Día mundial de la lucha contra el SIDA

SidaLazo-rojoHoy es 1 de diciembre, día mundial de la lucha contra el SIDA. Desde 1988 se lleva celebrando este día. 25 años usándolo para concienciar, prevenir y recordar que el SIDA está ahí. Y hoy quiero dedicar este post a esta lucha silenciosa, cada vez más, que sigue manteniendo tanta gente. Para luchar contra esta lacra, para buscar cura (que recordemos que sigue sin haberla), para que las personas que la padezcan lleguen a sentir sólo que tienen una enfermedad como la diabetes o la hipertensión que con medicación pueden seguir llevando una vida relativamente normal. Y especialmente dedicarlo a todas esas personas que lo sufren en todas sus vertientes.

Supongo que muchos no recodaréis lo que supuso esta enfermedad en los 80. Su historia. Todo lo que se vivió al principio. Como hizo cundir el pánico entre gente que llevaba una vida normal. Porque aquello comenzó como una peste exclusiva de maricones, putas y drogatas. Una especie de furia divina contra esas lacras que en cierto modo alegró a algunos grupos. Incluso hubo teorías de la conspiración de que había sido un experimento de los americanos (como no) para soltar esa enfermedad y acabar con los homosexuales. Si, eso se decía no hace tanto tiempo.

Mucha gente se creía a salvo porque ellos eran castos y puros, ellos solo se acostaban con gente del sexo contrario, como Dios manda. Pero resulta que también empezaron a caer, porque resulta que no era solo para los parias. Resulta que ese que respetaba los dictados del señor respecto a un hombre con una mujer, hacía un poco la vista gorda con lo de no cometerás adulterio y se iban con esas señoras de vida impía, y luego se iban con sus mujeres y estas tampoco, a veces, eran tan respetuosa con lo del adulterio. Y así.

O eras casto, puro, respetabas todos los mandamientos pero tenías que ir a un hospital y recibías transfusiones sin saber que a través de la sangre también se contagiaba eso de lo que hablaban por ahí que estaba matando a los homosexuales y yonkis. O se relacionaban con gente que era muy heterosexual y todo pero que compartía jeringuillas con sus amigos para meterse algún pico de vez en cuando. Nada grave, pero con una vez bastaba.

Pero todo eso pasó, esa barrera que parecía mantener a salvo a la supuesta gente de bien se diluyó. Y además, y puede que esto sea de lo poco bueno que se pudiera sacar del SIDA, se descubrió que esos depravados homosexuales también estaban entre nosotros. Los más viejos del lugar recordarán a Rock Hudson. Todo un galán del cine, de esos que cualquier padre querría para su hija. De esos por los que las mujeres suspiraban. Nadie podía imaginar que fuera homosexual. Hasta que un día murió de SIDA. Porque en aquella época no se podía ser actor gay. Podías ser guapo o feo, pero eras hombre (o mujer). Si no fue el primero si es el que yo recuerdo con más fuerza.

Hace poco celebrábamos en aniversario de la muerte de Freddie Mercury. También el SIDA se lo llevó. Y comenzaron conciertos, campañas en todas partes, rostros famosos que daban su imagen para luchar contra el SIDA, que nos decían que era cosa de todos. Y muchos rostros que salieron a la luz entre los famosos declarando que tenían el VIH en uno u otro modo. Y campañas para usar el preservativo. Y el miedo.

Por suerte habrá muchos que no sepan de lo que hablo pero hubo un tiempo en que tener SIDA te convertía en algo peor que un perro rabioso. Nadie quería estar cerca de un enfermo de SIDA. Porque el miedo y las leyendas urbanas hacían su efecto. Madres que retiraban a sus niños del colegio si sabían que un alumno tenía SIDA. Adultos expulsados del trabajo con cualquier excusa cuando en realidad el único motivo era que tenían SIDA. Terror de los que lo tenían por no saber si sobrevivirían y por el desprecio que recibían. Por cierto, no es mal día para que alguna cadena de TV ponga Philadelphia.

Una época en la que se creía que por un beso se contagiaba el SIDA, o por compartir una botella de agua entre dos compañeros de colegio o por sentarse en un banco de clase que había usado un enfermo. O por ducharse con alguien con SIDA. Se pasó de un extremo al contrario, todos nos podemos contagiar sólo con mirar al enfermo. Incluso se habló de que el PORNO iba a desaparecer porque los actores se negaban a mantener relaciones entre ellos. Cierto es que también en ese sentido cambiaron cosas.

Todo esto sucedió hace no tanto. Hoy parece algo oscuro y apenas se habla. No veremos tantos lazos rojos como veíamos hace años por la calle. No habrá tantos presentadores de TV que lo lleve puesto. Ya no está «de moda», pero el SIDA sigue existiendo. Y quizás de una forma más dura y silenciosa. La parte buena es que todo esto sirvió para aclarar muchas verdades, para ver que esas escalas de «buenos y malos» que algunos se empeñaban, y se empeñan, en mantener no valen para nada. Que aquí todos somos iguales.

Y es que hoy os escribo todo esto porque ayer iba por la calle escuchando a mi querida Rozalen y sonó «Comiéndote a besos«. Y me recordó que todo esto sigue sucediendo hoy. Que aún hay gente que se aísla por tener SIDA. Consciente o inconscientemente. Y gente que lucha por mantener ese amor y por no dejarlo escapar, aunque se empeñe. Y lloré mientras la escuchaba. Será que pienso un poco más de la cuenta en el amor últimamente pero me emocionó. Hacía tiempo que no escuchaba una canción sobre el SIDA. O al menos una que me emocionara. Os la dejo a modo de despedida. Escuchadla. Sentidla. Hoy es un buen día para recordar que aún tenemos ese asunto pendiente.

Rozalen – Comiéndote a besos

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