Take me home

TakeMeHome¿Cuantas veces os he hablado de lo importante que es la música para mi? ¿De como asocio ciertas canciones a ciertos momentos vitales? Creo que unas poquitas ya y las que os quedan. Esto que os voy a contar es un recuerdo que vuelve cíclicamente a mi cabeza y que hoy ha venido hablando con una amiga por guasap hace un rato. La canción es Take Me Home y tengo un par de recuerdos con ella. Os la dejo al final y os recomiendo encarecidamente que, si la escucháis, lo hagáis con unos buenos auriculares o en una buena cadena de música donde podáis apreciar el estéreo y os podáis sentir rodeados por la música.

Hace muchos muchos años, ni siquiera os puedo decir cuantos pero aún no trabajaba así que tendría 15 o 16 años, mi hermana mayor tenía ya su primer piso de casada. Estaba por la zona de la estación de trenes de Málaga, a las puertas del conocido barrio de El Bulto. Esos pisos ya ni existen. Recuerdo que desde las ventanas de su salón se veía la parte de arriba de un edificio donde está ubicado Calzados Gody, que estaba coronado por lo que se llamaría un Loft. Un ático enorme que ocupaba una cuarta parte de toda la manzana. Grandes cristaleras por paredes, entorno limpio, sin habitaciones visibles (supongo que estarían en la parte que yo no veía)… Cada vez que iba lo miraba y pensaba «yo quiero vivir en un sitio así». Nunca he sido de chalets ni mansiones. Un gran loft, un estudio amplio, con una buena terraza y mucha luz. Ese es mi piso de ensueño.

Pero me disperso, como siempre, así que retomo el tema musical. Entre las muchas cosas que con esfuerzo y cariño fueron metiendo en ese piso, una de las primeras fue una cadena de música. Nada de una minicadena compacta no. Una de esas modulares que comprabas los componentes por separado. Por una parte el amplificador, otra la radio, las pletinas (el cassette) y coronando el mueble un maravilloso plato para poner discos. Todavía sigue dando guerra esa cadena Technics en casa de mi hermana.

Era maravilloso. Poner un disco de vinilo siempre me ha parecido un ritual. Sacarlo con cuidado de su funda, ojo de no tocar las pistas para no rayarlo. Limpiarlo cuidadosamente con una especie de «cepillo» muy suave que tenían al lado del plato para que no tuviera nada de polvo. Soltarlo con cuidado y ponerlo en marcha. Tenía ese plato un control de velocidad, pitch si no me falla la memoria. Unas marcas en el lateral del plato y una luz que al girar producían un extraño efecto que permitía ajustar la velocidad exactamente a los 33 o 72 Revoluciones que hubiera que ponerlo. Por último dejar caer la aguja con todo el cuidado del mundo sobre el disco y que comenzara la magia.

Todo lo compraba en vinilo. Sólo he «comprado» una cinta de cassette en mi vida. Lo compraba y me iba a casa de mi hermana a grabarlo a una cinta para poder escucharlo en casa mi casa, más adelante en el coche. Creo recordar que aún no vivían allí o algo así porque si no no me explico como me encontré yo sólo en aquella casa aquella noche. Supongo que mi hermana me debió prestar su llave para que yo fuera a copiar el disco que me acababa de comprar.

Había comprado un Maxi Single de Phill Collins. ¿Recordáis los Maxi Singles? Versiones extendidas de las canciones normales. Era de Take Me Home. 8 minutos de canción. Recuerdo que la puse a grabar y me quedé en un lugar estratégico que tenía en ese salón que estaba justo en medio de los dos altavoces. Ahí apreciaba el estéreo perfectamente. Noté como esa música se «movía» alrededor mía. Noté como la batería se desplazaba, como aquello era especial. La disfruté mientras se grababa y al terminar de pasarla a cinta apagué todas las luces y volví a ponerla. Ojos cerrados y dejar que la música flotara a mi alrededor. Terminó y la volví a poner pero esta vez no me senté.

Luces apagadas. Música a tope y yo dando vueltas a la mesa de centro de aquel salón al ritmo de la música, siguiendo su cadencia y su movimiento.  Y no sé si la escuché 2, 3 o cuatro veces más pero no paraba de volar con esa música. Y en aquella época no fumaba, ni bebía ni me drogaba más allá de lo que la música me podía hacer volar.

Recuerdo aquella noche, aquel ritmo, como con un mazo de madera de esos que hay en las cocinas para romper frutos secos seguía el ritmo de la batería golpeando mi mano. Tranquilos, no era flagelación no sangraba ni nada. Simplemente me transportaba.

No os pido que al escuchar la música sintáis lo mismo. Ni yo mismo he vuelto a sentirlo jamás, pero lo cierto es que la capacidad de la música para evocar y transportar es infinita.

Permitidme que dedique este humilde post a esas personas que son capaces de bailar solos en casa. De dar vueltas en círculo, de cantar a grito pelado, de vivir y sentir la música. Sólo las personas que son capaces de hacer eso son capaces de disfrutar intensamente los placeres más pequeños de la vida. Yo aún lo hago a veces. Con mi GinTonic o copa de vino en la mano. Lo hago. Y sé que no soy el único. Así que este post para todos vosotros/nosotros. Los que sabemos sacarle el jugo a cada instante. ¡Bailemos! ¡Demos vueltas! ¡Cantemos!

6 thoughts on “Take me home”

  1. Yo he visto ese edificio frente a la estación!! Y recuerdo esas cadenas, yo descubrí en una a OMD, Supertramp, y un largo etc. Eso sí, siempre salpicado por Maiden o King Diamond, entre otros.

    En tu caso tu hermana, en el mío mi tío tiene parte de culpa en la música que escucho, esa que te hace vibrar y bailar, aunque la mía dicen que no se puede bailar…

    Un abrazo, y buen comienzo de semana!!

  2. Me encanta este post! Tal vez porque amo a Phil Collins tanto como a la música, tal vez porque la música forma parte de mí o tal vez porque me acabo de transportar a aquella época y tantas situaciones similares en las que me encontré. Ahora uno de mis momentos favoritos del día es cuando voy al trabajo, con la música en el coche, cantando mis canciones favoritas y dejándome llevar.
    ¡Sí, la vida es música y viceversa!
    Buenas noches, hermano ^^

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