Adiós 2017

Que sí, que ya se que el resumen del año se escribe en septiembre u octubre, que no son fechas de hacer que os pongáis a leer, que la cosa está saturada de despedidas que estáis hartos de post de estos. Encima a estas horas que fijo tenéis mucho lío con los preparativos de la cena de hoy, vestidos, trajes, perfumes, canapeses, pero es que para mi estas cosas se hacen hoy y ya está. Y no se tienen en borradores ni nada. Se sueltan hoy como se sienten, antes de las copas de nochevieja, claro, y que salga el sol por donde quiera. Seré breve de todas formas, que ya sabéis que no estoy muy de escribir últimamente. Allá vamos.

Resumen de 2017: Ahí te quedas, amigo

Con eso creo que queda dicho casi todo pero lo desarrollo un pelín. Empezaste bien, chaval, prometías mucho. Quizás es lo peor que pueda pasar: tener esperanzas. El cambio de trabajo, que ha sido sin duda lo mejor del año, llegó contigo pero a partir de ahí…. ¡ay amigo!

No esperaba yo tantas consecuencias de ese cambio y algunas bastante negativas, pero no se puede prever todo. Así que quitando el cambio en si no puedo dar saltos de alegría por lo acaecido este 2017. En general entre anodino y chunguillo aunque me quedaré con lo bueno, que lo hay: viaje a Cadaqués, el dron, los descubrimientos laborales y algún momento que otro suelto de alegrías y risas. Series, películas, música, paisajes, redescubrir la lectura, It. Charlas intensas e interesantes, algunas con final feliz, otras no tanto pero de todas con la sensación de que han sido como poco necesarias. Descubrir que no soy malo cocinando, sólo vago.

Malo por desgracia ha habido un buen puñado de historias, pero eso ni lo voy a dejar aquí ni nada. Se quedan atrás en la memoria, o eso espero, como el 2017. Espero que lo menos posible pase a 2018

Propósitos de 2018: Justitos

No pienso hacerlos. ¿Quién sabe lo que nos traerá el futuro? Cuantas veces he hecho propósitos de año nuevo que han quedado en nada. Que sí, que tengo intenciones buenas. Cuidarme más gracias a mi nueva dietista y seguir descubriendo lo bien que me quedan los potajes, verduras, sopas, arroces… Hacer algo más de ejercicio, bloguear más, recuperar twitter, jugar de nuevo a la consola que es algo que me gusta y tengo olvidado, una posible nueva web para subir los vídeos de mi dron, …. muchas cosas en mente que no sé en qué quedarán así que mejor no hago propósitos en firme para no frustrarme cuando no los consiga.

De repente he pensado que me hago mayor y empiezo a querer hacer muchas cosas aunque luego el lado oscuro de la procrastinación es tela de poderoso y es difícil resistirse al influjo del sofá. Se hará lo que se pueda para que al final de 2018 pueda decir que he hecho muchas cosas.

Perdón

Siempre pido perdón a final de año. Ya os he contado que lo aprendí de Carlos Arguiñano y me parece una sana costumbre no demasiado extendida. No suelo hacer las cosas con mala intención pero todos nos equivocamos, hacemos daño sin querer, hablamos más (o menos) de la cuenta. Decimos cosas en momentos de excitación que no debemos. El 90% de mis post son impulsivos, no están revisados ni pretender ser virales ni nada. Es dejarme llevar. Cada vez escribo menos porque mi mente está revuelta y no sé lo que saldría. Prefiero no correr el riesgo. Aún así, si en algún momento algo de lo que habéis leído aquí, en mi Facebook, Twitter o Instagram, mis más sinceras disculpas. Nunca escribí con intención de molestar a nadie pero…

Feliz 2018

Atrás queda 2017, bienvenido en breve 2018. Ojalá el año que viene eche de menos que te marches, será señal de que te he querido mucho. A todos los que me leéis, mis mejores deseos para que este 2018 sea estupendísimo para todos. Lleno de comida, bebida, salud, risas, amor, sexo, dinero, risas, amigos, viajes. Que encontréis lo que busquéis: amor, paz, trabajo, que no perdáis nada de lo que amáis y que lo veamos todos juntos.

Un abrazo enorme. Brindaré con esa botella esta noche por todos vosotros. Y sobre todo por ti. Nos vemos en 2018

Actualización post-uvas

Aquí ando, terminando una botella de caba, la que veis en la foto. He brindado por ti, y lo sabes. Contigo al teléfono, antes y después. Y estoy aquí tonteando en casa con el ordenador. No, no es nochevieja en familia (tampoco es la primera y no me molesta en absoluto) pero aquí ando liquidando también una tableta de turrón de Casa Mira. Turrón de Jijona, del blando. Turrón caro. Turrón que durante los últimos años que compartí navidades con mi madre fue su regalo de navidad. Los últimos años ni siquiera podía ir ella a comprarlo así que solía mandar a alguna de mis sobrinas, sus nietas, a por ella. No fallaba. Ahí estaba ese turrón especial, nada que ver con los del super. Turrón único que mencanta y que hoy me recuerda especialmente a ti, mamá. Estas navidades son raras, duras, solitarias… pero tú estás ahí. Siempre. Pasen los años que pasen y aunque se me olvide cuantos son ya. Brindo con la última copa de champán por ti. Estés donde estés. Estés o no estés. Brindo por todo lo que dejaste en mi. Feliz 2018, mamá. Te quiero mucho.

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