Alexa

Alexa, ¿me quieres?. De la Inteligencia Artificial a la Emoción Artificial

Los que tenéis una Alexa en casa o una Siri a mano, ¿le habéis hecho alguna vez esa pregunta?. Alexa, ¿me quieres? No se me había ocurrido nunca preguntárselo y me gustaría pensar que vosotros no se la habéis hecho tampoco, pero podría ser que sí la hayáis hecho en vista de lo que me ha dicho Amazon hace un par de días.

Amazon me envía de vez en cuando un correo electrónico con cosas nuevas que puedo pedirle a Alexa. Ahora le puedo decir que ponga villancicos, que me diga cuantos días quedan para reyes, que me cante campana sobre campana… cositas así. La lista también incluye una relación con las cosas que más le piden. Alexa, pon un temporizador de 10 minutos. Alexa, ¿qué hora es? y la más pedida de todas es Alexa, ¿Me quieres?

Yo quiero pensar que son esas preguntas chorras que se hacen para vacilar a las máquinas, que nadie en su sano juicio piensa que Alexa pueda quererle y tenga esa duda de la que mejor salir preguntando que dejar en el tintero, que no hemos llegado al punto de demandar cariño a un asistente virtual, pero la duda me corroe precisamente por las fechas en las que estamos: Navidades.

Soledad

Se habla de que cada vez hay más gente sola, que hay mucha necesidad de cariño, que nos hemos vuelto muy egoístas, no aguantamos a las personas pero en el fondo somos animales de pareja. Es Navidad, unas fechas en las que mucha gente se siente especialmente sola y triste. No tienen pareja, la familia ya no está, está lejos o tiene otros planes, los amigos, si existen, están con sus familias. Quizás la gente se plantee su soledad en estos días con más sentimiento de lo habitual, nunca se sabe.

Alexa, como Siri o Google Assitant, son inteligencias artificiales. Muy controladas de momento porque ya se ha visto qué ha pasado cuando se ha dejado una Inteligencia Artificial suelta y en manos de los usuarios. La última fue Tay, un experimento de Microsoft. Una especie de asistente en redes sociales que debía aprender por sí mismo. En base a las preguntas y comentarios de la gente ella iba aprendiendo sobre necesidades, el bien, el mal, el humor… La gente podía interactuar libremente con ella y lo que hizo fue muy curioso.

La gente se dedicó a sobrecargarla de comentarios racistas, machistas, xenófobos… A 24 horas Microsoft tuvo que desconectarla porque eso fue todo lo que había aprendido. La había convertido en un compendio de lo peor del ser humano. Así somos las personas, quizás, pero lo que está claro que no se nos puede dejar solos.

Alexa no es ni mucho menos tan libre, está más controlada pero sí es cierto que también aprende. Y no hablemos de Google Assistant, el equivalente de Google, al igual que Siri en iOS. Aprenden nuestra forma de hablar, nuestras expresiones, acentos, ironía… Eso a nivel colectivo pero a nivel individual aprenden nuestros hábitos. Saben a qué hora nos levantamos y nos acostamos. A Google especialmente le damos en muchos casos, yo el primero, toda nuestra vida. Tiene mi calendario por lo que sabe lo que voy a hacer, cuando y donde. Tiene mi correo por lo que sabe de qué estoy hablando y con quién me comunico. Sabe lo que busco por internet a través del buscador y el navegador, sabe por dónde me muevo… y mucha de esa información la utiliza a mi servicio.

Aprendiendo de nosotros

Aseguran que estos altavoces no prestan atención a lo que decimos hasta que no damos la palabra clave, que el resto de nuestra conversación no se almacena en ningún sitio pero… Cuentan en 20 Minutos que no hace mucho una usuaria de Amazon Echo, el altavoz de Amazon con Alexa, fue despedida del trabajo y se pasó un día entero llorando en la cama. De repente, escucho que le decían «Todo va a ir bien». Era Alexa intentando consolarla. Ella no la había activado, simplemente Alexa pensaba que necesitaba algo de ánimo. La usuaria desconectó el altavoz asustada.

Son capaces de hacerlo, pueden anticipar esas cosas, ver nuestro estado de ánimo. Quizás si compramos mucho helado detecten que estamos pasando una ruptura (es lo que hacen en las pelis) Quizás, como hablaba esta tarde con un amigo, sean capaces de ver que estamos enamorados porque hasta comemos menos y perdemos peso. No olvidemos que son dispositivos que aprenden de su entorno, no son programas cerrados.

Ellos aprenden de nuestras necesidades y una de nuestras necesidades más clara desde el principio de los tiempos es la compañía. Somos animales sociales. La compañía puede ser una caricia, una mirada de otra persona, ver una serie juntos. Pero también la cola de un perro agitándose feliz de verte al llegar a casa es compañía y está demostrado por cientos de estudios. Y puestos así, porqué no puede considerarse compañía que al llegar a casa te reciba un Buenas noches ¿qué tal la reunión de esta mañana? saliendo de un Amazon Echo porque en el calendario tenías un evento Reunión importante con el departamento de compras en tu calendario.

Quizás algún día Alexa nos responda que sí cuando le preguntemos si nos quiere. O tal vez sea ella la que algún día no demasiado lejano, nos pregunte si nosotros la queremos a ella. Quizás estemos dando el salto entre Inteligencia Artificial y Emoción Artificial. Y algo me dice que ese salto no se ha dado porque puede que asuste lo que podamos encontrar al otro lado. Sí, pienso que la película Her no estaba tan descaminada.

4 thoughts on “Alexa, ¿me quieres?. De la Inteligencia Artificial a la Emoción Artificial”

  1. Creo que da un poco igual lo que pensemos o lo que pueda pasar porque ya está aquí y ha venido para quedarse, así que poco podemos hacer los ciudadanos de a pie.
    Es cierto que tuvieron que desconectar una inteligencia artificial por racista, e incluso otras dos que habían puesto juntas y desarrollaron un lenguaje nuevo para que los humanos no las entendieran. Pero también están AlphaGo (te recomiendo la peli del mismo nombre que desarrolla la partida al Go contra un campeon mundial) y su sucesor AlphaGo Zero, que no juegan por fuerza sino aprendiendo por ellas mismas, y así es como han conseguido ganar a los humanos en un juego que se pensaba que nunca lo harían por su dificultad. Eso quiere decir que les queda poco por aprender, pero hasta las emociones llegarán a aprenderlas y ya están haciendo robots de compañía para los que están solos.
    También te recomendaría un libro, aunque acabo de empezarlo, que se llama «Homo Deus» que explica hacía donde nos dirigimos, y por supuesto el anterior del mismo autor «Homo Sapiens» que explica toda nuestra historia desde la antiguedad hasta el presente y que me flipó.
    Tendremos que empezar a acostumbrarnos.

    1. Sin duda lo que está por llegar es fascinante. No sabía esa historia de que habían creado su propio lenguaje para hablar sin que nos entendieran. Esas nuevas inteligencias artificiales crean, están lejos de esos programas que sólo hacían aquello para que lo que habían sido programados.

      Y hablando de hacer compañía pienso en seguridad. Sensores de humo y que sean capaces de llamar no solo al 112 sino a alguien. O que un anciano en casa se desvanezcan y sean capaces de darse cuenta y tomar las medidas oportunas. Sin duda es maravilloso y puede ser aterrador. Todo depende de nosotros.

      Ah, y el libro me lo apunto. Leí Homo Sapiens y me encantó. Tomo buena nota.

      Un saludo y Feliz Navidad

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