Odio el verano… y otras cosillas

Joé esté como viene. Mes y pico sin escribir y ahora empieza con malos rollos, pensaréis algunos. Ya, es lo que tiene esto de que mi blog sea así, que me da por escribir cuando me da por escribir y encima de lo que me apetece y sí, se que es un tema polémico porque el verano está sobrevalorado y mucha gente lo adora. Pero ojo, yo creo que es sólo por las vacaciones que si no ya me diréis. El verano, el calor que conlleva, es insoportable. Ya. A algunas os encanta eso de estar a 40 grados con terral y pasar calor, pero solo a algunas. Y hablo en femenino porque a dos días de cumplir 47 años aún no he escuchado a un sólo hombre decir que disfrute con el calor. Ni uno. Que si tiempo primaveral, que no le guste el frío… pero que disfrute con el calor que venga y nos lo cuente.

Y luego, aparte del calor, todo lo que conlleva el verano. Odio la playa desde siempre. Adoro el mar pero la playa… Ese sol, comer arena, arena ardiente por cierto, los niños con la pelota dando la lata, los no tan niños con las palas dando también por saco, las maris gritando, los chulitos con la música a todo trapo… Que por lo menos antes se llevaban los “loros” grandes pero ahora ponen el móvil a toda pastilla sonando como el culo. Un horror.

Más cosas que no aguanto del verano: la humedad de Málaga. ¿Habéis visto esas botellas que sacas de la nevera fresquita y en 10 segundos se empañan por fuera y se llenan de gotitas de la humedad que hay en el ambiente? Así me siento cada vez que salgo de un lugar con aire acondicionado, como esa pobre botella. Noto que la humedad se me va pegando a cada parte del cuerpo al aire y me pone pegajoso. No lo soporto.

Las chanclas. No las sandalias monas y eso: las chanclas. No puedo con ellas. Esa tirita en el dedo y ese “plas plas plas” conforme se va andando. Y ojo, no me vayáis a decir los defensores de las chanclas que son lo mejor. Cualquier podólogo os dirá que nanai de la china. Es un calzado incómodo, que deforma la unión entre el dedo gordo y sus hermanos, que no ofrece sujeción al pie y que obliga a modificar la forma de andar para que no se salgan. ¿No os dais cuenta de que casi siempre arrastráis los pies? Son un horror.

El mes de agosto. Ese mes en el que un país entero se paraliza. ¿Por qué? Porque es verano y no se puede trabajar. Porque el calor es malo para trabajar. Dan los golpes de calor y todo eso aparte de que el cuerpo pide reposo para no acalorarse más. El resultado es que en Julio y sobre todo en Agosto casi todo el mundo se va de vacaciones. Las empresas se paran, no se produce nada, los sitios cierran por las tardes… Un mes o más perdidos al año porque la gente no espacia sus vacaciones poco a poco, no. Cerrado por vacaciones.

Y puestos a no trabajar y a mostrar mis pequeñas fobias, os contaré que odio así en general los domingos. Si no eres un dominguero de los de irte a la playa o a la venta el domingo a hacer una paella, los domingos son aciagos. Más todavía los de verano y más si estás sin pareja. Recuerdo que una de mis hermanas habló una vez de “la depresión del domingo por la tarde” y es muy cierta. Los domingos por la tarde no apetece nada. Te quedas en casa, ves alguna peli, echas siesta de un par de horas… Todo cerrado, las playas llenas de domingueros, los chiringuitos a tope… los domingos son días para dominguear.

A propósito de siestas… me gustan las siestas porque odio acostarme temprano. Por suerte he conseguido un buen ritmo ahora de sueño para dormir mis 7 horas diarias, que no están nada mal, pero mi cuerpito a poco que pilla vacaciones aprovecha para coger su ritmo de dormirse a las 2-3 de la mañana y levantarse a las 8-9. Luego por la tarde no soy persona, nunca lo soy. Después de comer necesito una siesta y luego una serie/peli y vuelvo a ser persona. Sobre todo cuando el sol se va. Lo tengo más que comprobado. En el momento en que el sol se va por las noches me entran las ganas de hacer cosas, soy una polvorilla si me dejo, pero te controlo para poder llegar a dormir esas 6-7 horas.

Y para rematar un par de odios pequeñines que sé que muchos también compartiréis:

  • Odio los champiñones. Están sobrevalorados y no deja de ser un hongo que no aporta más que viscosidad al morder y poco sabor.
  • Odio los videos en Loop de Instagram/Facebook y odio con toda la fuerza de mi corazón los mascaras esas que os ha dado por poneros con orejas, hocicos, gafas… una puede resultar divertida pero es que sois cansinos a más no poder.
  • Y sobre todo odio a la gente maleducada. Esa que te habla con malos modos sin conocerte, como si tu fueras un maleducado. La odio.

Ea, que a gusto me he quedado.

 

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2 comentarios en “Odio el verano… y otras cosillas

  1. Grinch! Grinch! xDDD Pues el sueño de mi vida es poder vivir y trabajar en chanclas. Y si no tengo que trabajar, mejor, pero siempre en chanclas. Aunque acabe con los pies deformados como Frodo xDDD

    1. Jajajaja. Tenemos una nueva superheroina: ChanclaWoman!! jajaja. Nada, nada a vivir enchancletá! Yo me quedo con mis sandalias 🙂

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