El Dorado

CamperoNo, no os hablo de ese tesoro fantástico que dejaron en «las américas», os hablo de un sencillo bar/cafetería que hay cerca de mi casa. Si sois de Málaga puede que más de uno lo conozcáis. Yo mismo me he sorprendido esta misma noche al saber quién lo conocía, pero eso os lo contaré luego. De lo que quiero hablaros es de un lugar tremendamente sencillo pero que forma parte de mi memoria como un lugar de esos donde he vivido momentos únicos.

El Dorado, y en concreto su terraza, me trae a la memoria noches interminables con el que por aquel entonces era el novio de mi hermana. Por supuesto he ido con más gente. Antes, después y durante pero no sé exactamente por qué lo asocio con él. Esa ensaladilla rusa, albóndigas, croquetas… esas cañas, esos Bacardi cola (en aquella época era de ron cola), ese estar allí hasta que nos echaban. Eso era El Dorado.

Me sentía adulto. Eran unas conversaciones muy de tu a tu pese a los casi 10 años menos que tengo. Ese sentir que me escuchaban y que me hablaban. Sé que mi psicóloga diría, en cierto modo lo hizo, que suplí con el que estaba destinado a ser mi cuñado la presencia física de un padre o hermano mayor. Ese referente de confianza. La figura en la que mirarme, con la que soltarme y a la que pedir consejo. Esos eran los tiempos de El Dorado y pese a lo mucho que ha llovido desde entonces y lo muchísimo que han cambiado las cosas desde aquellos años, El Dorado y esos recuerdos siguen.

Esta tarde he pasado por allí, el camarero me sigue conociendo, dándome la mano y saludando pese a que llevaba meses sin pisarlo. Justo antes hablaba por teléfono con una amiga y le comentaba que iba a tomar algo allí. Me ha sorprendido que lo conociera. Mejor incluso que yo. Hemos compartido algunos recuerdos del lugar y al final he acabado pidiendo el campero que veis en la foto y que desconocía que allí lo servían. Me lo ha descubierto ella. Y he pensado lo pequeña que es Málaga. La cantidad de veces que quizás habremos compartido esa terraza sin conocernos. ¿Os habéis parado a pensar alguna vez que quizás en la vida os habéis cruzado mil veces con alguien sin conocerle? Es muy curioso.

Recuerdos de hace décadas que se mezclan con nuevos gratos recuerdos.

2 thoughts on “El Dorado”

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.