Reflexiones de Domingo: Terminando Enero

Bueno, hoy toca inaugurar sección, o algo así. Cosas que últimamente os cuento los domingos por la mañana tomando mi café en el Starbucks. En un alarde de originalidad las catalogaré como “reflexiones de Domingo”. ¿Cómo os quedáis? Pues eso. Y hoy, dado que está terminando Enero, toca hablar de 2017, de como va el año, del nuevo trabajo… cositas varias. Reflexiones de Domingo. Comenzamos. Ah, un inciso previo. ¿Os habéis fijado en la foto? Mi pobre portátil, ains. Creo que es el ordenador que más estoy tardando en jubilar de todos los que he tenido en mi larga vida de informático, que ya es mucho decir. 6 años acaba de cumplir y va a por el séptimo con salud a excepción de esa muesca que ha sufrido hace unos días en su preciosa tapa de aluminio. Heridas de guerra, achaques de la edad, muescas de la vida tan ajetreada que lleva para sus años.A ver, ¿por donde empezamos? Por lo que me habéis comentado por twitter y tal estáis deseando saber de mi nuevo trabajo, así que empezamos por ahí. Dos semanas completas acabo de cumplir en él y por ahora sólo puedo decir cosas buenas. Es aún mejor de lo esperado. Como todo en esta vida necesito mi tiempo para terminar de adaptarme pero la sensación, como preveía, es rara. Durante estas dos semanas he estado “al otro lado”. He sido el nuevo y he tenido que esforzarme por aprender procedimientos, productos, protocolos, como es la gente, como funcionan las cosas, etc. Llevaba tanto tiempo siendo el que enseñaba que volver a estar a ese lado de aprendiz a mis 46 años me ha resultado a la vez extraño y muy gratificante. Esa tensión de aprender, ese volver a despertar la mente, acumular conocimientos, andar con miedo cada vez que tocaba una tecla, meter la pata por no tener todo automatizado… ha sido, está siendo, todo un desafío.

Os he puesto a parir muchas veces mi anterior empresa, y lo que me he callado y callaré, pero nada en esta vida es sólo bueno o malo, la vida está hecha de grises. La cuestión es que ahora aplico algunas de las cosas buenas que me llevo de donde he estado quince años y una de ellas es el ritmo de trabajo demencial que hay allí. Allí, al menos para mi, apenas ha habido días relajados en este tiempo. Si es cierto que ha habido una época donde he estado más relajado pero sobre todo los últimos meses el ritmo ha sido frenético. Llegar a un sitio nuevo con ese ritmo en las venas es una ventaja. Entre el ritmo y lo que me gusta lo que estoy haciendo tengo ganas de comerme el mundo con patatas. No paro de hacer lo que ya se hacer, no paro de pedir tareas, de intentar mejorar lo que me han enseñado, de aprender. No quiero parar.

El trabajo es físicamente más agotador de lo que imaginaba pero me encanta. Demasiados años sin levantarme de la mesa me hacen agradecer estar cargando cajas de vez en cuando, trabajar con las manos y demás. Estás manos de pianista o escritor se han curtido un poco estos días y me gusta. Me gusta que me duela la espalda al acostarme por la noche. Me gusta moverme. Me está gustando esa parte dura del trabajo aunque me está costando bastante. Esta semana que entra creo que además será especialmente dura al menos los primeros días. Estoy francamente contento con el cambio, no le he encontrado a día de hoy ni un sólo pero en lo laboral y creo que ha sido la mejor decisión que he tomado en años.

Y esto de lo físico me lleva a la segunda parte del post. Os dije que 2017 iba a ser el año de la salud, ¿no? Pues en ello estoy. El simple cambio de trabajo ya me ha ayudado. Además de estar físicamente más activo me está ayudando a dormir. Apenas tengo problemas de sueño en estas dos semanas y duermo del tirón mis 7 horas aproximadamente cada día. La tensión (entre otros problemas de salud soy hipertenso) me ha bajado a un punto de normalidad desconocido para mi desde hace muchísimos años. Mis pulsaciones también han bajado supongo que debido al ejercicio físico y al buen sueño, y mis hábitos alimenticios están cambiando a un ritmo que me gusta. Menos desayuno, cenar muy pronto y acabar el día con algo muy ligero… sólo me falta añadir a mi dieta algo de fruta y verdura, pero todo se andará. Lo único que de momento tengo aparcado en este tema es el gimnasio (ahora es cuando alguien que yo me sé pone cara de lo sabía y de enfadarse una mihilla conmigo) pero todo se andará. Incluso las cervecitas y los gins han disminuido en mi dieta. Parece que sí, que puede que 2017 conseguiré que sea el año de mi salud.

¿Más cositas sobre como comienza el 2017? Hay algunas cositas más pero por ahora mejor me las guardo hasta que las tenga más desarrolladas. Algunos cambios que no son tan para bien, pero quiero dejar tiempo a ver como evolucionan. Además, pese a lo que pueda parecer, también tengo mis cositas que me guardo para mi, no es plan de contar toda mi vida aquí, ¿no? Que dejaría para el día que me conozcáis en persona. Ah, y a propósito de privacidad, una curiosidad os voy a contar.

Esta mañana he leído este interesante artículo en el Diario Sur. Ya he hablado alguna vez sobre esto de la privacidad y soy de los que piensan que hoy en día la única forma de que Google, Facebook, Microsoft, Apple… no te tengan controlado es irte a un monte sin móviles y comer lo que el campo te de. Soy de los que piensan que somos su producto y me parece hasta bien, no me preocupa especialmente y soy cuidadoso con lo que debo serlo pero el nivel de control es bastante alucinante y a veces me asusta. Esta semana me ha pasado una cosa la mar de curiosa y que me ha puesto un poco los pelos de punta.

Razer es una marca conocida en el mundo de los videojuegos para PC sobre todo, a muchos os sonará. Yo la conozco de lejos, muy de lejos, porque no estoy muy metido en ese mundo. El caso es que en la empresa donde trabajo gran parte de su negocio se centra precisamente en vender productos para los E-Sports (juegos electrónicos). Ratones, teclados, ordenadores, tarjetas gráficas, alfombrillas… Es todo un submundo que desconocía y que también estoy disfrutando al conocer gracias a mi nuevo trabajo. Como os digo, Razer es una marca conocida en el mundo y que nosotros también distribuimos. He tenido que trastear algunos productos suyos estas semanas y os aseguro que he alucinado cuando a mi correo personal esta semana ha llegado un boletín anunciando sus productos.

Jamás me había llegado nada de ellos, jamás he comprado uno de sus productos, no estoy registrado en su web,… nada. Mi contacto con la marca es únicamente físico estos días. No he usado mi cuenta personal para buscar información sobre sus productos… nada. NA-DA. Pero ahí esta el correo, ahí les tengo. Y sólo se me ocurre pensar, podéis llamadme paranoico, que saben donde estoy. Mi móvil personal, configurado con mi cuenta personal, se conecta a una WIFI de un lugar desde el que habitualmente se hacen búsquedas sobre sus productos porque trabajamos esa marca. Se me ocurre pensar que llegan a la conclusión de que si me estoy conectando desde esas IP’s me interesan o van a interesar sus productos. Se me ocurre pensar que de alguna manera pueden acceder a la dirección de Mail de mi móvil y ficharla. Seguro que yo le he dado permiso a alguien para que pueda darles mi correo, no lo dudo. ¿Cuantos mensajes aceptamos si leer en plan “Dando acepto das permiso a….” y una ristra de 15-20 páginas que nadie lee? Y da igual que las leas o no. Sólo te queda aceptarlas o tirar el móvil a la basura. Y el PC, la tablet y tu vida digital entera.

Ese mensaje que la Unión Europea obliga a que las páginas web muestren diciendo que aceptas el uso de cookies para navegar por su página. ¿Alguna vez habéis dicho que no y salido de la página? Lo dudo. Es absurdo. Tienes que pasar por ese aro. Hasta tal punto que la UE se plantea derogar esa ley y que no tengamos que darle a nada. Pues si, porque es la cosa más inútil del mundo.

En fin, reflexiones de domingo y de la DagaVida en general.

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6 thoughts on “Reflexiones de Domingo: Terminando Enero”

  1. Madre mia, que alegria me das con lo del curro y que la salud mejore, ya iba siendo hora de que mejorara un poco, lo de ir al gimnasio ya se andara, por cierto, que razon con lo de la privacidad, o te compras un Nokia antiguo y solo llamas por telefono o nada, y aun asi tampoco estarias seguro, ya nos iras contando, un abrazo Dani, estaremos por aqui

    1. De nada! La verdad es que sí, estoy feliz. ¿Podría estarlo más? Claro que si, guapi, pero no me puedo quejar en absoluto.

      Un beso!!!

  2. Me alegro que te vaya bien en el nuevo trabajo y ese cambio de hábitos. Seguro que te sentirás cada día mejor. Y si poco a poco le añades el gimnasio, ni te cuento! 😉
    El que me salió a mi ya terminó así que, a otra cosa toca!
    Lo de la privacidad, las cookies y demás, es lo que toca hoy día. No queda otra. Pero con cuidado. Creo que cuanto menos sepan, mejor.
    Un saludo.
    Francisco.

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