Tres meses

SuizaUn martes como otro cualquiera. Suena el despertador y tras remolonear un poco te vas a la ducha. No empiezas a ser persona hasta que el agua tibia no empieza a golpear con firmeza tu espada. No eres de los que te recreas en la ducha pero estás a gusto. Otro ataque de tos.

Siempre igual, piensas. Mira que hace años que dejaste de fumar y ahí sigue esa tos mañanera día tras día. Aguantas el chaparrón de toses mezclado con el agua y cuando abres los ojos ves que una pequeña mancha roja está bajando por la pared sobre la que has tosido. Pues no parece sangre. Na, imposible. Y continúas con tu ritual. No le das más vueltas. El día sigue como si nada.

Un miércoles como otro cualquiera. Suena el despertador y tras remolonear un poco te vas a la ducha. Empiezas a ser persona y de nuevo el ataque de tos. Esta vez te pones la mano delante de la boca y los ojos se te quedan como platos al comprobar que si, que hay sangre. La limpias con el chorro de la ducha y te pones a pensar. Si yo no he estado resfriado. No tengo fiebre, no noto nada en el pecho… Mejor pido cita para el médico.

Pides cita, se lo cuentas, te manda alguna que otra prueba. Radiografías, análisis, … Pasan las semanas. Algunas mañanas toses sangre, lo más habitual. Los ataques de tos a veces vienen también a mediodía. Son puntitos, no es ni un chorro, pero has cogido la costumbre de toser con un pañuelo delante y ahí están esas manchitas rojas. Hay sangre casi en cada tos.

La cara de la doctora lo dice todo. No te quedas con lo que es realmente. En el fondo da igual. Solo te quedas con dos «tempos». 3 meses de vida, 4 a lo sumo. 4-6 semanas de relativa normalidad más allá de los ataques de tos cada vez más frecuentes. A partir de ahí todo será muy rápido. Empezará a faltarte el aire, te agotarás en nada, empezará a dolerte el pecho, sentir asfixia continua, bombonas de oxígeno, respiradores, cama, y el final. Ese es el tiempo que te queda.

Por supuesto, todo esto no es más que una hipótesis que se me ocurrió días atrás y que me lleva a pensar ¿Qué haría si me quedarán 3 meses de vida?  Pregunta que voy a responder y que os dejo abierta, como siempre, para que respondáis si os apetece en los comentarios.

Lo tengo bastante claro. Los dos primeros días, como mucho, lloraría como una magdalena por los rincones. Como mucho. A partir de ahí, en un par de días, trazaría mi plan básico: gastarme todo el dinero que no tengo y vivir. Haría una lista de las cosas que tengo y a quien quiero que vaya cada una. No tengo mucho: es fácil. Ordenadores, móvil, el poco dinero que me quede en el banco, algunos recuerdos… Nada, un folio me sobra. Que nada quede sin dueño.

A partir de ahí, organizar el viaje de mi vida. Pasarme ese mes que tengo «garantizado» conociendo esos pocos lugares que realmente tengo ganas de conocer. Suiza, Viena, Berlín, Londres… Creo que acabaría en Suiza. Sería como acudir a mi particular «cementerio de elefantes». Seguramente me quedaría allí, o quizás en Londres, a esperar a la Parca tranquilamente. Bebiendo, comiendo, pensando, escribiendo… disfrutando mientras pueda, mientras lo permita.

No esperaría que fuera ella quien me llevara. Acabaría yendo yo a su encuentro. No iba a dejar esos dos meses de sufrimiento. No. En cuanto mi cuerpo no respondiera, y sé que es sólo cuestión de unos días, sería yo el que escribiera el final. Me ahorraría ese último capítulo de dolor. ¿Para que quedarme con ese recuerdo final en vez de irme sonriendo?

¿Mis seres queridos? Lo sabrían una vez estuviera con las maletas hechas para coger el avión. Me despediría de toda esa gente que quiero. Mis personas especiales. No son tantas y por supuesto no las pienso hacer pasar por esto. Que me recuerden marchándome feliz, siendo feliz. Ya colgaré en las redes fotos para que vean lo bien que lo estoy pasando y les mandaré guasaps. Que me sepan feliz hasta que un día empiecen a no saber de mi. Que no se preocupen por nada. Ya me encargo yo de mi. Que me recuerden con alegría y tal.

Y así pasaría mis últimas semanas. Haciendo lo que no me atrevo a hacer ahora. Que injusto, ¿no? Y eso me lleva a plantearme una pregunta del famoso discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford:

Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?

Ojalá pudiera vivir cada día así. Hago lo posible, bien lo saben algunas personas. No pienso en mañana, disfruto lo que hoy puedo tener porque nunca se sabe si mañana seguirá ahí o incluso si habrá un mañana. Es más, sabes que hay cosas que un día acabarán. ¿Para que pensar en cuando acaben en lugar de disfrutar ahora que las tienes?. Quizás no deberíamos esperar a saber que nos quedan 3 meses, no? Igual deberíamos pensar cada día que puede que hoy sea el último día de nuestra vida.

Y vosotros, ¿qué haríais si os quedaran sólo 3 meses de vida?

10 thoughts on “Tres meses”

  1. No es algo que me haya planteado nunca, pero creo que haría casi las mismas cosas que tú. A lo sumo, me plantearía asistir a algún gran festival o seguir la gira de algún grupo.

    Por supuesto aplicaría unas de las líneas de una canción de Megadeth para todo aquel que me quiera y aprecie: «Please smile when you think of me, My body’s gone that’s all»

    Y cuando llegase el momento… volver a casa y un funeral irlandés!! Cervezas, música y risas; nada de llorarme!!

    Un abrazo!!

  2. lo del oxígeno ompare te lo podías haber ahorrado y lo de la sangre y lo de la tos. Ya me has dado la noxe con lo felí q yo venía…..

  3. Po a mí no me hace gracia eso de que tus seres queridos se enteren cuando ya no estés. ¿No les vas a dejar decirte lo mucho que te quieren y que te acompañen a alguno de esos viajes fantásticos? Yo lo primero que haría sería precisamente eso decir a todos los que quiero cuánto los quiero, abrazarlos, besarle y llorar y reír con ellos. Luego les diría que voy a hacer todo lo que me gustaría, que no se preocupen mucho pero que si quieren me pueden acompañar en alguna aventura, ya sea buena o mala. Y ¿por qué no empezar ahora? ¿y si mañana ocurre algún accidente o que se yo?
    Pues eso, que te quiero mucho y me voy de viaje contigo, a donde sea.
    Que sepas que me quedo preocupá.

    1. Pura ficción, hermana. No te quedes preocupá. Yo ese abrazo y esos te quiero en el aeropuerto o la noche antes. Y si alguien se quiere venir será bienvenido, pero lágrimas las justas.

      Muaaaaacks

  4. Pues la verdad, no me lo planteo mucho, porque en estos 3 años entre un atropello y una peritonitis ya he tenido 2 «llamadas perdidas» y aqui sigo, dando el callo, pero supongo que intentaria hacer (si el cuerpo me dejara) una temporada mochilera, que me encanta andar, no quiero estar encerrado en montañas de chapa y tenemos un pais perfecto para andar en casi todas las epocas del año, si es en invierno por el sur, y si es en verano por el norte, Labordeta para mi en ese aspecto fue un genio, eso si, me tiraria una semana para despedirme de los que aprecio, y a partir de eso, a darle caña a la zapatilla, que ya me llegara

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