Cadena perpetua

Cadena Perpetua¿Habéis visto “Cadena perpetua”? Seguramente si. El protagonista es Tim Robins y es un tipo que meten en la cárcel, supuestamente por un crimen que no ha cometido, y durante la película vemos como se va adaptando a la vida carcelaria, los distintos personajes que hay en ese ecosistema y tal. Es una película sencilla, sin pretensiones, pero que resulta muy amable de ver y para mi es una especie de “Pretty Woman”. Siempre que sé que la echan o la ponen en algún canal acabo viéndola entera o casi.

Está basada en en un relato de Stephen King y en mi opinión es una de las mejores adaptaciones que conozco. Respeta perfectamente el espíritu del relato y los personajes principales. Está contado desde los ojos de uno de los presidiarios que no es el protagonista y es el tipo que “consigue cosas”. Está interpretado por Morgan Freeman y es quien vive toda la historia de el protagonista y de otros personajes. El tipo que “consigue cosas” es ese que vive del trapicheo. Le consigue tabaco a uno a cambio de libros, que le da a uno que le da chocolate (del de comer), que le da a otro que le da galletas especiales… y así vive. Quedándose en medio con parte del botín o con otras cosas.

Aparte de la historia del protagonista nos cuenta una historia secundaria que siempre me había llamado mucho la atención y que hoy me ha venido especialmente a la cabeza. Es un tipo que se ha “sistematizado”. No recuerdo la palabra exacta pero es algo así. Es como el personaje de Morgan Freeman. Está acostumbrado a vivir en el sistema, en la cárcel. Tiene cadena perpetua, que periódicamente se revisa, pero se ha adaptado al sistema. Lleva décadas allí y la cárcel es la su vida. Ahí es el rey. Lo consigue todo. Es respetado y querido por todos y ha hecho de su encierro su forma de vida.

Periódicamente revisan su condena y un día deciden que ya no es un peligro para la sociedad y le liberan. Lo que debería ser motivo de felicidad se convierte en algo totalmente distinto. Una persona mayor, sin familia, sin apenas estudios y que no sabe más que “trapichear”. Como parte del programa de reinserción le buscan casa y trabajo. De ayudante en un supermercado, pero no se adapta. Acaba por suicidarse porque no sabe vivir esa vida nueva. Su vida está ya en la cárcel, no sirve para otra cosa.

Hay historias, nos cuentan, de gente que busca la forma de volver a la cárcel porque fuera, en esa libertad, no son nadie. Dentro son los amos o al menos saben vivir y son “útiles”. Fuera no sirven para nada. Hoy, tras unos cuantos gintonics (sólo 3) y un buen rato de charla, me he dado cuenta que es ese es mi problema principal. Soy el tipo que lo consigue todo en mi trabajo. Sirvo igual para un roto que para un “descosío”. Me defiendo en todos los puestos sin ser experto en ninguno. Como me dijo mi jefe el otro día, de forma positiva, soy el IBM de mi empresa. Y ve me a este puesto, Y veme a este otro. Y así. Maestro liendre, que de to’ sabe y de na’ entiende.

Soy útil y relativamente valioso así, en ese ecosistema, pero fuera… No soy informático, no soy contable, no soy encargado de logística, no soy administrativo, no soy recepcionista, no soy encargado, no soy el responsable de sistemas informáticos, no soy…. nada realmente. Pero hago un apaño en cualquier puesto. En todos lados sirvo para algo. Todos esos puestos, y más, los saco adelante. No le temo a nada, a todo me enfrento y todo lo solvento con conocimientos y a veces con algo de inconsciencia pero todo sale adelante.

¿Y fuera? ¿Que pongo en LinkedIn? ¿Chico para todo? Me defiendo en redes, me defiendo en Linux, en redes Windows con servidores, dominios, virtualización, webs… pero no soy informático. Me defiendo contablemente pero no tengo estudios ni conocimientos contables. Puedo llevar un almacén pero no he estudiado logística y quien lleve 20 años en ese puesto lo hará mucho mejor que yo, seguro. ¿Que soy? ¿Para que sirvo?

Supongo que me he “sistematizado”. En cierto modo estoy condenado a una cadena perpetua de la que un tipo como yo y con mi edad es difícil que salga. Exactamente como el protagonista de la película. Supongo que ya no podré salir de aquí y si lo hago necesitaré un programa de reinserción. O alguien, como un par de amigos que sé que confían en mi, para poder volver a la vida normal.

Y si, sé que no debería contar esto aquí porque igual si echo un CV en algún sitio miran y leen esto, pero es que me da tantísima pereza tener una cuenta B donde desahogarme y me apetece tanto sentarme aquí a escribir y contar esta iluminación que he sentido que paso de las consecuencias. Y os aseguro que mañana no borraré esto. Jamás lo he hecho. A lo hecho, pecho.

También puede que te interese...

  • Da igual1 mayo, 2014 Da igual (0)
    Da igual a cuanta gente siga en twitter, cuantas listas y tontas cree o como me […]
  • De por qué nos gustan Batman y el Atleti4 mayo, 2016 De por qué nos gustan Batman y el Atleti (4)
    Vale, confieso que yo, que no es que sea anti-fútbol del todo pero tampoco amante del […]
  • Calor1 julio, 2014 Calor (0)
    Hace calor por las tardes y noches ya. No es noticia. No voy a hacer un especial […]
  • No soy yo, eres tú14 noviembre, 2017 No soy yo, eres tú (3)
    Sí, ya sé que la frase suele ser al revés y normalmente se la dice un miembro de la […]
  • La vida es terca10 febrero, 2015 La vida es terca (7)
    ¿A que habéis pensado al empezar a leer que iba a decir que La vida es bella, como la […]

2 thoughts on “Cadena perpetua”

  1. Te entiendo Daniel.. es mi caso.. yo digo que somos “La rueda de auxilio”.
    Creo (por no decirte que estoy casi 100% seguro) que el problema es que soy curioso. Debido a esto me muestran el programa de abastecimiento y pregunto “y esto como se opera??”. Lo mismo con otros sistemas que se manejan en mi trabajo..
    En 21 años en la empresa, empece como data entry, hasta ser supervisor de ese sector.. me aburri y me fui a Soporte Tecnico, despues de terminar la certificacion CCNA pase a Administracion de redes y comunicaciones. Me aburri nuevamente.
    Ahora estoy en un sector “Administrativo” y sigo siendo la rueda de auxilio, no solo operando programas o “asesorando” a algun compañero como adjuntar un archivo a un mail en outlook (el tipico “preguntale a Gabriel que estuvo en Sistemas) sino que tengo que hacer mi trabajo de oficina..
    Por eso hay dias que me digo: MALDITA CURIOSIDAD QUE NO PERMITE ENFOCARME EN UNA COSA!!!!
    Abrazo..

    1. Yo en mi caso lo llamo más bien valentía, inconsciencia, falta de miedo… Algunos no le tenemos miedo a nada referente al trabajo. ¿Qué no sé hacerlo? Ya aprenderé. No pasa nada. Y si no sale bien a la primera, a la segunda. Hay mucha gente que no, que si algo no sabe no lo hace y además no quiere aprender cosas nuevas. Se quedan en su zona de confort y ya. La ventaja de esas personas es que son expertos en lo que hacen. La nuestra es que “chapuceamos” en todas.

      Un abrazo!

Deja un comentario