Hubo un tiempo

LomoEnMantecaHubo un tiempo en que cada mañana me levantaba con alegría para ir a trabajar. A ver, entiéndaseme bien: tampoco era Blancanieves entre pajaritos pero pensar en ir a trabajar era  motivador.

Hubo un tiempo en que no miraba el reloj cuando se acercaba la hora de salir ni apuraba la hora de entrar sino que a veces salía tarde, bastante más tarde de la cuenta en muchas ocasiones, simplemente porque estaba absorto en una tarea apasionante, no por terminar algo que  a alguien se le había antojado que tenía que estar a la mañana siguiente a primera hora.

Hubo un tiempo en que plantear un trabajo que suponía levantarse a las 3 de la madrugada, cuando todavía no están puestas ni las calles, resultaba mucho más estimulante que cualquier café o presión externa para que mi mente se pusiera al 150% y el trabajo saliera perfecto.

Hubo un tiempo en que un viaje de trabajo era salir un domingo por la mañana para pasar todo el día en el tren y despertar el lunes en la otra punta de España, o pasar una noche entera «durmiendo» en un coche cama o viajando a 160 kilómetros por hora de noche con el maletero de un Citroen XM cargado de ordenadores. Un tiempo donde había que llevar al menos 3 juegos de diskettes con el software necesario porque no podían mandarte nada por correo electrónico si se te olvidaba o estropeaba a 1000 kilómetros de distancia.

Hubo un tiempo donde en vez de desayunar un sándwich de pavo en 5 minutos a la carrera sentado en el puesto de trabajo nos permitíamos, a veces, estar casi una hora fuera desayunando pitufo y medio de lomo en manteca (2 pitufos era mucho pero con uno te quedabas con ganas de más) con la tranquilidad y satisfacción de que podías permitírtelo sin ningún problema porque nadie te controlaba. Porque quien te controlaba dejó de hacerlo hacía tiempo y pasó de controlar a confiar. Y salió ganando, sin ninguna duda.

Hubo un tiempo, que se me antoja muy muy lejano, donde era muy feliz y ni siquiera me daba cuenta. Ahora soy feliz, en otros aspectos aún más vitales. En esta vida de todo hay que sacar lo bueno. De estos cambios a peor lo que he aprendido es a exprimir al máximo los momentos de felicidad. Reconocerlos y vivirlos con todos los sentidos y toda el alma. Eso hago ahora que soy feliz.

Llegará un tiempo en que hablaré de estos tiempos. Y podré decir que hubo un tiempo que fui inesperada e inmensamente feliz. Y sobre todo podré decir, porque no pienso dejar que sea de otra manera, que devoré con pasión cada segundo de este  tiempo.

11 thoughts on “Hubo un tiempo”

  1. Esta misma mañana estaba hablando con mi chico de eso, de la idea o ilusión que ronda por mi cabeza de cambiar hasta de profesión, radical, aunque lo que realmente nos pasa es que estamos hastiados de la rutina, que como bien explicas en tu post, la motivación 0 es la muerte de cualquier relación, aunque sea la de empresa-trabajador.
    Te felicito por aquel tiempo que hubo, muchos aún no lo hemos conocido hasta ese punto. Pero sobre todo te felicito si eres feliz en el resto de ámbitos de tu vida, que siempre dicen que hay 5 importantes: Finanzas, Relaciones, Salud, Sentido de la Vida y Emociones… aunque yo me quedo con las emociones.
    Beso

    1. Fue un gran tiempo y espero que de una u otra forma vuelvan tiempos parecidos. Yo también ando dando vueltas a muchos cambios desde hace tiempo, aunque las circunstancias son complicadas, está claro. La rutina acaba con todo. Yo de esas 5 cosas importantes me quedo como tu con las emociones. Es lo más importante.

      Un beso!

      PD: Muy afortunado tu chico.

  2. Disfruta de lo que tienes ahora, aunque desde luego ir a trabajar sin estar sugestionado negativamente es muy importante, te pasas casi la mitad del tiempo que estas despierto (o mas) alli

  3. Hubo un tiempo en que hacia proyectos a largo plazo, fui muy feliz y la realidad me indico que los hiciera a muy corto plazo, estoy contento.
    Hubo un tiempo que antes de ir a trabajar iba todos los días a la cafetería de la esquina a desayunar; luego pase a desayunar en una cafetería virtual. Finalmente volví al principio. En ambas fui/soy feliz.
    Hubo un tiempo en que me lance al vacío, alguien corrigió mi decisión y se convirtió en mi mejor amiga. Fui feliz.
    Hubo un tiempo que me volví a lanzarme al vacío y mi mejor amiga se unió a mí. Las cosas salieron espectacularmente bien. Ella es feliz, yo estoy contento.
    Hubo otras muchas decisiones por el camino…
    Conclusión muy personal: No existe la felicidad, existe los momentos felices que compensan aquellos menos felices y nos permiten seguir adelante.
    Saludos.
    PD: Me ha encantado tu post, me ha hecho reflexionar sobre mis decisiones tomadas y sus consecuencias. Guay! El balance es positivo de momento.

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