El día de los difuntos

2016-10-29-16-35-23Tengo una teoría desde hace bastante tiempo. Creo que moriré con la edad de mi padre, año arriba, año abajo. No sé exactamente de donde me viene esa idea pero la tengo bastante clara. No llegaré a jubilarme a la edad que me toque, mucho menos teniendo en cuenta que tal como está el patio igual no podemos ni jubilarnos salvo que alguna enfermedad nos impida trabajar. La cuestión es que quizás por la cercanía del día de los difuntos, aunque no haya sido consciente de ello, la muerte y el futuro rondan por mi mente bastante en los últimos días.

Pongamos una cosa clara desde el principio: no quiero morirme. Con esta inmadurez os lo cuento. No me apetece nada morirme por ahora. Quizás dentro de 90 años cuando ya me sienta un poco mayor sí, pero hoy por hoy no he conseguido asimilar el concepto de muerte. Me da vértigo sólo imaginar que un día no me despierte. La de cosas que me voy a perder. Y sé que es ley de vida y se dice que viven de una forma más plena todos aquellos que asumen el concepto de muerte pero yo es de esas cosas que voy dejando para el último momento. Como tantas y tantas cosas. Ya saben los que me conocen, sobre todo tú Amiga, que no soy muy de pensar aunque últimamente piense hasta más de la cuenta, así que esto lo dejamos para cuando toque.

Como os digo, la muerte y el futuro me rodean en estos días. Sin ir más lejos esta mañana he ido al cementerio a visitar la tumba de mi padre. Justo ahí he empezado este post. Nunca tengo muy clara la edad en la que murió ni cuantos años hace. 14 hizo en Junio que “se marchó”, como se llama eufemísticamente a lo de morirse, y le faltó muy poco para llegar a los 64 años. Él si se jubiló de manera anticipada por temas de salud así que pudo disfrutar unos últimos años relativamente placenteros. Pintando, con el ordenador, paseando, leyendo, viendo la tele… lo que se espera de una buena jubilación.

Por esa teoría mía que os he contado al principio y teniendo en cuenta que he cumplido los 46 en Julio, me quedan unos 18 de vida. Bastante menos de la mitad de lo que ya llevo por aquí así que debería tocar meterse el petardo en el culo, ¿no creéis? En cierto modo creo que me lo puse no hace mucho liberándome de ciertas presiones y ataduras. Cosas que me coartaban a hacer ciertas cosas. Digamos que he perdido mucho de la vergüenza que siempre me he tenido atenazado. Me lanzo a hacer ciertas cosas que no haría de otra manera, tengo inquietudes que no he tenido, disfruto con más intensidad los placeres que la vida me regala, vivo los instantes con la gente que quiero con ansia para sacarles todo el jugo… En fin, que algo si estoy haciendo para aprovechar este tiempo que me queda por aquí.

Y ojo que no es una teoría tonta sino que llega a condicionar mi vida. A estas alturas apenas tengo ahorros y no tengo un plan de pensiones. Estuve mirando con mi banco la posibilidad de hacerme un plan de esos que casi todo el mundo tiene pero no entra en mi cabeza aunque lo intenté. Meter dinero en una hucha de la que no puedo sacarlo hasta que me jubile teniendo la certeza absoluta de que no me voy a jubilar, no entra en mi cabeza. Así que nada, aquí sigo sin él. Ojo que no digo esto de que me voy a morir no muy mayor con pena, es sólo como saber que respiras o que mañana saldrá el sol. Una certeza.

Adoro la vida. No quiero morir, es sencillo ¿verdad? Creo que la mayoría pensamos así, tengamos o no asumido que un día debemos marcharnos. Puede que algún día hasta deseemos morir si, por desgracia, nos toca vivir una enfermedad penosa pero hasta que llegue ese momento… ¿Quien pensaría en morir antes de tiempo? Pues hay gente que lo hace. El otro día sin ir más lejos iba escuchando en la radio como un señor había decidido poner fin a su vida (ya os digo que el tema me persigue) por el simple hecho de querer hacerlo. Por lo que entendí, y si entendí mal fruto de mi enfado que alguien me corrija, este señor no tenía ningún problema físico ni mental. Sólo había decidido que había vivido 68 años bien y que antes de empezar a tener achaques era un buen momento para marcharse. No buscaba el Nirvana, reencarnación ni nada, simplemente decía estar en su derecho a decidir cuando morir y que no fuera el destino quien lo marcara.

Me cuesta hablar con respeto de este señor y de este tipo de decisiones sin alterarme, lo reconozco, pero me abstengo. Diré sólo que no lo entiendo y por supuesto no lo comprendo. No es cuestión de depresión, de no querer vivir, de una enfermedad por la que esté sufriendo. Es un hombre que tiene hermanos e hijos que le quieren y que van a sufrir cuando no esté. ¿Qué necesidad tiene de hacerles pasar por ese trago antes de tiempo? Es más, ¿quién asegura que algunos no se lo evitarían? Igual algunos mueren antes. No puedo entender esa decisión. Toda decisión hay que respetarla pero hasta eso me cuesta con esta.

El día 1 de Noviembre está a la vuelta de la esquina. Día de todos los santos. Se llenarán los cementerios de personas, flores, cerveza, ofrendas varias. Celebraremos que todos los que están allí enterrados viven una nueva vida y son, aunque no estén canonizados, santos de pleno derecho. Cómo de momento, y hasta que no se demuestre lo contrario, hace falta tener una Fé de la que carezco para creer en eso de la vida eterna, el paraíso y demás vainas, a mi permitidme que celebre este día que aún no estoy muerto. Que no seré santo, pero estoy disfrutando como un marqués mi gintonic nocturno mientras escribo. Que hay gente maravillosa a mi alrededor cada día. Que existe el Guasap para unirme a quien quiero en cualquier momento desde cualquier lugar. Que hay gente que se perfuma deliciosamente y a la que da gusto acercarse sólo para sentir su aroma. Que un gintonic al sol en buena compañía es una delicia. Que una charla en familia puede ser maravillosa aunque no todo lo que se hable sea maravilloso. Que aún me quedan muchas cosas por aprender y disfrutar de esa gente que me llena cada día, que llena mi vida de sentido. Que aún me queda tiempo y vida por delante para seguir disfrutando.

Permitidme celebrar que sigo vivo, espero que al menos unos 18-20 años más. Que me llevo “enrritaciones”, que me dan ataques de ansiedad pero los soporto y llevo cada vez mejor. Que cada día me ofrece algo, bueno o malo, de lo que aprender. Que cada día es un regalo que no se puede desperdiciar. No seré yo el que decida dejar de estar vivo por gusto. Vivamos.

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11 thoughts on “El día de los difuntos”

  1. Que mi memoria me permita recordarte este post dentro de 18-20 años deseo y te digo yo q a esas ganas de vivir q le echas a la vida no es tan fácil q ninguna rumiante teoría la tumbe (nunca mejor dicho ja ja ja). Me gusta la gente q sabe disfrutar y mencanta la foto q has elegido para ilustrar el post pero sobre todas las cosas me quedo con una frase…. pero te la digo dentro de 21 años. Entre tanto muchos gintonics guasaps y buenos olores!!!!

    1. Así, creando emoción para que me pase 21 años pensando que frase será. Como no me ha salido largo el post, jajaja.

      Muchos de todos y que usted los vea conmigo!!! Beso!!!

  2. Pues mira, puede que tengas razon con lo de la edad o que llegues a los 90, pero mientras tanto, vamos a disfrutar el camino, que para lo que nos quede no se nos haga mucho mas largo aun, vamos alla, un abrazo Dani

  3. Eso de que te queden 18 o 20 na más habrá que verlo… a disfrutar de los placeres sencillos, “enrritarse” menos y vivir, viVIR, VIVIR.

    Besos de caramelo jajaja, ¡no que es broma!

    Mua!

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