Improvisación

ImprovisacionDicen que España es el país de la improvisación. Tanto para lo bueno como para lo malo. Hablo con un amigo que trabaja en el extranjero y me comenta que allí las cosas se planifican con meses de antelación. Eso de cerrar los asuntos a semanas o días vista es una locura. Se estudian las cosas, se establecen tiempos, costes,… lo que viene siendo hacer una planificación seria. Qué pocas veces hacemos eso por estas latitudes, ¿verdad?

Viene este post sobre nuestra capacidad de improvisación innata de la lectura de este maravilloso post de Silvia Salgado. Es la pura descripción de como somos. Ella, tan europea y tan como yo a veces, gusta de planificar estudiar e ir con tiempo. Nunca llega tarde. Yo estoy de acuerdo con ella en que mejor no calculo el tiempo que he pasado en mi vida esperando porque si lo hiciera posiblemente me daría para hacer algún curso o master. Pero la cuestión es que todo en el post, o casi todo, se basa en esa dejadez propia de aquí. Ese no ceñirnos a los tiempos. Obviamente no ella y por supuesto hablo siempre en general. Que no se me ofendan los que si que gustan hacer las cosas a tiempo pero hablamos de la generalidad.

Y más o menos eso es lo que le pasa a la amiga Silvia en el post. Y como ella misma anticipa en twitter, hay final feliz. Pero para los que nos gusta un poco de planificación puede ser terrorífico. Vivir esa angustia que vive Silvia es bastante normal aunque al final todo se arregle. Esa es nuestra capacidad innata: improvisar. Dejarlo todo para última hora y salir del paso de una forma espectacular. Recuerdo que eso nos lo han alabado desde fuera en alguna ocasión. Creo que la primera vez que oí habla de eso fue para la Expo del 92. Ha llovido, ¿eh? Todo iba atrasado, no se cumplían plazos, se quejaban los países participantes de que no iban a contar con las infraestructuras en los plazos previstos pero al final se llegó. Nadie sabe bien como.

Fuera admiran esa capacidad de improvisación porque nos hace ser flexibles, adaptarnos, trabajar bajo presión. Fuera si un plazo se tuerce hay que revisarlo todo, re-calcular, reuniones… aquí tiramos por la calle de en medio, como suele decirse y que funcione como sea. Es admirable y peligrosa esta capacidad nuestra. Nos hace confiados. «Ya saldrá» «Algo pasará» «Algo haremos» «Ya se nos ocurrirá algo». Dudo que no hayáis escuchado alguna de esas frases, si no todas, en más de una ocasión.

En definitiva, que viva la improvisación. O no. O qué sé yo, ya se nos ocurrirá algo.

6 thoughts on “Improvisación”

  1. Hombre, en este aspecto hemos mejorado un poco Dani, ahora se planifica con 3 dias de plazo ya, no se hace improvisandolo todo, en serio, a mi me gusta improvisar de vez en cuando, no en todas las cosas hay que ser absolutamente metodico, pero aqui llegamos a unos extremos absolutamente preocupantes…

    1. nosé nosé. Pregunta a la amiga Silvia que la pobre ha estado al borde del colapso. Y por desgracia sigue siendo la tónica más habitual. La suelo vivir a diario. Que si, que un poco de chispa mola pero aquí nos pasamos tres pueblos.

  2. Últimamente vivo tan a diario la improvisación, que creo que no existe otra manera de trabajar. Hace semanas que no escribo en mi agenda el trabajo previsto de un día para otro, así que imagínate de una semana para otra.

    Que fueran admiran eso?? Normal, son tan metódicos que no son capaces ni de saltarse una fila!! Por cierto, recuerdo haber leído que en Alemania las horas extras están mal vistas… señal de trabajo no terminado!!

    Un abrazo!!

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