El Libro de Marta Fernández

El libro de Marta Fernández

El Libro de Marta FernándezHace tiempo, mucho tiempo, demasiado tiempo, Marta Fernández estuvo escribiendo un blog. Fue hace ya más de tres años cuando pasó de los informativos de Telecinco a presentar Las Mañanas de Cuatro tras la fusión de ambas cadenas en el conglomerado MediaSet. Como parte del relanzamiento de la nueva Cuatro y de las nuevas mañanas, que vaya si fueron cambiando, los reyes magos de 2011 le trajeron a Marta una cuenta de twitter, de la que todavía hace un estupendo uso, y un nuevo blog.

Al final de la mañana, se llamaba. La idea era que ella misma escribiese una especie de epílogo al final de cada programa. Pero la cabeza siempre en ebullición de Marta no se quedó en eso y lejos de convertirse en una promoción sobre el programa, Marta se desbocó y nos regaló posts maravillosos que poco o nada tenían que ver con el programa. Desde cómo conoció a Jesús Vázquez y perdió parte de su dedo a desvelarnos pequeños rincones ocultos del plató, pasando por juegos, preguntas sin respuestas, historias inventadas (o no)… fue un hervidero que pese a que duró mucho menos de lo que me hubiera gustado dejó verdaderas joyas de esa Marta Fernández escritora y personal que tanto me gusta y que tanto me gustaría ver.

Los que me conocéis y sabéis como escribo los post posiblemente os extrañe que no haya puesto ya los enlaces a estos post tan increíbles de Marta Fernández y a su blog. Lo hubiera hecho encantado, pero resulta que no puedo porque ese blog ya no está activo. Desgraciadamente al dejar Marta el programa alguien decidió que ese blog ya no tenía sentido y lo borró. Lamentable y una pena que no podáis leerlo porque os aseguro que eran post maravillosos. En alguna ocasión por aquí he hablado antes de ellos.

Por suerte, y sabiendo como sé que todo lo que tiene que ver con internet es efímero aunque nos creamos que lo digital es eterno, había tomado mis propias medidas para que eso no se perdiera. Durante el tiempo que estuvo activo fui cogiendo los post de Marta y recopilándolos en un documento de Word. Porque sí, porque soy así de friki, no me importa reconocerlo, pero no puedo estar más contento de haberlo hecho. Porque sus post desaparecieron de internet, pero esa recopilación que hice sigue estando conmigo y de vez en cuando la leo.

Y no sólo eso, para que no se perdiera tampoco en ningún traspaso de información digital me decidí a “maquetarlo” y convertirlo en un libro electrónico, un ePub, y además imprimirlo. En papel, negro sobre blanco, con las fotos y algunas cosas más. Porque si, porque me apetecía verlo en papel y sentir que tenía un libro de Marta Fernández, aunque fuera hecho por mi pero con sus textos. Y ese es el libro que veis en la foto y que además tuve la desfachatez de enviarle a mi querida Marta para ver si se animaba a publicar algo de lo que escribe para si misma. Esa es una de las pequeñas espinitas que tengo clavadas con Marta: ver un libro suyo publicado (sé que sería genial) y haber llevado el libro la última vez que la vi para que me lo firmara.

Y todo esto viene ahora a mi memoria porque ha vuelto a suceder. Otra vez un blog donde había pequeñas grandes joyas ha desaparecido. Esta vez es el que Alicia Young publicaba cada semana en Gacela Cardona. Y esta vez confieso haber sido perezoso. Iba guardando los post, los guardé hasta hace unos meses que me confíe, me lié con otras cosas y empecé a dejarlo para más adelante sin pensar que esto pudiera suceder, que de un día a otro pudiera desaparecer. ¿Por qué ha desaparecido? No lo sé. Posiblemente alguien haya denunciado sus fotos, es lo más probable. El amigo Jesus_GMA ya tiene también experiencia con este tipo de historias de gente que se molesta cuando se ven un poquito más de piel de lo habitual.

Así que esta vez no he podido conservar todos esos post. Que había de todo, desde los graciosos e intrascendentes a otros muchos en los que siempre he intuido que Alicia se desnudaba mucho más de lo que lo hacía en las fotos, por muy ligera de ropa que estuviera. Esta vez no he sido lo bastante previsor. Me confié. Pero de todo se aprende y no volverá a suceder.

Ya sabéis, no os fiéis. Si algo que veis en internet os gusta, guardadlo por vuestros propios medios, no confiéis en que siempre estará ahí porque estas cosas, por desgracia, pasan.

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