Dejando de fumar

Pues si, tras mucho darle vueltas al tema, por fin desde ayer estoy intentando dejar de fumar. Llevo poco mas de 24 horas sin fumar nada y aunque sabía que me iba a costar, he preferido no informarme demasiado y lanzarme a la aventura.

Había leído que había que fijarse una fecha para dejar de fumar e ir tomando pasos, preparándose psicologicamente, reduciendo consumos, etc… hasta llegar a ese día y dejarlo definitivamente. Nada de eso he hecho. También estoy al corriente de todas las alternativas que hay para ayudarte a dejar de fumar: parches, chicles, sprays nasales, acupuntura, laser, hipnosis, electroshock (bueno, creo que esto no se usa para dejar de fumar)… Pero nada, tampoco me he decidido por ninguno.

Buscar motivaciones es otra de esas cosas que dicen que es muy importante a la hora de dejar de fumar. Económicas, de salud, por amor (os aseguro que casi dejé de fumar por una chica que conocí hace muchos años), por la gente de tu alrededor…. hay mil motivos y tienes que decidir cual es TU motivo para dejar de fumar y tenerlo siempre presente. Pero tampoco tengo un motivo claro. Si, es cierto que hace no mucho tiempo (allá por Octubre o Noviembre) me llevé un buen susto con mi tensión y pensé que me estaba dando un infarto y que me moría, mas o menos. Ya sabéis, uno que es un poco exagerado. Pero tampoco me sirvió para dejar de fumar, y mira que el susto fue gordo y hubiera sido el momento.

Total, que al final, estoy metido en esta historia de no fumar desde ayer, así sin preparación ni anestesia y casi sin motivo. ¿Por qué entonces? Pues supongo que sencillamente por que sí, porque se que es algo que quiero hacer porque es bueno en todos los sentidos. Y esto es como meterse en una ducha sabiendo que el agua está fria. Puedes prepararte todo lo que quieras, necesitar imperiosamente la ducha, ir entrando poco a poco pero, al final, lo mejor que puedes hacer es meterte de una vez y que sea lo que Dios quiera. Pasar el mal trago de golpe y ya dentro, pues aguantar. ¿O no?

Pues ese ha sido mi caso. Tras una conversación twittera esta semana me di cuenta que estas cosas son así. Al final, un día te levantas y lo dejas. Y yo llevo dándole vueltas, con miedo a dejarlo, desde octubre, diría que incluso antes. Y por más que lo siguiera planificando, tenía que llegar el día que me metiese debajo del chorro con todas las de la ley. Y ese día fue ayer, tan bueno como otro cualquiera.

Y no lo estoy pasando bien, pero tampoco tan mal. Estoy raro, mareado, me cuesta horrores concentrarme en cualquier cosa: leer, ver la tele, jugar, escribir,… Solo me apetece pasear escuchando música o dormir. También me dan ataques de hiperactividad. Anoche a las 2:00 estaba organizando mil y un papeles de esos que llevas años sin ordenar: facturas, papeles de bancos, tickets de ni se sabe cuando, en pesetas incluso algunos… Tenía que hacer algo. Y tengo mucha sed, llevo casi 6 litros de agua bebidos desde ayer por la mañana y yo soy de los que no suelo beber ni 1 litro al día.

Y me pongo a leer hoy, para ocupar mi tiempo en lecturas lights, y veo que todo lo que os cuento es normal. Que es lógico cuando uno está desenganchándose de la nicotina. Y quizás debería haberlo leído antes y prepararme más para estas cosas, pero creo que a veces el desconocimiento es bueno. Más vale no saber esto porque, por mucho que lo sepas, no puedes evitarlo, como no puedes evitar estremecerte de frío cuando te metes en el agua de la playa en pleno verano, pero sabes que pasado ese momento, todo será bueno.

Sólo un pequeño truco estoy usando para dejar de fumar y no ha sido premeditado. Estuve con una de mis sobrinas ayer por la mañana, justo cuando comenzaba esta nueva aventura. Mi sobrina de 15 años, de las que mas alegrías y malos ratos me da desde siempre. Cuando llegamos a casa, con un trozo de cinta de cuero que le habían regalado, me hizo en menos de 5 minutos una pulsera como la que hay en la foto que encabeza este post, pero completamente artesanal y rústica, y me la puso en la muñeca. Y ahí se mantiene desde ayer.

Y no creo que tenga nada que ver, pero ahí se quedará una temporada.

6 thoughts on “Dejando de fumar”

  1. Yo lo he dejado hace ocho años y de un día para otro, fumando dos cajetillas diarias y aprovechando el cigarro hasta el fitro, es facil y lo desarrollaré en una entrada de mi blog.

  2. Pues nada, enhorabuena. Así estaba yo hasta el sábado: Mínimo 2 cajetillas al día, que teniendo en cuenta que en el trabajo no se puede fumar, pues tiene mérito 🙂

    Un saludo.

  3. Enhorabuena por la decisión.

    Lo único malo es el tiempo que te cueste acostumbrarte, pare el resto de cosas es lo mejor que podías hacer. Para tu salud, para tu economía, para la salud de los demás, para mejorar tu olor corporal y el de tu ropa,… 😛

    Si mantienes la voluntad lo vas a agradecer.

    Yo creo que hay algo más que puede motivar… y es el pensar que nadie es fumador por naturaleza. El tabaco es el que te hace dependiente (sicológica, física y socialmente) así que sólo la rabia que me daría ser esclavo de algo ya es suficiente para mandar el tabaco a paseo.

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