la cantidad de repeticiones del tren de Angroix, las imagines del 11/S o del 11/M que me dejaron TOTALMENTE CORTOCIRCUITADO, y, por cierto, rebuscar un poco en la cadena donde trabaja la reportera, esa «pobre Petra» es un canal extremadamente racista, solo la han despedido por el revuelo que ha causado la diffusion, pero cosas asi es lo que pedian a sus reporteros

  5. Ayer mismo comentaba yo en una conversación algo de esto. La verdad, yo siempre digo que voy contracorriente en muchas cosas, y en esto también. Coincido contigo en el tema de las modas y tal. Yo lo veo como un producto de consumo de los medios, especialmente televisivos. Durante unos días mantiene a la gente pegada a sus cadenas y ya. Luego, en breve, a otro tema. Pasó con el ébola, pasó con el terremoto de Nepal, y pasa con todo.
    Respecto a la periodista húngara, el gesto está mal, es feo, pero pienso que también se sobre dimensiona. Por ejemplo, están masacrando a personas en otras partes del mundo por el «delito» de creer en Cristo. Es decir ser cristianos. El otro día vi una foto de una familia, madre y dos hijos colgados de una soga encima de una tapia en uno de estos sitios donde no llegan en masa los periodistas. Nadie habla de eso, y me parece que tendría que tener muuucha más relevancia que lo de la periodista húngara, que insisto, su acción no estuvo bien, pero para saber que intenciones tuvo de verdad y porqué lo hizo tendría que estar en su cabeza, y yo hasta ahí no llego.

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