Por qué

¿Por qué?

Por qué¿Por qué nos gusta tanto mentir? ¿Por qué la gente no dice lo que realmente piensa? ¿Por qué ante una pregunta directa en vez de la verdad encuentras subterfugios? Mentiras, expresiones políticamente correctas, lo que queda bien para quizás no llegar a mentir, pero no decir la verdad.

¿Por qué no somos sinceros? ¿Que valor tiene conseguir algo con mentiras? ¿De que sirve retener a alguien, o no dejarle marchar, por no decirle la verdad? ¿Por no herir? ¿No hace más daño saber que te están mintiendo, aunque quizás quien lo hace pretende que sea una mentira piadosa?

Que fácil y sencillo sería todo sin tantas mentiras. Si algo te gusta dilo. Si no te gusta dilo. Si alguien te molesta dilo. Si alguien te cae mal, dilo. Pero sobre todo no mientas. No prometas lo que no vas a cumplir. Y si tienes un problema con alguien háblalo. No lo ocultes. No lances mensajes al aire, no lo ocultes a la persona a la que más afecta ni pretendas que tus mensajes subliminales lleguen a su destino. Pueden llegar distorsionados. Pueden llegar a personas equivocadas, pueden no llegar o herir a quien no deben.

Hubo una vez, hace muchos muchos años, cuando apenas había dejado la escuela, alguien dejó de hablarme. Cambió su actitud hacia mi. De ser uña y carne a no querer saber de mi. Era mi compañera de trabajo. Mesa con mesa, codo con codo, día tras día. “¿Que te pasa conmigo?” fue mi pregunta directa. Sincera, desde el desconocimiento. “No me pasa nada”, fueron sus primeras mentiras en forma de respuesta. Pasaron semanas, o quizás sólo días que a mi me parecieron eternos.

“¿Que te pasa conmigo?” Volví a preguntar. “Si tu no lo sabes, yo no te lo voy a decir. Tu sabes lo que has hecho”. Os juro que hoy, más de 25 años después, esas palabras siguen sonando como si me las estuvieran diciendo ahora mismo. Y hoy, más de 25 años después, sigo sin saber qué sucedió. Así son las cosas, así somos.

¿Por qué no hablamos? ¿Por qué no decimos lo que sentimos y damos la oportunidad de dialogar, pedir perdón, hacer entender los motivos o, sencillamente, cerrar una historia? Una amistad, un amor, un algo. Las cosas se cierran hablando, no mintiendo, no con falsas palabras de cortesía ni mensajes al aire. Las cosas se cierran. Si no las heridas quedan abiertas de por vida, como esa fractura mal curada y que siempre sigue doliendo de vez en cuando.

¿Por qué no hablamos y, cuando lo hacemos, decimos la verdad? Digo yo. Creo que es que en el fondo sigo siendo un iluso.

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2 thoughts on “¿Por qué?”

  1. Por dos motivos. El primero por orgullo, eso que tanto abunda y tan inútil y dañino es.

    El segundo por cobardía que se esconde tras el miedo. A veces no decimos la verdad por no decepcionar, por no perder a alguien y/o por quedar bien. No olvidemos que el “bien queda” es alguien que lo único que tiene es miedo a quedarse solo y por eso quiere tener contento a todo el mundo.

    Menos orgullo y mas huevos. Coño ya!

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