Me gusta mi Instagram

El sábado buscaba fotos de mi viejo MacBook Air y revisé mi Instagram a la caza y captura de algunas. Y disfruté recorriéndolo. Me trajo grandes recuerdos de diferentes épocas de mi vida. Mis viajes, gente que he conocido, momentos que he disfrutado, celebraciones, Lola, copas compartidas o en soledad, cervezas, amigos…

He echado de menos algunos momentos y sobre todo algunas personas que por circunstancias diversas no pueden estar pero ahí hay algo que me las recuerda. Una copa, una cerveza, una foto de una web, una pulsera, un reloj, un paisaje… Mi Instagram está muy lleno de mi.Si, ya sé que está lleno de #LaGataLola últimamente pero es que en este momento de mi vida es muy importante para mi así que sí, también son fotos muy yo.

Todos esos #MisDesayunosPorAhí aunque no siempre los etiquetara así al principio, son muy yo. No es “postureo”. Para mí el desayuno es un gran momento del día. Desayunar en la calle es un lujo y un placer así que me sale compartirlo cuando la ocasión se tercia.

Las copas, las muchas copas y cervezas, son esos grandes momentos donde disfruto mi soledad en casa, una buena compañía a mi lado o un deseo de estar compartiendo ese momento con alguien que no está.

Mi madre, en forma de foto suya o de margaritas de las que tanto disfrutaba. Mis amigos. Muchos ni salen, pero hay copas, cervezas o platos que yo sé que son suyos y que me recuerdan ese momento con ellos.

La foto que encabeza este post es del 15 de abril de 2011, mi primera foto en Instagram hace casi 8 años. Es una iglesia de Málaga que me fascina desde que tengo uso de razón. Está casi escondida en una calle cercana a donde está el Museo Thyssen. Vas por calle compañía y de repente en uno de los laterales emerge esa impresionante Iglesia del Sagrado Corazón.

Fotos del dron, de torrijas, de gazpachuelos, de Copenhague, Madrid, Valencia, Galicia, Cadaqués, carteles curiosos, el Mar, Cádiz, el Palmar, mis sobrinas, perros, El Comité y las decenas de fotos que me enviaron los lectores con sus ejemplares, chupitos, grafitis, tejeringos… y por desgracia algún que otro momento no tan bueno.

Mi Instagram es una buena parte de mi vida y me gusta. Con sus luces y sus sombras. Y con sus filtros de vez en cuando para mejorar las cosas, como tantas veces tenemos que hacer con la vida.

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