Puestas de sol

Puesta de solEsta noche he visto, de nuevo, la puesta de son en la playa de El Palmar, en Cádiz. Últimamente he visto varias puestas de sol de esas que sólo se producen en esa parte de la costa andaluza, esas puestas de sol en las que nuestra estrella se esconde en el mar. Y me sigue fascinando.

No sé porqué quería verla. No penséis que uso eso para pensar ni nada similar, realmente no lo sé, pero si he vuelto a comprobar que no soy el único que lo necesita. Hoy había decenas de personas allí que se han acercado a verla. Decenas, o cientos, que yo haya visto. Y eso que no estamos en época estival en la que la gente pasa el día en la playa y se queda a ver la puesta de sol. No. Gente que ha ido, como yo, expresamente a verla.

Muchas personas solas, muchísimas. Otras acompañadas por sus perros. Una pequeña familia de 4 miembros paseando entre las rocas. Una pareja de amigas, no sé si algo más, con su perro en otro grupo de rocas. Muchas parejas no especialmente acarameladas ni buscando aprovechar el momento para enrollarse. Un Grupo de amigos hablando de las tías con las que estaban ligando (este grupete lo tenía justo al lado y era imposible no escuchar sus conversaciones). Surfistas aprovechando las considerables olas que el viento provocaba esta noche. Incluso pasaron dos hombres paseando a caballo tranquilamente por la playa. Todos disfrutando ese increíble espectáculo. Y cuando llega el momento final se produce algo mágico.

Las conversaciones cesan. Los llantos de los niños, hasta los perros se tumban en la arena. Desaparece cualquier ruido más allá del viento y el romper de las olas. Ni los muchachos ardorosos que pensé por un momento que iban a fastidiarme el momento se callaron. Es magia, fascinación, algo que debe estar en los genes del ser humano.

Aquella muchacha que paseaba con su botella de agua dejó de pasear y se sentó al borde del mar justo en el límite donde no llegaban las olas. El muchacho que leía ese libro con gran interés lo cerró para incorporarse a ver el espectáculo. En el chiringuito de arriba el trajín de copas cesó y un hombre mayor, en la primera fila del chiringuito para ver el espectáculo, se encendió una pipa. Incluso los surferos dejaron de buscar olas. Simplemente flotaban todos quietos disfrutando esos minutos de magia que se produce cada día.

Porque cada día pasa lo mismo. No es un acontecimiento excepcional. No es un eclipse de superluna teñida de rojo. No. Es sólo un anochecer. Cada día ocurre y quizás por eso nos fascina. Porque nos enseña, aunque no nos demos cuenta, que el día tienen que acabar para que empiece otro nuevo. Porque nos da idea de lo pequeños que somos y lo estúpidos que llegamos a ser con algunas de nuestras preocupaciones. Mañana ese maravilloso sol que parece haber desaparecido volverá a surgir majestuoso. Para regalarnos un día mas, para regalarnos por la noche otro espectáculo sin igual.

Desconozco lo que pasa por las cabezas de todas esas personas. Si sólo contemplan belleza, si buscan respuestas, sin hablan con sus dioses… no lo sé, pero ahí estaban. Ahí estábamos.

Ah, ¿que os intriga que pensaba yo y porqué he ido a ver esa puesta de sol? Creo que os lo dije al principio: no lo sé. No pensaba. Pensaba a ratos en estas personas pero en general no pensaba mucho. Creo que quizás es eso lo que buscaba. No me gusta pensar. Tengo demasiadas cosas en esta cabeza y si me pongo a pensar surgen cosas que no me gustan en muchos aspectos. Quizás sólo buscaba eso: el silencio. Dentro y fuera. Esa belleza inundándolo todo. Dejar de pensar tanto.

Siempre he dicho que soy un lobo solitario. Nada como ese momento para estar sólo. He sido yo el que ha buscado esa soledad hoy pero sin embargo alguien con quien compartirlo, alguien a mi lado que lo disfrutara, hubiera sido la guinda. Supongo que se podría decir que echaba de menos a alguien.

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4 thoughts on “Puestas de sol”

  1. La verdad es que aquí son un poquito especiales las puestas de sol, la inmensidad del océano y tú; sabes que no hay nada más en miles de kilómetros.

    ¿Qué se piensa? Todo o nada, pero ese silencio es especial. Igual puede ser hasta un instinto primitivo de supervivencia que te indica que has conseguido pasar otro día. Yo tampoco soy de pensar mucho, pero ese instante parece que te encuentras contigo mismo durante un rato y todo fluye con naturalidad…

    A seguir disfrutando de las puestas de sol de mi tierra!! 😉

    Un abrazo!!

    1. Desde que se tiene conciencia el hombre se reune a la puesta de sol, por algo será. Y si, las de tu tierra son especiales y espero disfrutarlas muchas mas veces.

      Un abrazo!!

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