¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué? ¿Cuántas veces habéis oído o leído estos días lo de que «esto nos va a cambiar para siempre»? Al margen del lema político de nueva normalidad, seguro que incluso amigos y conocidos, por no hablar de lo que se ve en TV, os han dicho eso de que vamos a cambiar prioridades. «La gente va a ver lo realmente importante». «Vamos a apreciar a la familia y amigos como nunca». «Estamos viviendo con lo justo y nos va bien». «La gente va a cambiar para mejor». bla bla bla.

¿Lo creéis? ¿Pensáis que de esta vamos a salir cambiados, mejores personas, con más inquietud social, que empezaremos a usar menos el coche, hacer más deporte…? Tres telediarios le doy yo a estos propósitos de vida nueva, así os lo digo.

O menos, porque ya se está viendo lo mucho que nos importan los demás cuando el primer día que se puede salir a la calle se ven imágenes en Madrid de un botellón en pleno centro con decenas de personas bailando y bebiendo al ritmo del A quien le importa. Toda una declaración de intenciones porque así somos, seres egoístas y egocentristas. El yo y lo que a mí me dé la gana por encima de todo. Mucho aplauso solidario… porque era una forma de entretenernos. Mucha cacerolada en contra de no se sabe bien qué… porque estamos aburridos en casa. Y así todo.

Acababa de escribir que vamos a olvidar esto en cuanto pase pero lo he borrado porque ni siquiera hemos esperado que pase. Ya se está olvidando. Ya sale mucha gente a deshora, sin respetar medidas de seguridad, distancia interpersonal ni nada. En cuanto nos descuidemos nos daremos dos besos y dos abrazos, porque somos así. ¿Bueno o malo? No seré yo quien lo diga. Para algunos será maravilloso y para otros una inconsciencia. Todo va por barrios.

¿Y ahora qué? ¿Vosotros habéis aprendido algo de estas semanas de reclusión y supuesta introspección? Yo tiro la primera piedra y os cuento lo que he sacado en este mes y pico que he estado confinado.

Yo no he aprendido nada, sólo he confirmado cosas. Buenas y malas. La más importante es que soy tan ermitaño y solitario como pensaba. No necesito esos contactos físicos. Que no los rechazo, pero no son necesarios para mi.

Me basta mi casa, mis ordenadores, mis consolas… Bien es verdad que he mantenido contactos a distancia con algunas personas, las mismas que siempre he sentido a mi lado. Ni más ni menos, esa es otra de las cosas que he confirmado: quién está. Me equivocaba poco o nada, la verdad.

En definitiva, ahora que esto va terminando, me pregunto si os preguntáis, valga la redundancia, ¿Y ahora qué? Si pensáis como vais a cambiar, qué vais a hacer, si os replanteáis cosas…

Podéis dejar comentarios aquí abajo. Total, estamos en petit comité y hay confianza. Soltaos la peluca.

4 thoughts on “¿Y ahora qué?”

  1. Yo creo que volveremos igual…(
    El hecho de cerrar el hóspital de IFEMA con una fiesta organizada por la Comunidad dd Madrid, con la presidenta, la vicepresidenta y el alcalde repartiendo bocadillos, (ahi, dando ejemoplo) y el personal sanitario al mogollón nos da una pequeña pista, algunos habrán aprendido algo, yo, no soy el tio mas cariñoso del mundo, pero hay gente a la que me muero de ganas de abrazar…no se, será cosa de esperar y ver, pero no creo que vayamos a volver a la normalidad siendo suecos…

    1. Suecos, daneses,… Nos tocará ser un poco más nórdicos, es lo que nos espera unos meses.

      Eso en lo humano. En lo político ya se ve que todo vuelve a la normalidad de antes. Ahí, nada nuevo

  2. ¿Ahora? Ahora vamos a ser tan egoístas como HIPÓCRITAS han sido la gran mayoría de los españoles que han salido a sus balcones a aplaudir.

    Ahora vamos a salir TODOS ahí fuera siendo aún más hijos de puta que antes.

    1. No lo diría tan radical pero si que creo que esto no nos ha hecho nada. Lo de los aplausos es harina de otro costal. Casi se merecería post aparte. Aquí se han vendido cosas que no son.

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