Las mañanas al sol

rp_los-lunes-al-sol.jpgSupongo que muchos de vosotros, que os sé amantes del buen cine, habéis visto “Los Lunes al sol”. Gran película sobre un grupo de trabajadores que se quedan en paro y empiezan a pasar los lunes al sol, sin trabajar. Es una película dura pero preciosa. Si no la habéis visto, ya tardáis. Mi situación laboral ahora mismo es un tanto “extraña”, por decirlo de alguna manera, y podría pasar los lunes al sol, los martes, los miércoles… todas las mañanas al sol, pero la cuestión es que por ahora me niego a que sea del todo así y me he dado cuenta de la cantidad de gente que hay en esa situación y como los biorritmos son diferentes.

Ahora las mañanas las veo de forma muy distinta, aunque procuro mantener un ritmo. Me he impuesto seguir con el despertador a la misma hora de siempre, 7:05 de la mañana. Si es cierto que me desperezo con algo más de calma y me estiro un poco más en la cama antes de salir. Me tomo mi primer café, como siempre, en la cafetería de Alicia Young, me pongo al día saludo por twitter, hago las primeras tareas que tengo impuestas… y a la calle a pasar las mañanas al sol.

En realidad no es toda la mañana. Salgo a eso de las 9-9:30 tomo mi tercer café (el segundo ha sido ante el ordenador mientras escucho las noticias en TV o algo de música) y algo de pan en la cafetería de la esquina y a caminar. Una hora mínimo antes de que el Lorenzo empiece a apretar. Ropa ligera, calzado cómodo y ya que no corro al menos trote cochinero ligero. Y así veo que son las mañanas al sol de mucha gente, porque voy trotando/paseando pero observando. Y ha muchísima gente así. Sobre todo gente “madura” como yo. Gente que imagino también en paro y que tienen que imponerse normas para no convertirse en una bola en el sillón, que sería lo cómodo y confieso que a veces me apetece muy mucho, pero hago el esfuerzo igual que esas decenas de personas con las que me estoy cruzando a diario.

Y veo mucha gente que ha pasado la madurez esa que os digo y que está sentada en bancos tomando el sol, paseando tranquilos, charlando… veo que el ritmo de la mañana, para los que no están en el vértigo del trabajo, es muy diferente. Son muy distintas las mañanas en un barrio que en el centro de la ciudad. La vida en el centro es frenética. Coches, motos, gente corriendo, hablando por el móvil… y eso que hablo de Málaga, no hablo de una metrópoli como Madrid, Barcelona, Londres… pero aún así se nota.

Las mañanas al sol son bien distintas, se saborean de otra forma. Con un tono amargo, no lo voy a negar, pero tampoco está tan mal el asunto. Por ahora seguiré con estos ritmos y a ver cuanto duran y como me adapto a estos nuevos ritmos

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