La cuesta de Enero

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Señoras, señores, niños, niñas, perros, gatos … Damos por concluida la temporada navideña y comienza en todo su esplendor la temida Cuesta de Enero. Démosle la bienvenida y si es posible que se vaya pronto.

Cuanto se teme la cuesta de Enero, ¿no creéis? Yo creo que demasiado, de verdad, tampoco es para tanto. Ademas para ayudarnos a subirla ahí están las rebajas y tal. No es tan complicado. Sólo se trata de tener cuidado con ellas, que muchas veces vemos ofertas tan maravillosas que acabamos comprando cosas que ni queríamos ni necesitábamos por el simple hecho de que son un ofertón buenísimo. Cuidado con los cantos de sirena que por muy barato que esté ese televisor Samsung SUHD 4K curvo de 2.000 pulgadas, hace 1 semana no teníamos ninguna necesidad de comprarlo así que dejaos de locuras y centraos en lo importante.

Yo reconozco que no suelo sufrir la cuesta de Enero. Suelo tener cuidado en navidades, no gasto mucho más de lo habitual y son excesos controlados. Regalos también controlados y el resultado es un Enero más o menos normal. También es cierto, alguna vez os lo he contado, que cada día necesito más cierta rutina. Horarios de trabajo y de descanso, comidas, citas… algo normal. Las navidades me descontrolan y agradezco cuando pasan los reyes y vuelvo a la normalidad, aunque este año va a ser una normalidad tirando a extraña.

Como ya os adelanté en mi post sobre 2016, este nuevo año viene con un enorme cambio en mi vida: cambio de trabajo. Tras más de 15 años en la misma empresa ha llegado el momento de volar. Y ya tocaba. Ya sabéis que no he sido especialmente feliz en los últimos años aquí. De hecho una de las últimas buenas noticias que le di a mi madre antes de que muriera era que me marchaba de este trabajo. Se alegró mucho porque sabía que lo necesitaba, que lo estaba pasando muy mal y que era lo mejor para mi pese al riesgo de quedarme sin trabajo estable. Al final las cosas no salieron como quería y fallé a esa promesa pero finalmente, con casi 3 años de retraso, la cumplo.

No es ahora el momento en el que más me apetece dar este salto. Hace unos años hubiera mandado a tomar por culo todo y me hubiera quedado tan pancho. En estos años he aprendido a adaptarme a mi casi ex-empresa. Madurez. ¿Recordáis que os hablaba de ella en mi post resumen de 2016? Pues eso: he aprendido a tomar las cosas con madurez y a adaptarme. No soy tan infeliz como hace unos años y también veo con serenidad las partes buenas que tiene y que ha tenido durante todo este tiempo, que por supuesto ni mucho menos todo es malo, pero la oportunidad que se me ha presentado es de esas que no se pueden dejar escapar. Mismo sueldo, mejor horario, más estabilidad, una empresa en crecimiento, volver a trabajar con ordenadores, con una persona que considero buen amigo y con quien creo que trabajaré a gusto… no se puede pedir mas.

Me han dado plazo suficiente para intentar dejar lo más cerrado posible mi trabajo en mi empresa actual y en ello ando estos días. Esta semana es la última que tendré que trabajar ahí y espero hacer el traspaso de poderes lo mejor posible. Las oportunidades no llegan normalmente cuando uno lo quiere sino cuando llegan y ahora ha llegado la mía. Es un gran cambio en muchos sentidos, en muchísimos, pero sé que serán para bien. Solo una cosa echaré de menos de mi trabajo actual y es que por fin, después de muchísimos años, había conseguido sacar jugo a esas tres horas que tengo a mediodía entre el turno de mañana y el de tarde. Por fin disfrutaba bajando al centro de Málaga, tapeando, tomando vinos y gins, escribiendo algunos días… He tardado 13 años en aprender a disfrutar ese tiempo y ahora que se había convertido para mi en uno de los mejores momentos del día no lo tendré, pero es algo que tengo que asumir, no me queda otra. Todo lo demás es positivo y estoy deseando comenzar. Los retos me encantan, el desafío, aprender de nuevo, la motivación, los nuevos jefes, nuevas tareas, nuevos sistemas… Todo lo que sé es bueno y lo se de muy buena tinta así que estoy deseando que llegue el 16 de Enero para incorporarme. Vale, igual me da un poco de penilla la marcha, pero se me pasará pronto, seguro.

La cuesta de Enero de 2017 va a ser especialmente rara para mi. No vuelvo a las costumbres y horarios de 2017, tengo que rehacerlo todo, reinventarlas, reinventarme. 2017 comienza francamente bien. Esta cuesta de Enero va a ser extraña y apasionante. Y como siempre os la iré contando.

Os iba a decir que me deseéis suerte y os la agradeceré pero hay una frase que dice una Amiga: a mi no me des, ponme donde haya. No necesito que nadie me regale nada, trabajaré todo lo duro que haga falta para demostrar que no se han equivocado conmigo. Y respecto al resto de mi vida, toca reconfigurarla y confío en que todo quede lo mejor posible.

¡Feliz cuesta de Enero a vosotros también!

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7 thoughts on “La cuesta de Enero”

  1. ¡Dale duro! Para mi la cuesta de enero este año ha sido montaña rusa, pero la tuya pinta bien, ya nos contaras, un abrazo Dani, mucho animo

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