Planificación en el trabajo

PlanificacionNo sé si ya lo he dicho por aquí antes, es más que probable, pero me mata la falta de planificación en el trabajo. Me mata tener que andar improvisando a cada instante. Y sé que todo tiene su momento y su lugar, pero la planificación me parece tan importante. Y tengo el reciente ejemplo de Los Gadgets. Puede parecer una tontería de web y tal, pero llevo desde antes de navidad con ella, y con el plazo claro y fijo de que debía estar el 25 de enero para el aniversario del primer post de Los Gadgets en el blog de Alicia. Y con esa premisa hice mi planificación en el trabajo.

Reservar dominio. Instalar WordPress. Comprobar que funcionaba. Buscar plantillas (una odisea). Plantear la estética y logos. Pedir ayuda a los amigos que saben de eso del diseño y descubrir a @Chica_up y su claridad de ideas. Contactar con colaboradores. Widgets. Adaptar plantilla. Twitter. Facebook.  Y mil cosas más. Hay que planificarlo. Ir dando unos tiempos, pensarlo todo bien. O al menos lo mejor posible. Y aún así surgen imprevistos de última hora, pero por lo menos son más llevaderos teniendo cierto control y sobre todo planificación.

Ojo, que hablamos de una web sencilla y simple. Y aún así considero que hay que planificar. Imaginad el en trabajo «de verdad». En una empresa. En un lugar donde se tienen que coordinar varias personas. Donde el trabajo de unos depende de otros. Donde cualquier paso que hay que dar suele tener muchas más implicaciones que ese sencillo paso. Pues nada. Resulta que vivo en la «antiplanificación». Aquí no se prevé casi nada. Aquí vamos «a salto la mata». Bueno, no. Miento como un bellaco. Existe muchísima planificación de cosas no vitales. Cada vez más. De esas tareas que sí, que hay que hacer, pero que no son fundamentales para el funcionamiento de la empresa. Eso si está planificado con fecha, hora y tiempos. Ahí si.

Pero luego llegan tareas «troncales», que requerirían haberse planificado hace meses porque además hace meses que se conocían. Y esas se van dejando. Y dejando. Y dejando. Hasta que de repente un día alguien decide «esto tiene que estar para pasado mañana». Y resulta imposible. O quizás no. Seguramente no será imposible. Saldrá. A trompicones, chapuceando. Tapando parches aquí y allá sobre la marcha cuando veamos que nos vamos a estrellar contra algo. Así funciona esto.

Y lo peor es que no creo que sea problema sólo de mi empresa, creo que es un problema general. Soy un gran amante de la improvisación. De ella pueden salir grandes cosas. Es una gran virtud y todo un arte saber improvisar, pero mejor si hay algo de planificación en el trabajo previamente. Que la improvisación sea la guinda del pastel, el remate final, no la base del trabajo.

1 thought on “Planificación en el trabajo”

  1. La improvisación es la capacidad de resolver lo que se sale del plan, de ser espontáneo.

    Pero efectivamente, no todo puede quedar en manos de la improvisación, porque entonces deja de ser capaz.

    Planificar ayuda mucho en todo, y como bien dices, no se hace como debiera en las empresas… ni en la vida.

    Yo llevo una temporada de mucho lío laboral… y tengo planificadas cosas hasta finales de marzo… pero son muchas y muy variadas, y todos los día entran nuevas, así que ahora toca planificar como se va a llevar a cabo el plan, hay que guardar momentos del día para tareas que requieren tranquilidad y tiempo por delante, y el resto del tiempo a despachar los otros temas.

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