De por qué tengo un iMac y otros productos Apple

Respondo a la pregunta rápidamente y luego me explayó sobre el motivo de este post: básicamente tengo un iMac y otros productos de Apple por tres razones: porque quiero, porque puedo y porque me da la real gana. Y aunque hace tiempo que llegué a la conclusión de que no merecía la pena dar más explicaciones al respecto pero hoy me apetece escribir un poco sobre ello.

De cómo cambió mi forma de pensar respecto a los ordenadores.

Hace ya muchos años me cansé de ir de PC clónico en PC Clónico, de esos tan de moda en los años 90 y principios de siglo XXI. Cansado de andar siempre escatimando recursos, actualizando tal o cual componente cada pocos meses, etc. Decidí dar un salto cualitativo, hacer borrón y cuenta nueva y me compré un portátil. Seguimos en PC Windows. Compré un Dell de 17″ con casi todo lo que se le podía poner. Disco potente, procesador, gráfica… un gran ordenador.

La inversión fue fuerte pero durante los siguiente 6-7 años lo único que invertí en hardware fue en cambiarle el teclado porque mi sobrina derramó una cocacola encima. Por suerte no llegó a la placa y bastó con reemplazar el teclado. Yo, que cambiaba 3-4 veces al año algún componente, dejé de gastar dinero. Fue una gran inversión y recordaré ese portátil como un punto de inflexión en mi forma de comprar ordenadores.

Con 7 años ya sí necesitaba una actualización, aunque lo vendí a mi hermana y le duró un par de años más, nada mal. Fui a ver ordenadores, todavía no me fiaba de las tiendas on-line si es que existían y directamente fui a por portátiles. No tenía mucho espacio para un ordenador y el concepto de portátil me gustaba aunque no lo moviese mucho de casa (un 17″ es más bien transportable, no es exactamente portátil). Me gustaba que no hubiera pantalla, torre, teclado… todo por separado. Tenía poco espacio porque en aquella época mi vida y prácticamente todas mis posesiones estaban sólo en un cuarto.

Allí estaba con unos amigos curioseando en la FNAC de La Cañana cuando se acercó un dependiente. Suelo darles largas, me gusta  mirar a mi rollo, pero como iba realmente a comprar y tenía dudas le pregunté en busca de consejo y alguna oferta. Le conté mis necesidades y me dijo «¿No has pensado en un iMac?«.

De cómo me compré mi primer iMac.

Confieso mi desconocimiento total sobre el tema y así se lo dije. Apple siempre había sido para mi ese sistema cerrado y apartado de la informática de consumo. Jamás me había planteado comprar un Mac y el concepto iMac era totalmente nuevo para mi.

Recuerdo perfectamente ver aquella pantalla de 21″, el cuerpo de aluminio, el teclado extraplano… Buscar la habitual torre pensando que eso era la pantalla y cómo el dependiente me indicaba que no, que todo estaba en la pantalla. Un solo cable a la pared para corriente y otro para la red. No hacía falta más. No había torre. Y mi amigo y yo abríamos la boca y alucinábamos.

Ni siguiera sabía cómo abrir el «internet explorer». Como cerrar un programa, como maximizar una ventana… cosas tan básicas en Windows que tenía tan interiorizadas no servían. Era todo un nuevo mundo, un desafió, una revolución para una persona a la que le encantan los desafíos tecnológicos. Y era maravilloso. Fácil, rápido, todo integrado, programas nuevos, sin cuelgues, una multitarea brutal…Tardé un par de horas en comprarlo. Encargué un modelo básico y de cabeza al mundo iMac. Y hasta ahora.

Ojo, que no quiero convencer a nadie de que Apple es lo mejor. Apple es lo mejor PARA MI. Punto. Cubre mis necesidades, me permite tener un equipo fiable y en forma durante años, se preocupa de actualizarse y todo lo que necesito funciona. No hay más. Nunca entraré en la lucha de qué sistema es mejor. Trabajo a diario con PC’s en Windows y Windows 10 en concreto es maravilloso, me parece un grandísimo sistema operativo. Por supuesto hay ordenadores patatas pero la culpa no es del sistema, no es del ordenador ni del Windows. La culpa, si algo tiene la culpa, es de que sea un producto barato o incluso caro pero mal diseñado.

De por qué os cuento esto.

La semana pasada estuve enfermo. Nada grave, un buen resfriado cogido a la garganta con fiebre y tal. Un puente que me pasé en casa tosiendo y con la cabeza hirviendo. Pese a tener mucho tiempo libre no me apetecía ponerme a ver series ni nada que me hiciera pensar así que pasé mucho tiempo viendo videos en YouTube. Desde algunas charlas TED algo más serias hasta videos de drones pasando por algunos de informática. Siguiendo ese carrusel de recomendaciones de Youtube me encontré uno sobre la eterna lucha Mac/PC.

No voy a buscar el video porque apareció de casualidad y no pienso dedicar tiempo a rebuscarlo pero era un tipo que pretendía desmitificar algunas afirmaciones sobre los Macs. Hace muchos años que olvidé esa lucha. No suelo entrar en ella cuando se produce a mi alrededor y sobre todo no defiendo que tal o cual sistema sea mejor. Como os he dicho, cada uno tiene sus necesidades y sus preferencias.

El tipo empezó bien. Rebatía que los Macs durasen más por el hecho de ser de Apple, duran más porque son ordenadores de gama alta. Sí, toda la razón. Lo había comprobado con mi Dell. Para mí, merece la pena invertir en un ordenador de gama alta antes que andar continuamente apurado e intentando exprimir un ordenador barato. Puede ser un desafío, habrá a quien le guste, pero yo ya no quiero jugar a eso.

A partir de ahí el tipo se convierte en un auténtico anti-Apple. Empieza a recriminar que la gente se gaste tanto en un ordenador así cuando puede comprar lo mismo en PC por menos, que el sistema no es mejor, que el micro va a rendir igual y que por tanto no merece la pena pagar más… A partir de ahí desconecté y me fui a otro video. He vivido eso en mis carnes demasiadas veces y este cuerpito no estaba para escuchar tonterías.

El mejor sistema.

Esa lucha me cansa. La he vivido mucho, me he sentido casi culpable por gastarme lo que me he gastado en un iMac. Como si no supiera, tachado de pijo, que sólo me gusta la manzana, que es sólo diseño, que cualquier ordenador le da mil vueltas… y como os he dicho llegó un momento en que me cansé. Dejé de entrar en eso. Sobre todo porque la gente más vehemente en estas discusiones suele ser incapaz de escuchar. Pero sobre todo porque ni tengo que justificarme por comprar un Mac, ni tengo que demostrar si es mejor o peor que otro, ni necesito entrar en esas luchas.

Cada uno tiene lo que puede y quiere comprarse, lo que se ajusta a sus necesidades. La lucha PC/Mac es absurda. No hay un mejor sistema. A día de hoy, ambos son dos grandes sistemas. Convivo con ellos a diario, incluso los interconecto. Por tener un Mac no desprecio el mérito de un PC. Lo que sÍ desprecio es la gente que desprecia lo diferente, los que tienen pensamiento único, los fanáticos de un sistema u otro.

¿Play o XBox? Cada una tiene cosas maravillosas, veo absurdo tener que elegir entre Forza o Gran Turismo, vosotros me entendéis, jugópatas.

Tengamos la fiesta en paz y disfrutemos lo que mejor de cada sistema, es lo mejor.

Epílogo

Las fotos corresponden al desempaquetado que hice de mi segundo iMac. El primero fue una prueba, no me atreví a poner toda la carne en el asador y comprar un modelo de última generación. Apenas me duró un par de años porque era un modelo ya descatalogado y pronto quise más pero a día de hoy, ese primer iMac que vendí al marido de una compañera hace más de 10 años sigue funcionando perfectamente en un estudio de grabación musical. No os digo más sobre si duran o no estos bichos.

2 thoughts on “De por qué tengo un iMac y otros productos Apple”

  1. Yo he estado trasteando ahora con el Mac de un amigo porque tenía problemas con las compatibilidades y a mi no me convenció, aunque es verdad que si trabajas en ese entorno son increibles, y es verdad que las actualizaciones de Windows son engorrosas, nunca he visto ninguna de Ios, desde luego, a mi no me merece la pena el Imac, igual que no me puedo pagar la Ps4 o la Xbox One y escogí la One, que el Halo y el Gears vienen con Microsoft, y su parte multimedia es bastante mejor…

    1. Al final hay que elegir pero es lo que has dicho: no te convence y para mi eso es básicamente cuestión de gustos. No se trata de peor o mejor, se trata de elegir lo que más te guste/convenga.

      Un abrazo!!

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