Sobre The Morning Show y el MeToo

Vengo a exponer mis reflexiones sobre un tema controvertido como el MeToo a cuenta de una serie que termine de ver hace unos días y que me ha dejado un regusto un tanto extraño respecto a ese tema. No voy a llenar este post de spoilers y contar toda la serie pero llegado un punto si avisaré que os voy a destripar el final. Avisados estaréis

The Morning Show

Se trata de una serie producida por Apple para su nuevo servicio de streaming de video Apple TV+, el Netflix de Apple, para que nos entendamos. Salió hace un par de meses con un par de caballos ganadores entre sus series de salida, como See, Para toda la humanidad y esta The Morning Show.

Ya solo contar con Jennifer Aniston y Reese Witherspoon como productoras y protagonistas principales dice mucho. La serie es muy recomendable, con una factura impecable como todo lo que lleve el sello Apple. Lo que sabía de la serie es que iba sobre los tejemanejes que hay en el mundillo de la televisión matinal, algo así como en el Espejo Público de la televisión estadounidense.

Ya sólo con eso despertaba mi interés y sí, va de eso pero también de más. Lo que os cuento a continuación es poco más del primer capítulo, no os desvelo demasiado así que no activo la alerta de spoilers aún.

Los comienzos

Los teléfonos, iPhone todos que paga Apple, no paran de sonar a las 4 de la madrugada. Los protagonistas los ignoran en general pero hay movimiento, se intuye. Y tanto.

The Morning Show, el programa matinal líder de audiencia, está a punto de arrancar y esta vez lo hará sin su copresentador estrella, Mitch Kessler. Sólo estará Alex al frente porque él ha sido despedido fulminantemente tras conocerse que se le ha acusado de abusos sexuales en el trabajo.

Ese es el punto de partida. Las acusaciones, el descubrir qué hay de cierto en ellas, la búsqueda de la nueva pareja para la presentadora, los hilos que se mueven detrás de las grandes cadenas, la vida de personas tan involucradas en un trabajo tan intenso como un informativo matinal…

Son muchos los elementos que a mí me atrapó desde el primer capítulo, pese a que escucho a mucha gente decir que la serie tarda en arrancar y que los primeros capítulos son lentos. A mi no me lo parecieron, quizás porque me interesaban todos los temas y me llamaba poderosamente la atención al tratamiento que daban al MeToo

MeToo

Supongo que todos sabéis de lo que hablo. Si no, para no alargar más el post, podéis pasar por aquí a leer que es el movimiento MeToo. Parece un tema incuestionable. Existe, se produce (eso no lo discuto) pero en el momento en que se alza una voz diciendo «Eh, #MeToo», no puedes cuestionar su veracidad.

No puedes plantearte si es cierto o no, si se trata de una mala interpretación o incluso si pueda tratarse de una venganza, ¿por qué no?. No, alguien dice, «Eh, que mi jefe o alguien con poder me ha acosado» y es cierto, sin más.

A partir de aquí vais a encontrar spoilers de la serie, avisados estáis.

Y es que yo no quito razón al movimiento y a por supuesto existen esas cosas, pero en la serie, en los primeros compases, siempre se trata como si fuera una injusticia con el pobre presentador. Él en ningún momento niega los hechos pero siempre afirma que no abusó de nadie, que fueron relaciones adultas y consentidas entre compañeros de trabajo.

¿Por qué no? Esas cosas siempre se han dado. He estado en un trabajo donde han surgido varias parejas de manera oficial o extraoficial. Donde ha habido líos entre compañeros ¿Qué hay de malo? Cuando compartes tantas horas con algunas personas, horas en muchos casos intensas, es normal que surjan ese tipo de historias. ¿Dónde empieza el abuso?

El alegato final

Durante buena parte de la serie nos siembran esa duda, mientras recorren otras subtramas, claro. Incluso vemos como una pareja formada por dos compañeros libres con el único «handicap» de que él es bastante mayor que ella, oculta su relación porque desconocen si tendrán el visto bueno de la cadena. De hecho, cuando se descubre, son llamados por Recursos Humanos, para analizar esa relación y comprobar si es posible que haya algún tipo de «MeToo».

En ese sentido me parece penoso que dos personas tengan que pedir permiso a sus jefes para comenzar una relación pero está claro que en Estados Unidos, espero que aquí no tanto, ese tema de las relaciones en el trabajo va a ser algo imposible en el momento en que no estén exactamente en la misma categoría laboral para que no pueda parecer que hay abuso por parte de alguien. El país de las demandas.

La cuestión es que en los últimos capítulos —GRAN SPOILER— vemos lo que sucedió entre el presentador y una compañera desde el punto de vista de él primero y de ella después. Y ahí es donde quedan grandes interrogantes. La serie termina con un gran alegato a favor del MeToo. No se puede consentir el abuso, el compañero violaba, los demás callaban para mantenerle en el programa y seguir con la audiencia… toda una arenga a favor del movimiento que a mi no me ha convencido, pero pese a todo la serie me deja reflexionando y por eso lo comparto.

Reflexionando

Mitch, el presentador, no piensa en ningún momento que haga nada malo. Sólo tontea con una compañera que cae rendida a sus pies. Cierto es que luego la silencian dándole un ascenso para que no vaya a decir nada, pero desde su punto de vista se trata de una relación totalmente consentida.

Hannah, la chica acosada, lo vive totalmente diferente. Ella es una Doña Nadie, recién llegada y de repente se siente halagada y abrumada por la atención que recibe de parte de la gran estrella. No sabe casi ni lo que hace, quiere agradarle, que eso no termine y casi sin darse cuenta se lo encuentra entre sus piernas.

¿Son posibles versiones tan dispares? ¿Puede no darse cuenta del poder que le otorga su status para ese tipo de flirteo? ¿Puede alguien sentirse tan abrumado que no sepa decir que no alguien que no te fuerza? ¿Puede la misma situación ser tan distinta?  Yo creo que ambos podrían pasar un detector de mentiras contando su versión y ambos estarían diciendo la verdad. Su verdad.

Y esas reflexiones me deja la serie. Que nada es blanco o negro, aunque al final ellos tomen partido claramente por Hannah. Que hay que denunciar esas cosas y sobre todo formar a la gente para que no se produzca. Ellas y por supuesto ellos, pero también que por evitar situaciones realmente horribles estamos llevando el tema a un extremo que coarta la libertad de las personas.

Dudo que hoy en día un jefe se insinúe a una compañera por miedo a que piense que la acosa. O que una empleada pueda pretender algo con su jefe porque, a poco que lo piense, se puede plantear si no querrá luego denunciarle.

Y una última cosa. MeToo siempre habla de hombres que abusan de mujeres. Incluso de hombres que abusan de otros hombres, como el caso de Kevin Spacey. ¿No se plantea el acoso mujer-hombre en ningún momento? Está claro que es más difícil porque, no nos engañemos, son normalmente los hombres los que ostentan los puestos del poder. Pero… ¿se podría dar ese caso?

Ahí dejo mis reflexiones.

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