Visitas

2015-05-31 10.31.22Esta mañana he ido al cementerio a ‘visitar a mi padre’. Curioso que haya ido porque nunca he creído que ahí haya más que un montón de huesos. No sé exactamente porque me han entrado ganas de ir este año. Igual al terminar el post tengo la solución. A veces para esto me sirve escribir: para escarbar un poco en mi interior y ordenar algún que otro batiburrillo de ideas o sensaciones.

He dicho hace un momento ‘este año’ porque este 1 de junio, mañana, se cumplen 13 años de su muerte. No es que sea muy de celebrar estas cosas pero me apetecía hacerlo. Yo, visitando el nicho de mi padre cuando en su momento yo mismo estuve en contra de que siguiera ahí. Fue empeño de mi hermana que no esté en un osario, fosa común o donde vayan los restos una vez pasado el tiempo que la funeraria paga el alquiler del adosado unifamiliar en el que descansa. 

Yo, que tengo avisado a todo el mundo que cuando muera aprovechen de mi lo que pudiera quedar reutilizable, que creo que no será mucho, e incineren lo demás. Por cierto que recuerdo que mi mas mejor amiga no está en absoluto de acuerdo con eso de reutilizar. De las pocas cosas en las que no nos hemos puesto de acuerdo. Y mis cenizas enterradas debajo de un árbol. Mi mente siempre dice un manzano, aunque me daría igual si es un olivo, almendro… Espero que cumplan esos deseos como cumplimos el de mi padre de dejarle reposar y el dr mi madre de esparcir sus cenizas en agua en movimiento.

Pero me disperso, como es habitual en mi, y yo he venido aquí a hablar de mi padre. Y es que este año cuando se han cumplido el aniversario de la muerte de mi madre fui a ver el mar y me parece injusto no visitar también a mi padre. Más que nada por recordarle. Que allí con él no es que hubiera una conversación muy animada, pero no está de más recordarle y traerle también aquí.

En muchas ocasiones he hablado de mi madre pero de mi padre bastantes menos. No es falta de cariño aunque, no nos engañemos, siempre he sido más madrero que padrero. A cualquiera de vosotros que tengáis hijos os pregunto a cual queréis más y me direis que a todos por igual, pero sabemos que, en el fondo, siempre hay uno que tiene una pizca más de cariño. Y eso no es que no queráis a los demas a muerte o que seáis malos padres. Pues con los padres igual. ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? Seguro que interiormente, o no tanto, hay un favorito aunque queráis a ambos.

También es cierto que mi padre, pese a los avisos que ya nos había dado su corazón, se fue de una manera más repentina. Le dejamos en casa una noche después de salir del hospital y por la mañana ya no despertó. Fue más traumático. Apenas recuerdo aquel día en el cementerio. Sólo un par de imágenes. Estaba en shock. Fue una de mis hermanas la que llevó todo el peso. Puede que aún no haya salido del todo de ese shock y no lo sepa llevar como lo de mi madre, no lo sé.

¿Que si quería a mi padre? Mucho. De la manera que, como yo lo veo, se podía querer a mi padre. Un tipo serio, acostumbrado a mandar dentro y fuera de casa, pero un tipo lógico. Una persona ordenada y disciplinada. Que no mandaba por mandar sino para mantener un orden. Un hombre que me enseñó, por supuesto, muchas cosas. Del que tengo mil imágenes y mil momentos que son lecciones de vida. Como el día que me hizo llorar de dolor rehabilitandome de la rodilla que había estado mes y medio inmovilizada. Es de esas cosa que te enseñan que a veces hay que sufrir para recuperarse, que no todo en esta vida es un paseo y que las cosas requieren esfuerzo.

Hay mil lecciones que recuerdo de él. Mil imágenes. Me enseñó a beber cerveza y buen vino. Me enseñó que ni los chivatos ni los que les gustan los chivatos y pelotas son de fiar. Me enseñó que el trabajo hay que vivirlo con pasión. Me enseñó que la familia es importante. Me enseñó a conducir. Me enseñó a amar la tecnología, es en parte ‘culpa’ suya que sea así de friki. Me enseñó a amar el arte en todas sus formas. También me enseñó alguna que otra cosa que quiero olvidar, nadie es perfecto por muy padre que sea, pero eso no toca recordarlo aqui. Cuando se fue no había blogs ni facebook donde volcar recuerdos suyos. Si los hubiera habido seguro que muchos post hubieran sido sobre él o inspirados por él.

Mi madre visitaba de vez en cuando ese nicho en el cementerio y eso que ella era de las mías, de las que no ve ahí más que un montón de restos. Al principio iba sola cuando podía llegar al cementerio por si misma. Las últimas veces la teníamos que llevar. Hoy he recordado esos minutos de silencio que compartimos los tres últimamente. Juntos de una manera un tanto peculiar. No sé si rezaba. No sé si le hablaba. Si sólo le recordaba. Hoy ha sido volver a estar los tres extrañamente juntos. Pese a todo, no ha sido una mala mañana. Todo esto es ley de vida, aunque siempre parece que se van antes de tiempo, sobre todo mi padre, al que empecé a disfrutar y conocer más tarde.

7 thoughts on “Visitas”

  1. ¿Te imaginas lo que hubiera disfrutado hoy del lanzamiento de la novela de su nieta?
    A mí ultimamente se me está despertando su afición por la pintura -creo que es la única que me queda por experimentar, las demás creo que ya las he probado todas.
    Por cierto, este euro visión lo he tenido más presente que nunca y ahora tú me sorprendes con este post y esta inesperada visita ¡cosas de la vida!

    1. Mi padre también pintaba (hermano de vuestra madre), y ahora mi madre nos ha sorprendido a todos como una gran pintora de cuadros. Ella se lanzó a la pintura como un modo de rendirle homenaje a mi padre y continuar algo que a el le gustaba. Ciertas cosas se llevan en los genes. Me gustaría poder escribir y expresar como mi primo, acerca de mi padre, pero hoy por hoy todavía no he podido. Ni siquiera le he visitado allí, más que dos veces. Es algo que no me agrada y me cuesta bastante hacer. Un abrazo para los dos.

  2. Gran post Dani!! Yo tampoco soy de hacer ese tipo de visitas, aunque creo que alguien le debo una.

    Aunque ya no estén se sigue aprendiendo de ellos, siempre hay una historia o un recuerdo que no habías oído y se te queda grabada. Lo importante es mantener el recuerdo vivo, y saber poner en práctica todo lo que nos enseñaron; señal de que hicieron bien su trabajo.

    1. En mente se les tiene siempre. No es que se saque nada allí. Justo hablaba con una amiga ahora que hoy ha si sola primera vez que he ido solo. Supongo que como bien dices, se lo debía.

      Un abrazo Jordi!

  3. Hace poco fui a visitar a mi abuelo, y eso que creia que era de los tuyos, es curioso lo que puede cambiar las opiniones y la forma de ver la vida en tan poco tiempo

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