MVD: FaceApp y la privacidad

Anda muy de moda la aplicación esa de FaceApp estos días. Seguro que la conocéis o al menos conocéis sus resultados. Subes una foto tuya o de alguien a la aplicación y una «inteligencia artificial» la procesa y te da una imagen de esa persona con unos años más. Un par de años, décadas o creo que incluso menos años si se tercia. La gente está como loca con ella compartiendo e incluso existe el hashtag #FaceAppChallenge para subir la fotos. Que gracioso todo, ¿Verdad? Pues igual no debería hacerte ni pizca de gracia. Te cuento.

Empiezo diciendo que no tengo la aplicación así que no voy a explicarte como funciona ni nada de eso porque lo desconozco. ¿Que porqué no la tengo? Porque no me fío. Desde hace años ese tipo de aplicaciones chorras de desarrolladores desconocidos me mosquean y no instalo ni una. En un móvil son algo menos habituales pero Facebook está lleno de encuentas sin sentido o «apps» que te dicen a qué famoso se parece tu avatar o te envejecen unos años, como esta en cuestión, aunque no con resultados tan espectaculares.

No me fío por una razón muy sencilla: privacidad. Estas apps de Facebook te piden acceder a tu perfil, fotos, publicaciones, bla bla bla. Mil cosas. Se supone que con todas las buenas intenciones del mundo, pero es sólo una suposición. Otra suposición igual de válida es pensar que van a escrutar todas tus publicaciones, qué te gusta y qué no, a quien sigues, likes que das, con quien te relacionas… y en base a eso construir un perfil tuyo para vender a anunciantes, enviarte anuncios o vaya usted a saber.

Sí, lo mismo que hace Facebook con mi consentimiento, más o menos, cada día. Con la diferencia de que con Facebook parece que somos conscientes, o la gente parece serlo, mientras que con estas aplicaciones no. Vemos una foto divertida de alguien, bajamos la app y listos. Todo quisqui a subir fotos suyas y de sus amigos. Desconozco de verdad y en profundidad que licencia se acepta cuando dices que la vas a usar. Sí, esos términos y condiciones que todos, me incluyo, solemos aceptar sin mirar.

Ahí está esa parrafada que nadie lee. ¿Sabéis que un desarrollador incluyó en este aparado que aceptando las condiciones consentíais en vender vuestra alma al diablo? Así de sencillo. Si existe alma, si ese tipo de contratos son legales, igual la habéis vendido sin saber.

Fuera de lo exagerado, con FaceApp creo que nadie lee qué va a pasar con esa foto que subís. Por lo que he leído por ahí cedéis esa imagen a una empresa rusa desconocida que podrá usar esa foto para lo que le interese, cederla a terceros, o lo que sea. Y vosotros habéis dicho que sí al aceptar los términos y subir la foto, es así, no hay queja.

Imaginad que vuestra foto de perfil, en la que nadie se había fijado y que os parece divertida, aparece pasado mañana en una web anunciando un gel íntimo en tono de humor. Una web pornográfica porque dais el pego como potencial cliente en esa foto, en un anuncio de una cadena de hamburgueserías cuando sois veganos. Da igual. Habéis cedido los derechos de esa imagen vuestra. O de vuestro primo, o de la compañera de trabajo…. No podéis hacer nada.

Creo que el término paranoico dista mucho de poder asociarse a mí. Estoy en Facebook, twitter, Linkedin, Instagram… cuelgo cosas de mi vida personal, no tengo demasiado pudor en escribir en este blog… pero soy yo y no FaceApp, o los rusos que la han desarrollado, o la empresa que les ha comprado los datos, quien lo cuelga. Es mi control, o mi falsa ilusión de control.

Al menos lo que cuelgo es por algo, decido hacerlo y soy más o menos consciente de que va a ser pública, sin tener que mandarla a servidores desconocidos y cederlas a gente que por unos segundos de risa.

FaceApp no es la única, ni la primera, ni será la última pero a mi particularmente me llama la atención la hipocresía o inconsciencia de la mayoría de usuarios. Nos escandalizamos pensando que tenemos un altavoz inteligente en casa y que alguien en Illinois puede escuchar nuestra conversación… para algo. Nos enfada que un día miremos un anuncio de fajas y al día siguiente nos bombardeen por todas partes con anuncios de fajas, dietas, clínicas reductoras… Eso nos escandaliza y enfada, pero luego, alegremente y sin pensar, damos a cualquiera permiso para hurgar en nuestra vida.

Desconozco FaceApp hasta que nivel llega pero muchas de estas encuestas idiotas de Internet te piden permiso para escrutar tu perfil de Facebook hasta la cocina. Y decimos que sí, sin pensar. O permitidme que me quede fuera: dicen muchos. Yo jamás he aceptado una. Me la habrán colado por alguna parte, seguro, pero por ahí no.

Por favor, seamos un poco más conscientes de lo que hacemos, no me cansaré de decirlo. No hablemos con nuestro cuñado sobre lo mala que es Alexa que te escucha siempre mientras le pedimos una foto para enviársela a FaceApp. Seamos un poquito más coherentes.

Digo yo.

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