Mi vida digital XIII: Conviviendo con Alexa

Antes de comenzar contando lo que quiero contar hoy sobre mi convivencia con Alexa y sus Echo, dejadme hacer un breve inciso. Aunque hoy veréis algo de eso quiero avisaros que nada de todo esto es tan sencillo como debería. Por desgracia la integración no siempre funciona bien. Llámese Alexa, Google Home, Tradfri, Homekit, Hue… no todo es enchufar y listo cuando avanzáis un poco.

Colocar una bombilla de color, un enchufe y dar cuatro órdenes es fácil pero cuando tenéis varios dispositivos y añadís uno nuevo no siempre todo va a la primera. Bombillas que se quedan colgadas, enlaces que no funcionan, tener que volver a resetear y reconectar (lo que implica habitualmente volver a redefinir todas las rutinas y demás)… No es un camino de rosas, os lo aseguro, pero resulta entretenido y sobre todo, cuando consigues que funcione, es muy gratificante. Yo desde luego lo recomiendo pero también os recomiendo que os arméis con un buen lote de paciencia.

Y dicho esto, comenzamos a usar Alexa.

Ventajas de Alexa

Como ya os comenté la semana pasada, la integración del Google Calendar de G-Suite con Alexa fue una de las cosas que me hicieron depositar mi confianza en Alexa. Eso, la promesa de miles de Skills útiles y el Echo Spot, un dispositivo que me parece perfecto para una mesita de noche o incluso un despacho, fueron amor a primera vista. La pantalla del Echo Spot en la mesita de noche sólo la uso para la hora y las cosas por defecto que él pone, como el calendario o la información del tiempo, pero un una mesa de trabajo podéis usarlo de marco digital, ver videos, ver la música que se está reproduciendo… el abanico es amplio pese a lo pequeña de la pantalla y el formato redondo, que no siempre es ideal.

Lo siguiente que me convenció, y lo que me ha hecho convivir con Alexa estos meses, fue su gestión de la domótica. Está sin duda mucho más conseguida y es más madura que la de Google. A través de las Skills, algo así como pequeñas apps, enlazas Alexa con los sistemas de casa y la integración es muy transparente. Apenas eres consciente de que has instalado algo más. Reconoce rápidamente cualquier dispositivo nuevo y recoge todas las funciones, a excepción de los ambientes de Phillips que no he conseguido hacer que funcionen.

Pero sobre todo la madurez la demuestra en su gestión de los dispositivos mediante grupos y no habitaciones a las que asocias un dispositivo. A ver si soy capaz de explicar esto con un ejemplo propio para que lo entendáis porque es una de las grandes ventajas de Alexa frente a Homekit y Google Assistant.

Los grupos

En mi dormitorio tengo 4 bombillas. 3 de ellas son de una lámpara de pared y la otra la mesita de noche. En Google Assistant cada bombilla debe ir a una habitación, no puedes hacerlo de otra forma. Por tanto las 4 bombillas pertenecerían a la habitación Dormitorio para poder apagar y encender la iluminación. Pero claro, imaginad que yo quiero encender la lámpara de la pared y no la mesita de noche. Sólo tengo la opción de encender cada bombilla una a una o encender todo el dormitorio y apagar la mesita de noche. Sea cual sea la opción es absurda.

Otra opción, que es la que empecé a usar, era considerar la lámpara con 3 bombillas como una habitación pero igualmente resulta incómodo. Esa lámpara que por tanto fuera de la habitación en sí y si quiero encender todas las luces debo dar dos órdenes. Sigue sin ser práctico pero creo que empezará a usar, ahora que voy a volver a dar una oportunidad a Google, las rutinas como solución chapucera.

Alexa no gestiona habitaciones sino grupos y un dispositivo puede pertenecer a varios grupos. En este caso yo tengo un grupo llamado “Lampara dormitorio”, donde están las 3 bombillas de esa lámpara, y otro grupo “Dormitorio” donde vuelven a estar esas 3 bombillas y además la lámpara de la mesita de noche y el interruptor del insecticida. Así puedo gestionar la lámpara de pared como un sólo elemento aunque sean tres bombillas o manejarlo junto al resto de dispositivos del dormitorio.

Puede pareceros una tontería pero os aseguro que es fantástico y algo que se tienen que hacer mirar el resto de asistentes e incluso programas, porque el propio software de Phillips Hue o Tradfri no permiten esta gestión y es vital cuando quieres gestionar todas las luces de la casa.

Contras de Alexa

No, por supuesto no todo son ventajas con Alexa. Los grupos fueron la gran opción que me hizo decantarme por este sistema y comprar un cuarto altavoz, un Echo Dot, para el salón. Toda la casa gestionada con Alexa y funciona genial… con sus achaques.

Como problema menor está la falta de Skills en castellano. Faltan muchos programas aún. Hay muchas tonterías en plan “cara o cruz” pero los servicios de noticias están bastante limitados y poco actualizados. Muchas skills aún no trabajan en castellano, como la que te permite controlar la aspiradora de Xiaomi. Te pones a mirar la lista de dispositivos que permite controlar Google y abruma, mientras que Alexa en España, aún está limitada.

La inteligencia artificial está conseguida y en Navidad echamos un buen rato de risas a costa de Alexa haciéndole preguntas y disfrutando con su ingenio. Sin embargo el reconocimiento vocal está varios pasos por detrás de Google.

Como penúltimo contra, pero este es común a Google Assistant, a veces no reconoce bien los nuevos dispositivos. O cambias nombre a alguno y no lo identifica bien en las rutinas, etc. La solución suele estar en desinstalar la Skill que lo controla, por ejemplo Hue, y volver a instalarla. El problema de esto es tener que volver a reconfigurar grupos, estancias, rutinas… Cuando tienes cerca de 20 dispositivos y unas cuantas rutinas, supone un buen rato.

Alexa, no quiero escuchar Latin Pop

En navidades un amigo me “presentó” un grupo musical llamado Larkin Poe. Son dos chicas americanas que tocan música tipo suereña y que me encantaron. Alexa, pon música de Larkin Poe. Alexa debía poner su música a través de mi cuenta de Spotify pero se empeña, todavía a día de hoy, en ponerme Latin Pop. No me entiende.

Es un ejemplo que podría ser mínimo pero el tema se complica cuando quieres que encienda la mesita del salón y enciende el salón entero. O quieres que apague la lampara del despacho y apaga todas las luces que tienen “despacho” en el nombre, aunque. O si le pones “asiento” a una bombilla y es incapaz de encenderla o apagarla.

Esa bombilla, asiento, ha sido la que ha colmado el vaso. Ese mismo nombre es perfectamente reconocido por Google Assistant y la controla  sin problemas por lo que hace unos días he decidido tomarme un tiempo con Alexa y retomar mi relación con Google.

Solventaré la carencia de grupos a base de rutinas, o esa es mi idea, y veré que tal me va. Pero eso os lo contaré más adelante, cuando lleve un tiempo. Antes os tengo que hablar de interruptores, aspiradoras y de cámaras. Pero esos serán otros post.

Por cierto, las cámaras, Alexa y el Echo Spot con su pantalla se llevan de lujo, ya os contaré.

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