La vida real

AhÍ tenéis mi maravilloso cuarto de invitados, con guitarra eléctrica, ropero para invitados, cama, tele de 32″, convertido en cuarto de la colada. Eso, señoras y señores, es la vida real. Un tendedero lleno de ropa recién lavada esperando para secarse y ser guardada. Esas son las cosas que no ponemos en Instagram y que son en 90% de nuestro tiempo, o más.

Y delante de ese tendedero estoy yo con una camiseta que ha pasado ya a la fase de “solo para estar por casa” y que en breve pasará a transformarse en trapos o directamente a la basura. Yo, como una bata de hace mil años, llena de bolitas pero que soy incapaz de renovar porque es la más cómoda del mundo. Eso es la vida real.

Que claro que los domingos me voy con mi nuevo Mac Book Air al Startbucks a tomar un café de diseño de 3 € mientras escribo cosas sobre mis cacharritos electrónicos, pero antes he dejado la lavadora puesta para poder tenderla cuando llegue y que la ropa del trabajo esté lista mañana a las 8:00 cuando me la tenga que poner para empezar la rutina semanal.

Por supuesto que Lola es preciosa, y ya la quiero mucho aunque apenas lleve un mes en casa, y me da masajitos en la barriga para acostarse y darme calor mientras veo la tele, pero también tengo que limpiarle el arenero cada día y os aseguro que ha veces que no sé si esa gata está por dentro podrida porque vaya olores que salen de un cuerpecito tan pequeño y mono. Eso, claro está, no va a Instagram.

Os hago las fotos de mi café con un buen mollete de queso manchego y aceite, o lomo en manteca o esos churros, pero no os cuento luego que voy al Mercadona a comprar papel higiénico, leche, el pan de molde integral que uso para mis tostadas con mantequilla de diario, que no todos los días se desayuna así.

Y claro que Instagram también es la vida real, pero un trocito, el bueno, los mejores momentos, pero todavía hay gente que piensa que esa es toda la vida real. Que todo el día es una fiesta.

Nada, que estaba aquí recogiendo esa colada en bata, con Lola sobre el hombro derecho, me he acordado de vosotros y me apetecía compartirlo.

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