Palomitas

No sé si habéis visto el nuevo trailer de la película It. Llevan semanas anunciándolo y hace unos días han publicado el segundo trailer de la película que llegará en Septiembre. Y creo que esta película me la voy a tragar en el cine porque es película de palomitas.

Supongo que no va a ser una película de esas que creen escuela de cine ni nada similar pero tiene pinta de ser muy disfrutable. ¿Os he contado alguna vez que nunca tomo palomitas ni Coca-Cola pero que en el cine para mi son imprescindibles? Coca-Cola del tamaño más grande que haya y palomitas si es posible dulces en los últimos tiempos. La Coca-Cola cae enterita pero las palomitas por desgracia no llegan a caer. Me cansan. Pero ahí estoy yo, en la cola de entrada al cine. Con las palomitas y la Coca-Cola sujetas como puedo en una mano y en la otra enseñando la entrada al ¿Acomodador? No se le puede llamar acomodador porque ya no te acomodan, sólo rompen la entrada y sueltan entre dientes “al fondo la segunda puerta a la izquierda” o algo así. ¿Cómo se llaman ahora a esos señores o señoras?

Que levanten la mano los que hayan vivido los tiempos de los acomodadores en el cine. ¡¡Pocas manos veo, jovenzuelos!! Yo sí viví esa época en la que si llegabas con la película empezada un señor de traje oscuro te acompañaba con una linterna por los pasillos hasta “acomodarte” en tu butaca. Siempre con la linterna abajo para no molestar a los espectadores y mi padre escurriendo unas monedillas al hombre por el servicio. Qué tiempos ¿no?

Ese cine de palomitas de mi infancia lo recuerdo con tanto cariño. Recuerdo perfectamente el día que fuimos a ver Supermán. Estaba en el Astoria, el ahora tan polémico cine Astoria de Málaga. En aquellos tiempos yo, con 8 o 9 años, iba en el asiento delantero del coche de mi padre. Seguro que sin cinturón de seguridad ni nada, que éramos unos locos en aquellos tiempos de la EGB. Por supuesto ni soñar con una sillita de seguridad. En aquellos años la calle Alcazabilla de Málaga no era peatonal. Los que sois de Málaga me entenderéis bien, para el resto os diré que calle Alcazabilla es una calle en pendiente que sube hacia lo que era el cine Astoria. Giramos la calle previa y al enfilarla el cine aparece justo arriba de la cuesta. Para la ocasión habían colocado una enorme figura de Superman del tamaño de las 2 primeras plantas del edificio. Tengo grabada a fuego en mi memoria esa imagen. Ese cartel gigantesco para mi que ya incitaba al disfrute. Internet es maravilloso y aunque no en la calidad a la que estamos acostumbrados hoy en día, he podido localizar una foto de esa imagen. Para uno niño de 8 años era brutal.

Ese es el cine que recuerdo de infancia, el cine de palomitas, el espectáculo. Recuerdo otro gran acontecimiento cuando fui a ver La Guerra de las Galaxias. Nada de anglicismos tipo Star Wars: La guerra de las galaxias. Nada de trilogías, pentalogías, novenologías… La Guerra de las Galaxias. Punto y pelota. Recuerdo las colas, recuerdo dar la vuelta a la calle guardando cola y esperando llegar a la taquilla confiando en que hubiera entradas libres. Así era las cosas. Recuerdo las palomitas, recuerdo la Coca-Cola, recuerdo el silencio en la sala y los aplausos en los momentos emocionantes. Ahora las cosas han cambiado ¿Os habéis dado cuenta? Ahora la gente no respeta las películas. No está tan callada y no aplaude. Los aplausos son también respeto por ese cine. Hoy en día el cine que veo en cine es ese cine de Palomitas. Star Wars (sí, ahora las llamo StarWars), Indiana Jones, Parques Jurásicos… y echo de menos los aplausos. Me apetece mucho hacerlo en ciertos momentos pero no lo hago, nadie lo hace.

Creo que IT será de esas películas de palomitas en las que la gente participe. Imagino a la gente gritando y haciendo volar los vasos de palomitas por el aire cuando Pennywise haga sus terroríficas apariciones. Si respetan las historia (que conozco bien y que comienzo a releer esta noche) sé que tendré ganas de gritar, llorar y aplaudir. Tengo mucha fe en esa película porque tengo fe en esa historia, pese a las decepciones previas.

Disfruto mucho ese cine de palomitas. Me trae recuerdos de sábados y domingos en las matinales del cine París o del Regio (no había multicines en aquella época ni cines reconvertidos en bingos). Recuerdo ver cientos de películas con mi primo Javi matinal sí, matinal también. Ahí si que no había respeto alguno por la historia. Chavales que por 2 duros nos tragábamos películas de Bruce Lee o de Bud Spencer a mansalva. Qué poco me gustaban pero como las disfrutaba. Como me ha gustado siempre el cine de palomitas, el que me hace soñar, volar, viajar, pelear… el cine que no me hace pensar. Para eso ya tenemos la vida.

Si, hoy veo series que me cuentan historias, películas intensas y que me hacen llorar o reflexionar. Hoy veo las historias desde otra perspectiva más adulta, más madura. Pero en el cine me gustan las palomitas.

¿Me considero una persona madura y responsable? ¡Chi!

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6 thoughts on “Palomitas”

  1. ¿sabía usted don Daniel que mi familia era propietaria de un cine en Munera y que mi padre era quien proyectaba las películas?
    ¡Qué nostalgia de aquella época de sesiones dobles!
    ¡Vivan las palomitas y vivan los aplausos cuando “la chica” era salvada por el protagonista !!
    Un fuerte abrazo, compañero.

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