La vida es terca

VivaLaVida¿A que habéis pensado al empezar a leer que iba a decir que La vida es bella, como la peli?. Pues si, a veces también, pero sobre todo la vida es terca. Tozuda, Cabezona… como queráis llamarla. La vida se empeña cada día en demostrarte quien está al mando: ella.

Que si, que nosotros podemos hacer mucho, que todo es cuestión de actitud y todas esas frases motivadoras tipo Coach sacadas de Gandhi o de Paulo Cohelo. Pero en el fondo la vida manda. Y se empeña en sorprendernos cada día. Se encabezona en que no nos confiemos pensando que nuestra vida la tenemos controlada. No hijos no, ni coña. Ahí está ella para ponerlo todo patas arriba de vez en cuando. A veces, demasiadas, para ponernos a prueba haciéndonos sufrir. Otras, las menos, recordándonos que la vida es un pozo sin fondo del que nunca dejan de salir sorpresas.

Situaciones extraordinarias por las que jamás se te ocurriría pensar que ibas a pasar. De esas que ves en películas o te cuenta un amigo que le pasa a un amigo pero que ves distante e imposible que te suceda a ti. Personas maravillosas cuando crees que ya conoces a todo el mundo que merece la pena conocer y resulta que no, que justo te faltaba conocer a esa persona que te pone la vida y todo lo que dabas por sentado patas arriba. Cambios que se llegan cuando crees que ya lo tienes todo controlado y que tu vida va a ser rutinaria, con la comodidad que eso da, el resto de tus días.

La vida es terca y se empeña en demostrarte que vivir no es comodidad. Es cambio, emoción, montañas rusas emocionales. Dejarse llevar porque a veces es inútil resistirse o porque no apetece resistirse. Porque no hay nada mejor que vivir intensamente y dejarte sorprender. ¿Pensar? Claro, pero lo justo, que ya lo decía Auserón, la cosa pierde color cuando la piensas dos veces, pues más dispuesto pareces a pensar en lo peor.

La vida se dedica a recordarte que todo es Yin y Yang. Que justo cuando estás encendido en el trabajo con ganas de cagarte en todo y todos miras el móvil y un guasap te saca la sonrisa más grande del día. Y se te olvida hasta que estabas con el cabreo del mes y piensas que pa’que ponerse así. Que lo importante en la vida son cosas como ese guasap y la gente que hay detrás. Que no vale la pena estar mal porque todo cambia en un segundo. Y lo que dure lo bueno es lo que tenemos que exprimir mientras podamos. Mañana, o dentro de un rato, quien sabe lo que tocará. Disfrutemos siempre los buenos momentos. Lo digo siempre y cada día lo practico más.

Bendita tozudez de la vida. Benditos sus juegos y sus sorpresas. Sigamos jugando y disfrutando, por favor. Porque el juego no termina hasta que ha terminado.

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