De cómo estamos olvidando vivir

A veces creo que estamos olvidando vivir por ese afán desmedido que tenemos de intentar capturar todo lo que pasa a nuestro alrededor con la cámara de nuestro móvil. Y algo me dice que ese filtro que aplicamos a las cosas reales al pasarlas a través de la pantalla del móvil nos está haciendo cada día menos humanos. Os cuento una anécdota muy sencilla y simple pero que me tiene pensando en el tema desde hace semanas y me lleva a reflexionar muy mucho sobre lo ocurrido en Barcelona el jueves.

Hace unas semanas hice una pequeña escapada a La Linea. Una de mis hermanas se ha mudado allí hace ya bastantes meses y todavía no habíamos ido a visitarla y ver como estaba asentada. Aprovechando un fin de semana que por fin se alinearon todos los planetas para que pudiéramos ir, allá que nos encaminamos mi otra hermana, una amiga suya y yo. Estábamos probando el coche que se ha comprado esta hermana y yo conducía. Mi hermana la del coche nuevo en el asiento del copiloto y su amiga detrás.

Siempre había entrado a La Linea, las pocas veces que he ido, por la entrada que pone “La Linea / Gibraltar”. Es cierto que nunca había ido a La Linea en sí, siempre había sido paso para llegar al Peñón. Esta vez la nueva habitante de La Linea nos dijo que tomáramos una salida que indicaba “La Alcaidesa” y por allí entramos. Es una bajada muy chula y en un momento dado indica mirador y al girar una curva aparece una vista espectacular de La Roca. La foto que aparece en el post la tomé por la tarde cuando ya nos veníamos. No era un día muy limpio pero os aseguro que por la mañana tomar la curva y verlo aparecer fue espectacular.

No recuerdo que hacía mi “copilota” pero no estaba mirando. Rápidamente la avisé. “Mira que vista más chula del Peñón”. Apenas miró un segundo, el tiempo de decir “Oh, ¿Donde está mi móvil?”. Metió la cabeza en el bolso y se puso a rebuscar su móvil para hacer la foto de rigor y que parece obligatoria. Cuando la sacó, móvil en mano, ya habíamos vuelto a girar y no estaba la vista. En aquel momento lo pensé y se lo dije. “Te acabas de perder un momento espectacular buscando el móvil para hacer una foto que seguramente luego jamás mires”. Así está el patio.

Salvando muy mucho las distancias, porque sé que mi hermana jamás haría algo como lo que voy a contar, desde el jueves con el atentado de Barcelona estoy recordando ese día y los pensamientos que me rondan desde entonces. Estamos obsesionados con las fotos de los móviles. No es la primera vez que lo escribo por aquí, creo, pero es que es algo que no me quito de la cabeza y que me parece demencial con lo que sucedió el jueves en La Rambla de Barcelona. Me enteré por la tarde al llegar a casa a través de twitter y me pareció una locura lo que estaba leyendo.

Confieso que el atentado en sí me impactó por su dureza pero por desgracia empiezo a estar acostumbrado y ya uno sabe que esas cosas pueden pasar cualquier día, a cualquier hora, en cualquier lugar. Pero me pareció una locura empezar a leer twits de la Policía, Protección Civil, Guardia Civil,…. pidiendo a la gente que por respeto a las víctimas no publicaran en redes sociales las fotos y vídeos de los fallecidos. No me entraba en la cabeza. Para que decidieran twittear eso supuse que no era cuestión de un par de fotos, que debían ser bastantes. No me entraba en la cabeza que alguien en un momento así lo primero que hiciera fuera sacar el móvil para hacer vídeos o fotos de la tragedia. No me puedo creer que hayamos dejado de ser personas para convertirnos en… ¿qué somos? No lo entiendo. Yo desde luego tuve la suerte de no toparme con ninguna de esas fotos, me alegro de tener un TL de twitter tan respetuoso en el que nadie las publicó ni retwiteo.

Quien hace eso, ¿qué busca? retuits, favs, likes, followers, vacilar al cuñado y compañeros de trabajo, ser el rey de los grupos de guasap de padres y madres de 1-B…. No lo sé, no sé en que tipo de animales nos estamos convirtiendo. Yo, sinceramente, no sé que hubiera hecho. Aparte de llamar al 112 para avisar no sé si hubiera salido corriendo lo más lejos posible, si me hubiera escondido en algún local o si me hubiera acercado a ayudar. No lo sé, de verdad, pero lo que tengo claro es que no hubiera hecho fotos. Eso sí os puedo asegurar que ni tan siquiera se me hubiera pasado por la cabeza.

Nos olvidamos de vivir. Nos olvidamos de disfrutar una vista por hacer la foto. Nos olvidamos de disfrutar una puesta de Sol por fotografiarla para la posteridad. Ya incluso nos olvidamos de ayudar a otros seres humanos, de ser humanos, por hacer esa foto o vídeo. Ayudar también es vivir y hasta eso estamos olvidando. Que buenas son las redes sociales, maravillosas. Los servicios públicos pedían a la gente de Barcelona o que estaba allí de vacaciones que publicara en sus redes sociales si estaban bien para que sus amigos y familiares no colapsaran los teléfonos de información para preguntar por ellos. Facebook habilitó una página en la que la gente de Barcelona podía dar el OK si estaba bien. Yo recibí las notificaciones de todos mis amigos de Barcelona por ahí y me quedé tranquilo. Ahí además la gente podía ofrecer casa, comida, ropa, agua,… a quien lo necesitara. Las redes sociales pueden ser maravillosas, de verdad, pero siempre en su medida y sin olvidarnos de vivir nuestras vidas no sólo de cara a la galería.

Os dejó esta reflexión que me ha llegado por Facebook y que me parece lo más acertado que he podido leer estos días al respecto.

Si alguien ha sido atropellado y está inconsciente, aunque no sepas primeros auxilios, pides ayuda y te quedas a protegerle. No le grabas.
Si alguien se desangra a tu lado, aunque no seas médico, intentas ayudarle y protegerle. No le grabas.
Si alguien está muriendo a tu lado, aunque no lo conozcas, te sientas y le acompañas mientras llega ayuda. No le grabas.
Porque cuando en vez de ser humano te dedicas a grabar, lo único que muestran tus grabaciones es tu propia inhumanidad.

Alvise Pérez

Toda mi solidaridad con los familiares de los fallecidos. Todo mi ánimo para que los heridos, de medio mundo, se recuperen lo antes y lo mejor posible. Y a todos los que leéis esto y estáis bien, un consejo: vivid.

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5 thoughts on “De cómo estamos olvidando vivir”

  1. Pues no te falta razón, sin ir más lejos en los conciertos donde todo el mundo tira de móvil para grabarlo y tener el “recuerdo”… yo prefiero quedarme con la entrada en papel, y si no es posible alguna foto puntual.

    Pero hemos entrado en un afán desmedido por dejar constancia de todos nuestros pasos en las redes. Además, a todo lo que comentas añade esos que se han dedicado/dedican a indicar dónde se encuentra la policia/guardia civil haciendo su trabajo porque piensan que el resto de la gente debe saberlo.

    En fin, igual un apagón digital nos haría bien a todos!!

    PD: te debo una cerveza, que al final cuando estuviste por Cádiz no pude!!

    1. Exacto!! Lo de los controles fue tremendo. ¿En qué cabeza cabe publicar en las redes la ubicación de los controles? Sólo sirve para que los terroristas los eviten. Flaco favor.

      En fin, cada uno a lo suyo y sin pensar mínimamente en las consecuencias.

      Y ya quedaremos otra vez, ya supuse que estando de boda lo tendrías complicado.

      Un abrazo!

  2. Yo es que debo de ser un caso curioso, pero tengo en el movil una tarjeta de 2gb que tiene casi 10 años, no la he vaciado y aun me queda sitio, no me tiro tanto tiempo pendiente de estar grabando o fotografiando las cosas, (y aun asi te pierdes momentos) la cuestion no es sacar la foto para verla, si no para enseñarla, en muchos casos, pero bueno…

    1. Y con lo de publicar las ubicaciones, os recuerdo que ya sin ser antiterrorista hay aplicaciones para evitar controles de alcoholemia, me gustaria saber que opina el creador cuando un usuario se lleve por delante a una familia completa, lo de las fotos de los atentados, pues mejor comentare que los que las publicaron, o en un sitio o en otro, estan para encerrar, en fin, un abrazo campeon!

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