Contraluces

Me gustan los contraluces. Es parte de lo que me gusta de los atardeceres en la playa como el que veis en la foto de arriba. En un contraluz los colores se desvanecen. Apenas quedan la luz y la sombra. Si le añades ‘mar’ y ‘atardecer’ le añades tonos cálidos, agradables suaves. Le añades ternura y relax para los ojos. Les añades también reflejos en el mar y algo de azul en el agua. espuma blanca. Sombras de gente que aprovecha esos últimos rayos de sol, esos últimos momentos de calor o dan la bienvenida al frescor de la noche.

Los contraluces son minimalistas. No tienen que ser blanco y negro, pueden añadir tonos pero eliminan mucha distracción. Son contraste, pureza. Quizás pierdes riqueza de colores, sí, pero relajan la mente. Quizás es que yo soy así, minimalista. Quizás no tengo en mi cabeza tanta variedad de tonos, soy simple.

Me decía el otro día un amigo que es que los hombres somos así, sencillos, sin dar muchas vueltas a las cosas. Puede que vayan por ahí los tiros pero haciendo honor a las palabras de mi amigo diré que seguramente sea sólo que me gusta y que me relaja. Posiblemente darle mas vueltas no tenga sentido cuando yo mismo no se las doy. Todo es cuestión de disfrutar. Soy así de sencillo.

Recuerdo cuando trabajaba en mi primer trabajo y en la primera oficina en la que estuvimos. Recuerdo salir y comenzar a andar hacia la puesta de sol en los meses de otoño/ primavera. Recuerdo quedarme quieto, cerrar un poco los ojos mirando al sol y dejando mis ojos relajarse. Recuerdo abrirlos y ver el sol poniéndose tras los edificios de Martínez de la Rosa. Recuerdo a mis compañeros reírse los primeros días al verme en plan chamán y esperarme pacientes mientras cumplía mi ritual mas adelante.

Es el primer recuerdo que tengo de esa devoción por la simpleza de los contraluces. Eso y una foto de mi padre que si soy capaz de encontrar os compartiré en redes sociales.

Me gustan los contraluces. Las puestas de sol. No pensar. No sentir. Sólo relajarme y disfrutar.

PD: La encontré. La tenía escaneada, lo cual demuestra mi fijación por esta foto. Una foto analógica de mi padre. Probando un filtro que había comprado para una de las cámaras que hacía ese efecto de estrella con las luces. No la he retocado ni un ápice pero os aseguro que en papel gana. Creo que el día que vi esta foto, no tengo ni la más remota idea de cuando fue, descubrí la belleza de un contraluz y una puesta de sol. Ah, en el paseo marítimo de Fuengirola, donde trabajaba mi padre.

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2 thoughts on “Contraluces”

  1. Pues yo soy mas de amaneceres que de atardeceres, pero tambien me encantan esos juegos de luces, esos momentos en los que se “insinuan” mas que mostrarse, por cierto, vaya foto la de tu padre, tambien tendria paciencia para hacerla con una analogica, buenas noches Dani

    1. No es para nada mala opción los amaneceres 🙂

      Mi padre era único para todo lo que fuera arte. Fotos, pintura, música… Muchas veces pienso que hoy haría maravillas con los medios que hay para todo esto.

      Un abrazo.

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