En el coche con Agui

IibizaCreo que nunca os he contado lo meditada y razonada que fue la compra de mi segundo coche. Yo, como toda persona normal, gasté mis primeros cuartos en la compra de un coche cutre de segunda mano en cuanto tuve dinero para pagármelo. En mi casa había voluntad de prestarme el coche de mi padre pero no dinero para comprarme uno. Así pues en cuanto puede me compré ese primer coche. Un Ford Fiesta de los de los 70, pero comprado en el 90. Es coche estaba para desguace pero era MI coche. Cuantas alegrías me dio el «joío» y cuantos malos ratos.

Recuerdo especialmente mi primer gran accidente con un coche y cuando vine recorrí un buen puñado de kilómetros con el tubo de escape literalmente colgando bajo el coche y el volumen de radiocassete autoreverse que te cagas de malo subido a tope para que la «periquita» de turno no lo escuchara. Muchos buenos recuerdos de ese primer y penoso coche. Y luego llegó el segundo.

Un domingo por la tarde leyendo el periódico en mi único piso compartido. Tranquilo en mi habitación y veo que SEAT regala con sus Ibizas le CDs. Yo flipaba. Un CD en el coche. Ah, que no os he dicho que hablo de 1990 o 1991. En aquella época el CD en un coche era todo un lujo. Que si, que a cualquiera se lo podía haber puesto por menos de lo que cuenta un coche nuevo. Que podía haber mirado alguna otra cosa del coche y eso pero al final fue sencillamente lo del Radio CD lo que me hizo comprar mi segundo coche.

No miré color, caballos, potencia… sólo pedí que tuviera aire acondicionado y que se acogiera a esa oferta del Radio CD. Uno rojo y que no me salió muy malo fue lo que compré y me duró lo normal en mi en esa época: 5 años. No me quejo del coche pero ese Radio CD me dio la vida con un amigo amigo de aquella época: Agui.

Ese era su apellido y como me lo presentaron compañeros de escuela fue así como le conocí. Agui. Hoy le conoceréis por su nombre, que por supuesto puedo acordarme pero no diré aquí. Recuerdo que flipó tanto como yo con aquello de tener CD en el coche. No he conocido a nadie tan entendido en música. No podría deciros cuanta música me descubrió. De aquellos 90 debo a Agui haber conocido muchísima música internacional que de otra forma no hubiera llegado a mis oídos y a Sandra haber conocido mucho cine español al que no hubiera prestado ninguna atención pese a ser muy bueno.

La cuestión es que Agui disfrutaba haciendo de DJ. De hecho luego trabajo de eso y pienso que, en cierto modo, empezó practicando en mi Ibiza. Se bajaba carpetas llenas de CD’s de todo tipo cada vez que quedábamos. Yo solía proponer quedar en sitios lejos porque disfrutaba dejando a Agui hacer de DJ. Cogia su carpeta e iba escogiendo discos. Metía un CD y sabía que canción escoger. Ponía la 3, la 7, la 9, la 1… la que tocaba. La dejaba el tiempo justo, 2-3 minutos, hasta que encontraba la siguiente. Nosotros íbamos cantando la canción. A veces exasperaba la rapidez en el cambio pero en general mencantaba. Era rápido, no daba tiempo a aburrirse. Siempre estábamos pendientes de lo siguiente.

A veces sonaba raro. Recuerdo cuando le tocó en un concurso de televisión toda la discografía en CD de The Cure. Que «jartitos» acabamos de The Cure, madre mía, pero les descubrí gracias a él y a día de hoy me siguen encantando.

Esta noche, soy como Agui, saltando de canción en canción mientras escribo este post. Hace unas noches también fui saltando de canción en canción escuchando música tranquilo. Es algo que me gusta. Me da igual no escucharlas enteras. Canciones sueltas, trozos de canciones. Recuerdos que traen canciones.

Gloriosas esas noches con Agui en el Ibiza. Gloriosas esas noches escuchando buena música.

9 thoughts on “En el coche con Agui”

  1. Jajajajaja, yo también he tenido experiencias de esa; pero en coche prestado e imitando el Bohemian Rhapsody con sus cervezas por medio!!

    Qué años aquellos!! 😛

  2. la hostia este post, nos acerca a ti. Es como el juego de …. 1 2 3 gallinita inglés. Vamos acercàdonos a tu muro.
    Dentro de nada serás pan comido

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