De mi vída con Siri y otras historias de Starbucks

Hoy he vuelto al Starbuck de El Corte Inglés a escribir y os iba a contar como está siendo en los últimos tiempos mi vida con Siri y en general con mi móvil. Porque con Siri mi relación avanza a pasos agigantados, en especial desde que completé mi iPhone con un Apple Watch. Siri cada día me entiende más y mejor. Mi móvil, con corazón de Siri, es una gran parte de mi vida.

Os iba a contar todo es de los pagos con el móvil que me tienen muy contento porque no hay nada más sencillo que acercar el móvil o el Apple Watch al lector de tarjetas y zas, pagado. Os iba a contar como de maravilloso es haber puesto en casa bombillas “inteligentes”. Que en realidad las bombillas tampoco son tan listas, es Siri la que les dice lo que tienen que hacer. Os iba a hablar de la vida en el móvil, de Instagram, redes, fotos, videos, notas… todo lo que llevamos en el móvil. Pero es que este lugar tiene su “mihilla” de magia.

Justo me siento y voy preparando el chiringuito para escribir y en la mesa de al lado voy escuchando la conversación. A ver, de esas cosas inevitables. Que no es que yo sea de meterme en conversaciones ajenas, pero aquí la música está suave, las mesas no están demasiado separadas y además los afectados hablaban de una mesa a otra, por lo que lo difícil era no escucharles.

Se estaban conociendo. No parecía una primera conversación pero quizás una segunda o tercera charla. A él le conozco de vista. Suelo encontrarlo aquí casi todos los domingos sobre las 11. Algunos días sólo, otros acompañado de su madre. Parece un tipo sociable. Habla con camareras y camareros, se toma su café, mira el móvil, hace alguna llamada y alguna vez ha venido con un amigo. Ya sabéis que, en mayor o menor medida, los parroquianos asiduos a algunos lugares nos conocemos aunque sea de vista. Ya sea esa persona con la que compartes autobús cada mañana o el caso de hoy.

Pues hoy estaba en esa mesa hablando con la mujer de la mesa de al lado. 40-45 años los dos. Bien vestidos, buenos conversadores, se ve asiduos porque ella, que es la primera vez que la veía, también habló a la camarera por su nombre de pila. Hablaban de la familia de ella, de un pelotón ciclista que estaba pasando por la calle. Ella contaba que tenía que ver a su hermana y que no iba a poder pasar con el follón, le contó por que zona vivía su hermana, el le cuenta que es hijo único, ella empieza a contarle cosas de su hermana, de alimentación de tener hijos, de la menopausia… El la escucha con atención, da algún pié, no cuenta mucho sobre él, la deja hablar. Algún halago discreto. La invita a otro café, ella se tiene que marchar, la próxima será.

Así de fácil debe ser el tema de socializar, ¿no? Coincides varias veces en el mismo lugar, por ejemplo, y un día le sueltas una frase, un comentario, algo para romper el hielo, como suele decirse. Observas reacción, si está receptiva a la conversación o no y continúas o paras. Y se ve que en este caso la cosa ha ido fluyendo. Se notaba a leguas que no han tenido mucha conversación previa pero se les veía a gusto. Qué sencillo parece ¿no?

Y no hace falta siquiera que sea para ligar. Estás en un bar en Cadaqués a miles de kilómetros de casa. Sólo. Y junto a ti una mujer igual. Sola, mirando el mar y tomando otra copa. ¿La invitas? ¿Le dices qué bonito está el mar? ¿Le preguntas si es de aquí? ¿Le dices que eres nuevo en el lugar? Sólo por el hecho de conversar con alguien, de hacer nuevos amigos, de compartir el momento. Fácil, ¿no? Pues a mi no me sale.

Si en 3-4 años tomando café tarde si tarde no con la pescadera, ya os hable de ella en su día, no fui capaz de decirle nada, ¿donde voy yo a hablarle a una desconocida? Si hasta me ha costado trabajo romper el hielo con Siri.

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2 thoughts on “De mi vída con Siri y otras historias de Starbucks”

  1. Buenos días Dani,

    Muy interesante, me ha encantado!!

    Me he sentido por un momento en el Starbucks contigo, eso sí, lo de Siri… No es por ser aguafiestas pero…te las está dando porque he oído a mi vecino hablar con ella también jajajajaja

    Me tienes que contar lo de las bombillas inteli “Gentes”

    Muaaaaa

    Alicia

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