¿El mundo en nuestras manos?

Hoy en día vivimos con la ilusión de tener el mundo en nuestras manos. Sacamos nuestro móvil, desbloqueo y ahí lo tenemos todo. Millones de aplicaciones para lo que que queramos hacer, ver, saber, jugar… navegadores para consultar lo que queramos, agregadores de noticias tipo Feedly o en breve Apple News+, por no hablar de toda la información que recibimos a cada instante en nuestras redes sociales, sea la que sea.

Coches

La imagen que veis en este post es una captura de pantalla que hice hace unos días a mi Feedly. Para los que no lo conozcáis es un programa que te permite agregar páginas webs como esta y cada vez que publican algo lo recoge y de un vistazo entrando solo en este servicio tienes todo lo que va pasando en el mundo. El mundo que te has construido y que los «algoritmos» van construyendo para tu disfrute.

Si os fijáis, hay 4 noticias sobre coches… y yo no las he pedido. No he solicitado expresamente que 20 minutos me envíe todas las noticias sobre coches que aparezcan sino que él ha decidido que me interesan basándose en que hace unos meses estuve visitando webs de coches para informarme especialmente de los modelos híbridos. Eso ha dejado en mi navegador el rastro correspondiente para que me puedan seguir y, de alguna forma que desconozco, 20 minutos ha llegado a esas cookies y ha decidido que entre las cientos de  noticias que publica diariamente debe enviarme especialmente las que tengan que ver con coches nuevos. Y eso no me gusta.

El algoritmo

Todos sabemos que eso ocurre con la publicidad. Consultas el precio del Toyota RAV4 Híbrido y de repente en todas las páginas que visitas te aparecen anuncios de ese coche o de los coches equivalentes. Es el mundo de la publicidad a medida y a mí, en general me parece bien. No le veo problema a recibir publicidad adaptada a mis intereses. Prefiero eso a recibir anuncios de detergentes, comida vegana, etc. Siempre y cuando sea publicidad, destacada como tal y fácilmente reconocible, sin problema.

Incluso de todos es sabido que Facebook filtra las publicaciones de tu muro basada en algoritmos. Según la gente a la que sigues y te sigue y especialmente basado en las interacciones que tienes, los MeGusta que das y te dan, el Algoritmo decide qué publicaciones cree que son más relevantes para ti y son las que te muestra, por lo que tu mundo se hace más y más pequeño. Pero en un periódico de información genera a mí me parece que es otra historia.

Hablamos de un periódico que ha decidido filtrar noticias para mí. Supuesta información a mi medida. Información Ahí reside el problema, en que yo no llegue a ser dueño de la información que recibo, porque entonces dejo de estar informado. Hablamos de coches, tampoco vamos a poner el grito en el cielo, pero en algún momento se ve que consulté la página de First Dates o alguna noticia sobre el programa y desde entonces todos los días recibo un pequeño resumen de alguna de las citas de la noche anterior. Y yo no la he pedido.

Es de suponer que ese algoritmo afecta a todo y si de repente, en plena campaña electoral, consulto una noticia sobre Vox, ¿qué tipo de filtro hará? O sobre Pablo Iglesias. Consulto un día algo sobre su chalet y el algoritmo jugará con esa información. ¿Me interesan las casas grandes? ¿Me interesa Pablo Iglesias/Podemos o quizás los señores con coleta y barba? Quizás me interese la información escandalosa sobre política, no la información sobre política… y comienza su filtro.

Y ni siquiera tiene que ser en su periódico donde he mirado, él echa un vistazo en los rastros que van dejando las demás webs que visito, y me sesgará la información. Priorizará Podemos, quizás, sobre otras fuerzas políticas. Y quizás, por lo que he leído, la información negativa sobre la formación, por lo que empezaré a hacerme una mala idea sobre ellos. Si eso no es preocupante, ya me contáis.

El «mundo» en nuestras manos

Hoy nos creemos que tenemos el mundo en nuestras manos pero sólo tenemos un mundo hecho a nuestra medida, un mundo que nos agrada, que nos satisface. El primer filtro lo ponemos nosotros eligiendo lo que queremos ver, a quién seguir en Twitter, qué páginas visitar, a quien agregar en Facebook. Tenía un profesor hace mil años, Jacinto, que nos insistía en que cada día debíamos leer al menos dos periódicos de sesgo diferente, que lo de la prensa al servicio del poder no acaba de llegar por mucho que se haya convertido en tema de moda para Podemos esta campaña.

Nos insistía Jacinto en que era la única forma de hacernos una idea real de lo que ocurría ahí fuera, leer al menos dos fuentes. Hoy en día tenemos miles de fuentes a nuestro alcance pero estoy convencido de que la mayoría seguís, seguimos, fuentes del mismo color político, el que nos agrada. Verde, morado, rojo, naranja, azul… me da igual cuál sea vuestro color pero seguramente si echáis un vistazo es así. Ese filtro podemos, y debemos, hacer un esfuerzo por cambiarlo. Está al alcance de nuestros clicks.

Por desgracia el otro es más complicado. Podemos intentar volver locos a los algoritmos. Si seguimos y consultamos noticias de todo género posiblemente lo tengan algo más complicado pero estoy convencido de que antes o después harán algún tipo de perfil nuestro y comenzarán a filtrar lo que nos muestran. Y eso siempre pensando «de buena fe», en algoritmos totalmente automáticos y autónomos que sólo busquen darnos información de nuestro agrado, sin intereses de terceros detrás que busquen intencionadamente manipularnos… que no seré yo quien diga que no existan.

Hoy en día nos creemos libres, con capacidad de decisión, que controlamos nuestro mundo, que tenemos el mundo en nuestras manos y nadie nos va a manipular, cuando quizás posiblemente seamos más manejables y manipulables que nunca.

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