Quien bien te quiere, te hará llorar

Quiero que veáis un fragmento de la serie que estoy viendo ahora. Son solo unos segundos de Mad Men que, os aviso, me está gustando mucho y creo que llegaré a escribir un post sobre ella.

A mi hay dos cosas que me llaman la atención. Por un lado, lo mas obvio, que ese hombre pegue al niño sin ser ni siquiera su padre. Hoy en día eso no se ve en televisión o cine salvo que quieran hacer entender que esa persona que pega es el malo de la película, que tiene problemas o algo así. Aquí en cambio se ve como algo normal. Incluso la forma de entrar el padre en escena al principio hace pensar que va a discutir con el que ha pegado a su hijo, pero le da la razón y le dice al niño que le pida disculpas a quien le ha pegado. Ya mas sutil, y dentro del contexto de la serie, me llama la atención que le diga al niño que busque a la madre para recoger lo que ha tirado en vez de hacerlo esos dos hombretones, que sería lo normal hoy en día. Pero la serie está ambientada en los 50 y los roles hombre/mujer no son, por suerte, los de hoy en día.

El caso es que este fin de semana, por la serie y por otras cuestiones, me ha venido a la cabeza la frase. Y la pena de esa frase es el mal uso que demasiadas veces se hace de ella, el extremo al que se lleva. Es cierto que a veces alguien que te quiere (tu familia, un amigo, tu pareja…) puede tener que hacerte llorar en el sentido metafórico o incluso literal. Lo que suele llamarse decir verdades que duelen o ese pequeño cachete (que no paliza ni maltrato) a un niño. El problema es que esa frase me recuerda otra, mucho mas dura pero que antes se escuchaba con cierta normalidad: La mató porque la quería. Salvando las muchas distancias, espero que entendáis lo que quiero decir.

Antes se llamaba a los asesinatos por violencia de género “crímenes pasionales”. Por fortuna ahora distinguimos que la pasión es otra cosa muy diferente. Que lo otro era un simple y cruel asesinato que nada tiene que ver con el cariño, la pasión ni el amor, sino con el simple desprecio por la vida humana y por las personas, nada propio de gente “pasional” y si de locos de atar. Pero esa frase se ha usado mucho para justificar esos asesinatos y antes se entendía y llegaba a ver como algo lógico, por irracional que nos parezca ahora.

Por desgracia, lo de “quien bien te quiere, te hará llorar” también se usa en demasiadas ocasiones para justificar crueldades o ensañamientos injustificados, tanto físicos como emocionales. “Si es por tu bien”, “Te lo digo desde el cariño”, “Como amigo, tengo que decírtelo”. Y es cierto que en muchas ocasiones hace falta que un buen amigo nos abra los ojos y nos haga ver las cosas de otra manera, pero hay veces en que esos “amigos” utilizan esa frase con demasiada libertad y, en vez de conseguir el bien que quieren, no consiguen mas que dañarte aún mas.

Porque la sinceridad no tiene porqué estar reñida con la amabilidad ni las buenas formas, menos aún si vienen “desde el cariño”. Todo se puede decir de muchas maneras. Si ves un amigo que está equivocándose, hay muchas formas de hacérselo ver, a veces incluso sin palabras, solo con mensajes que, a la larga, calan. Conmigo supieron hacerlo muy bien unos muy buenos amigos cuando me estaba equivocando al embarcarme en una relación con una mujer que, finalmente, no llegó a ninguna parte. Supieron como hacerme ver las cosas sin hacerme sufrir, con sinceridad pero con delicadeza. Otros hubieran aprovechado para el ensañamiento contra mi y/o contra ella y sólo hubieran conseguido que mi amistad con ellos se rompiera en mil pedazos, nos uniéramos mas como pareja y que la relación hubiese durado incluso más tiempo, para terminar seguro al final igual de mal o peor de lo que terminó.

Sinceridad no es igual a crueldad, no tiene porque serlo. Puede que me equivoque, puede que a veces sea mejor una verdad en toda la cara con toda la crueldad del mundo para abrir los ojos a alguien que no ve, pero conmigo os aseguro que no hubiera funcionado y no soy partidario de esa técnica. Tampoco de las mentiras piadosas, de dar falsos ánimos o alabanzas cuando no son ciertas, porque solo sierven para acelerar a tu amigo o amiga por un camino que sabes que le llevará a un precipicio. Mas valen alertas sutiles, un ten cuidado por ahí, pero si le coges el volante de golpe para que no llegue al precipicio, con toda la buena intención del mundo, es posible que ambos acabéis en la cuneta igual de mal.

Ese “quien bien te quiere te hará llorar”, no solo puede no provocar ese bien esperado, sino que a veces puede producir incluso mas daño del que intenta “curar”. Quien bien te quiere, no tiene que hacerte llorar, tiene que hacerte pensar.

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