El cuarto oscuro

Cuarto OscuroCuantos de los que leéis esto no tendréis ni la más remota idea de lo que es un cuarto oscuro. Y no me refiero a un rincón de castigo ni a esa sala con poca luz del Sr. Grey. Hablo de algo mucho más mágico y que tuve la suerte de vivir de pequeño con mi padre. Bueno, de pequeño y no tan de pequeño. Hablo del cuarto oscuro de la fotografía.

A algunos mozalbetes os sonará de las películas. Hay una escena que por alguna extraña razón recuerdo especialmente de La Profecía en la que un fotógrafo se encuentra revelando en el cuarto oscuro. Con decenas de fotos colgada de cuerdas en las paredes y esa luz roja encendida.

Recuerdo esos días encerrado en alguno de esos cuartos oscuros que montó mi padre en diferentes habitaciones de la casa, según las circunstancias. Una lámpara de luz roja portátil que colgaba allá donde podía, esa ampliadora, las cubetas con los diferentes líquidos (el revelador, agua y el fijador). Los papeles fotosensibles siempre bien protegidos… Ese olor a productos químicos.

Recuerdo ver como mi padre con la luz encendida buscaba entre negativos de celuloide que para mi eran indescifrables la foto que quería revelar. Lo colocaba en aquel mastodonte de ampliadora y con la luz más baja iba ajustando la imagen que proyectaba hasta tenerla enfocada y encuadrada. Llegaba el momento, se apagaban todas las luces, todo cerrado y al grito de «que no entre nadie» encendía la luz roja. Sacaba con delicadeza el papel fotográfico y lo colocaba en su sitio.

Encendía la ampliadora y de nuevo surgía esa imagen en blanco y negro y en negativo, esta vez proyectada sobre el papel. 1, 2, 3, 4, … y así contaba los segundos que el consideraba necesarios para aquella foto y para aquel papel. Apagaba y la imagen desparecía para dar paso a la magia.

Con cuidado y siempre con la luz roja (a veces ni eso porque alguna rendija de luz entraba por algún sitio y nos bastaba) pasaba aquel papel en blanco al revelador. Hasta el nombre es fascinante. Revelador. Mecía suavemente la cubeta para que el liquido formase olas sobre la superficie del papel y al cabo de unos segundos que llenaban el ambiente de suspense la imagen comenzaba a aparecer. En blanco y negro, pero ya positiva. Ya se distinguían las caras, los paisajes, los fondos…

Allí estaba la fotografía. surgiendo mágicamente de aquel papel en blanco. Por muchas veces que sucediera siempre me fascinaba. Me quedaba embobado mirando esa imagen. Siempre «me pedía» mover la cubeta del revelador. Mi padre observaba y cuando lo consideraba oportuno sacaba de allí aquel papel. Porque el tiempo era importante. Más o menos tiempo allí cambiaba la foto, como más o menos tiempo en la ampliadora o como un papel u otro, aunque a mi me parecieran todos iguales.

Mi padre la sacaba con las pinzas de goma especiales para tal fin y la pasaba al otra cubeta con agua. La movía un poco en el agua y rápido al fijador. Tocaba dejarla reposar ahí un tiempo para que ese otro producto se ocupase de que hacer indeleble esa imagen. Un ratito ahí y al agua de nuevo. A limpiarse de todo rastro químico para acabar colgada de la pared o, más habitualmente, sobre una toalla vieja sobre la cama con el resto de imágenes recién surgidas del horno.

No recuerdo grandes conversaciones, no recuerdo que fuera un momento de ese fuera in momento de conexión especial con mi padre ni nada de eso, no dramaticemos. En ese cuarto oscuro se producía magia cada vez que entrábamos. La palabra Fotografía tomaba todo su sentido. Escribir con luz. Sobre ese papel sensilble. Cuantos efectos hacía, esas cosas que ahora con el photoshop se prueban 1.000 veces en aquellos años era todo un arte. Jugar con los tiempos de exposición, de revelador… era magia. Yo lo entendí con el tiempo pero aunque no lo entendiera sólo sé que lo disfrutaba.

Esa magia dudo que vuelva nunca pero quedará por siempre en esta más que frágil memoria.

PD: Hacía tiempo que tenía este post en mente después de una grata conversación con una buena Amigaxa, así que espero que te guste. Ha surgido hoy porque una de mis sobrinas me envió ayer una foto bien antigua de mi padre y me lo ha recordado. Sé que lees es blog, sobri, así que espero que te guste a ti también.

9 thoughts on “El cuarto oscuro”

  1. Vaya experiencia!! Bonitos recuerdos, parecido a cuando te pones con tu padre y las herramientas a hacer «chapús» por casa…

    Y la magia del revelado de una fotografía, muy bien explicado Dani!!

    Muy bonito post!!

    Un abrazo!!

    1. Muchas gracias, Jordi. Buenos recuerdos. Lo de las chapus… en casa ni sólo ni con mi padre. El trabajaba arreglando cosas y en casa no hacía nada, jajaja.

      Un abrazo!

  2. En esos tiempos, la fotografia en general tenia una magia de la que ahora carece, el hacer fotos con una reflex y no saber como habian salido, quemar muchos carretes hasta aprender a gastarla, y aun con una camara compacta, no sabias si habias hecho una foto Buena o no hasta despues de su revelado (y encima salias como mucho con un carrete, usualmente de 24 fotos), sin hablar de los procesos de revelado, como explicar a mucha gente como era el mundo de la fotografia antes, les iba a parecer arcaico.

    1. El otro día vi en la tele «¿Quién puede matar a un niño?». En una escena los protagonistas van a una tienda a comprar carretes. De 24 fotos. Me pareció tan antiguo que pensé lo que tu dices: ¿Cómo le explicas a una generación nueva que había que comprar carretes, revelarlos….? La fotografía era toda una aventura en aquella época.

      Un saludo!

  3. Yo si vivi esa magia de la fotografia analogica. Mi tia es fotografa y convertia el cuarto de baño en oscuro. Miles y miles papeles, de negativos archivados, botellas de liquidos… Hoy dia es muchísimo más accesible dedicarse a la fotografia. Pero como en toda transición de lo antiguo a lo moderno, analogico a digital, se pierde esa magia de lo artesano.

    1. El baño también fue cuarto oscuro durante una temporada pero ahí apenas cabíamos los dos y toda la parafernalia 🙂

      No sé porque todo esto de lo digital parece carecer de magia. Supongo que han procurado hacerlo tan accesible que nos parece muy normal todo. Antes los informáticos eramos casi dioses. Hoy cualquiera es informático, maneja el PhotoShop, cuelga 20 fotos al día en Instagram… y así.

      Un saludo.

      1. Si hace 15 años muchos que sabian manejar el word y el excel ya se creian informaticos!! No se me olvidara cuando empecé FPII y algunos decian: Yo pensaba que esto era otra cosa. El word star, el ms-dos… Pero esto de pseudocodigo? Cobol?? Algebra de boole? 0 y 1…. :-)) Que recuerdos…

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