¿Cuanto vale un comodín?

jokerComodín, joker, como prefiráis llamarlo ¿Cuanto vale un comodín en una partida de poker? Pues en si no vale nada. Un comodín no tiene valor por si mismo. No es capaz de hacer nada pero puede cambiar y adaptarse. Necesita buena compañía. Con cuatro cartas inútiles no es capaz de hacer nada, aunque siempre podrá «arrimarse» a alguna algo más valiosa y conseguir aunque sea una pareja decente.

En sí no vale nada. Un comodín no sirve para nada pero todo el que juega al poker siente una alegría especial cuando le toca uno. Sabe que es una gran oportunidad. Es una carta que todos desean porque bien usada puede proporcionarte la mejor mano posible. Ya sabes que, una de las 5 cartas es sin dudarlo la mejor. Podrás usarla como te plazca que siempre será efectiva en su lugar.

Un poco así me siento yo en mi trabajo. Ese comodín eterno. Por mi mismo quizás no valgo, o no se me valora. Quizás no tengo un número concreto y tangible, pero siempre estoy ahí preparado para adaptarme, para asumir el papel que interese, para convertirme en esa carta que dé la mano ganadora. O al menos una mano decente. A veces me tocará ser una pareja de un as, al final no quedará más que una pareja de ases, pero otras veces encajo en esa jota de corazones que convierte las otras 4 cartas en una escalera de color real. 4 cartas que no valdrían para nada pero que se vuelven la mano imbatible.

¿Cuanto vale ese comodín en una empresa? ¿Cómo es de necesario tener uno? Alguien que se adapte a lo que le echen, mejor o peor, pero que acaba solucionando cualquier contratiempo de una u otra manera. ¿Se valora? ¿Se quiere? ¿Se utiliza? ¿Se busca? Creo que las empresas lo necesitan más de lo que creen pero que, en cierto modo, no lo valoran. Prefieren ver esa reina de corazones como una carta valiosa, sin darse cuenta de que no juegan solas y que a veces un miserable 2, junto con otros 3, hace un poker de doses que hace ganar una mano.

En fin, reflexiones que uno se hace.

5 thoughts on “¿Cuanto vale un comodín?”

  1. Es una gran verdad, no se valoran hasta que se pierden, es entonces cuando se descubre todo lo que aporta y resuelve.

    Yo me he sentido algunas veces así, cuando vuelves a oír de antiguos trabajos donde lo llevabas todo controlado y desde que te has ido las cosas no funcionan… está feo, pero engordan un poco el ego 😛

    Qué tengas un gran viernes!! Un abrazo!!

  2. Totalmente de acuerdo. Más de una reina de corazones quisiera tener la capacidad de un comodín. Me consta que hay reyes de bastos que sí reconocen su valor 😉

  3. Pues después de ser comodín dentro y fuera del trabajo me dí cuenta que ni se aprecia ni es necesario. Uno tiene que buscar su sitio porque nadie te lo va a dar. Dejar de ser comodín y ser AS es cosa de uno mismo, no de los demás. Y podría estar hablando de esto mucho tiempo, pero haría otro post jajaja.
    Dani, la baraja está en nuestras manos, solo hay que saber jugar y, sobre todo, saber a qué quieres jugar.

    1. No suele ser tan fácil. El comodín no se reconoce pero no siempre uno puede ser la carta que le gustaría. Eso es así y sobre eso he tenido más de una charla con mi amiga Marta y alguna discusión con otro amigo del blog.

      En cuestiones de trabajo, a no ser que sea tu empresa, no sueles ser quién decide, aunque puedas intentar influenciar.

  4. No, no me refiero a eso. Me refiero a que cada uno hace en la medida que se le consiente. Ya te digo es largo y tedioso.
    Nosotros somos los que decidimos hacer con nuestra vida.

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