Acostumbrarse a la Brockmans

BrockmansEs muy fácil acostumbrarse a la Brockmans. Es muy fácil en general en la vida acostumbrase a la bueno. Para los profanos, sabed que la Brockmans es, a jucio de este modesto bebedor, la mejor ginebra que existe. Recuerdo cuando empecé con esto de los Gins. Porque sí, porque yo no he bebido ginebra toda la vida, no señor. Cuando la ginebra era Larios o Gordon’s y cuando para pedir un gintonic bastaba con decir al camarero “Un gintonic” para que lo trajera, yo era de ron.

Y si, fue la moda la que me llevó a adentrarme en los gintonics. No sigo las modas pero me gusta probarlas para hablar de ellas con propiedad. Y ya si hay que seguirlas, pues se siguen. Recuerdo aquella tarde en el Amsterdam Café cuando, llevado por la moda, nos dio por pedir a un buen amigo y a mi un Gintonic en lugar del habitual ron o wisky. A ver si es que yo, que hacía años y años que no probaba un gintonic, es que no le había cogido el punto. Me pasó lo mismo con el wisky, pero esa es otra historia.

  • Nos pones dos gintonics, por favor –  Pedimos ilusos.
  • ¿Qué ginebra y qué tónica?
  • Ah, no sé, la normal
  • Es que cada uno pide la que le gusta. ¿Os traigo la carta de ginebras?
  • Eeeehhh, vale

¿Carta de ginebras? ¿Y con sección para tónicas? ¿Estamos locos o qué? Y nos pusimos a mirar. Y descubrí que hay decenas de ginebras y tónicas, con combinaciones infinitas. Y vas probando. Y te das cuenta que no es que no me gustara el gintonic, es que no me gustaban, ni me gustan, la Larios ni la Gordons. Al igual que normalmente no pides un roncola hoy en día sino un Barceló Cola, Bacardi Cola, Legendario con limón… etc, con las ginebras pasa igual.

Y un día llegué por recomendación de esa pelirroja a la que tan perdida le tengo la pista, a la Brockmans. Mi ginebra favorita sin duda. Si tenéis ocasión no tenéis más que abrir la botella y oler. Eso no huele como una Gordon’s válgame Dior. Ese aroma a frutos del bosque, ese alcohol suave, ufff. Y te acostumbras a la Brockmans. Te acostumbas a lo bueno. Porque a lo bueno, en general, nos acostumbramos muy fácil.

Nos acostumbramos rápido a conducir un coche caro, con aire acondicionado, dirección asistida, elevalunas eléctrico, cambio automático… y cuando tienes que conducir un coche “normal”, ay amigo que duro es eso de mover el volante sin que el coche ayude.

Nos acostumbramos rápido a comer en buenos sitios donde te dan el cubierto perfecto para cada plato, donde todo está servido en la copa y medida exacta, a la temperatura perfecta, en su punto de cocción. Ir a el bar de menú a 7 euros, que cuesta arriba se hace despues.

Sabes que no hay forma de que todos los días comas en ese restaurante ni que te compres ese coche que probaste en la semana fantástica de Mercedes mostrando interés por adquirir, aunque sabes que jamás podrás permitírtelo, pero que rápido te acostumbras. Qué rápido te acostumbras al sabor afrutado de la Brockmans aunque sabes que sólo de vez en cuando porque no todos los gins que te tomas pueden ser de 9-10 euros y te tienes que conformar con Tanqueray y Beefeeter.

Si, sabes que no está a tu alcance acostumbrarte a ella, por eso disfruto y saco el jugo a cada una de mis Brockmans, a cada comida que puedo disfrutar en un buen restaurante donde sé que no es habitual que pueda comer. Saco el jugo a esos viajes que sé que sólo de vez en cuando me puedo permitir. Disfruto cada “caducá” porque cualquier día tendré que dejar de tomarlas. Por salud, por dinero o por el motivo que sea. Disfruto cada beso que es perfecto porque sé que no todos son iguales, como no todas las ginebras son Brockmans. Disfruto cada charla. Disfruto cada rayo de sol y cada gota de lluvia. Disfruto todo aquello que considero perfecto para mi y que tengo la oportunidad de tener, aunque sea limitado.

Y espero de verdad no perderme nada que pueda disfrutar. Y tomar muchas más Brockmans disfrutadas a tope. Disfrutad, amigos. ¡Disfrutemos!

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7 thoughts on “Acostumbrarse a la Brockmans”

  1. ¡Ay la pelirroja! Yo no puedo hablar, desde mi primer pelotazo con ginebra que las huelo y se me revuelve el estomago, pero vamos, aunque creo que hay veces que ponen precios caros a cosas muy normalitas, otras muchas aciertan, la verdad es que no se come igual en un bar de 7-9 euros, es comida, pero la calidad es muy justita en la mayoria (en los Wok con barra libre ni te digo)en fin, el consejo ese de disfrutar, procuro seguirlo siempre que puedo, hasta de los cafes dw maquina Dani

    1. Al final es lo importante : disfrutar los pequeños y grandes placeres. Ah, y a mi lo de resolverse el estómago con sólo olerlo, el anís. Ofú!!

      Bon día!

  2. Es verdad que a todo lo bueno es fácil acostumbrarse, sobre todo en el tema de comidas y bebidas (y buenas compañías) pero disiento en lo del coche automático. Eso de sólo tener que pisar el acelerador no mola, con lo divertido que es andar tirando de embrague y marchas!!

    Hay que aprovechar bien esas ocasiones en que nos damos esos pequeños homenajes!!

    Un abrazo!!

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