La vida de los demás

Los que seguis mi twiter, cosa que os recomiendo ;), habréis visto que anoche mande un par de tweets un tanto extraños. Los primeros bastante negativos y el último mucho mas positivo. Os cuento la situación en la que me encontraba.

Por circunstancias ajenas a mi voluntad, anoche me vi obligado a asistir a una macro-reunión que se celebraba. Una cena de postín en un sitio bastante conocido de Málaga. No es que la cena estuviera mal o que el sitio no me gustara ni nada de eso, todo lo contrario. Es un sitio muy conocido y con bastante nombre y que hizo honor a su fama ofreciendo una cena espectacular en un ambiente muy acogedor, con un servicio excelente y muy bien organizado. Supongo que los promotores se debieron gastar una buena pasta, porque no hablamos de los típicos entrantes de jamón y queso del Mercadona o de gambas congeladas. Había de todo, algunas cosas bastante originales y la comida excelente. El problema no estaba en el sitio o la compañía, sino en mi mismo: odio estas cosas.

Así de claro, cada día soy mas sociopata y estas aglomeraciones llenas de gente donde solo conozco a unos pocos de verdad y de vista a otros pocos, no me gustan nada. Me siento muy desplazado y me cuesta mucho socializar y entablar conversaciones insulsas sobre el tiempo o la crisis, temas de moda. Lo único realmente bueno que saqué de la reunión fue lo que os contaré en el post de mañana ( o pasado, todo depende de si me inspiro o no) y este post, que viene dado entre la cena de ayer y una conversación de esta tarde. Empezamos (pedazo de prologo, ¿eh?)

La cuestión es que a la reunión de ayer asistí porque uno de los que participaba en la organización era mi cuñado/jefe. No me apetecía, pero quería que estuviera allí así que no tuve mas remedio que asistir. Bueno, en realidad debería decir ex-cuñado, porque realmente se ha separado de mi hermana hace unos meses y ya, técnicamente, no es mi cuñado. Sin embargo, son muuuuchos años siéndolo y supongo que mientras siga viéndolo seguirá siéndolo. La fuerza de la costumbre. A la macro-cena estaban invitadas muchas personalidades de toda España y estaban también invitadas sus parejas. Obviamente, si mi cuñado ya no es tal, mi hermana no era su pareja, así que acudió con otra acompañante.

Desconozco totalmente la relación que mantiene con esta acompañante. Si es una amiga, si es una nueva pareja, si es un rollo pasajero post-separación, si es sencillamente alguna conocida a la que invitó para no aparecer solo a la reunión (no suele quedar bien ir sin pareja)… Pienso, sinceramente, que no es asunto mio. Ahora es una persona libre y, como tal, tiene derecho a hacer lo que le de la gana, al igual que mi hermana, por supuesto. Sus vidas se han separado y cada uno la re-hará como le plazca y con quien le plazca (si quieren re-hacerla con alguien). Como digo, no es asunto mio.

Crucé unas palabras con su acompañante, no demasiadas pero insisto en que por culpa mía: en este tipo de reuniones me meto en mi propio caparazón. El caso es que yo vi relativamente normal que apareciera con alguien y no le di mayor importancia, que queréis que os diga. Solo me llamó un poco la atención que al hacer las presentaciones siguiera refiriéndose a mi como “su cuñado”, cosa que si esta mujer es algo mas que una amiga puede que no le hiciera demasiada gracia, pero no vi nada raro. Yo no le di importancia a que apareciese con alguien, pero parece que si que es algo importante, como demuestra la llamada que he recibido esta tarde.

Era mi hermana, preguntándome por “la nueva novia de …”. Me he quedado de piedra. Al parecer, alguien le ha ido con la historia de que anoche apareció con alguien y que me la presentó, y quería información. Yo no he podido darle muchos datos, porque tampoco los tengo. Apenas se su nombre, ni de donde viene, ni en que trabaja… yo no intenté indagar ni preguntar para luego cotillear. Me pareció una persona correcta, simpática y poco mas, pero parece que si que debí darle mas importancia al hecho de conocerla ya que tanto mi hermana como esa persona que corrió rápidamente a decirle lo que había ocurrido si que se lo dieron.

Y aquí es a donde iba, a esa persona, que no se quien es, es la que mas me ha sorprendido. No entiendo como alguien se ha dedicado a llamar a mi hermana a contarle que su ex estaba en una reunión con otra y que me la había presentado. Además, por lo que me ha parecido entender, creo que fue anoche mismo cuando se lo dijo, ni siquiera espero al día siguiente. Parece que era el cotilleo del día, la noticia de portada del Hola, no se. Yo creo que nadie es nadie para meterse en una relación terminada, en una historia entre dos personas en la que no deben intervenir terceros. No se que gana la gente con ese tipo de cotilleos malos, en los que lo único que puede ocurrir es que se haga daño a alguien.

Yo no se en que situación está la ruptura, pero no fue ayer ni hace una semana. Supongo que con sus problemas y sus malos ratos habrán ido asentando la siempre difícil ruptura. Este tipo de comentarios malmetiendo en plan “Acabo de ver a … con otra divirtiéndose, que fuerrrte”, pues no debe ser lo mejor para terminar de cerrar una historia, que además se hace mas complicado de terminar porque al haber niños de por medio no pueden desconectarse totalmente el uno del otro. No se realmente que piensa esa persona que hizo eso, que cree que está haciendo y que satisfacción personal se lleva. ¿Crear mal rollo le satisface? ¿Cree que hace algún bien al alguien haciendo que mi hermana vuelva a sentirse mal? ¿O intentando hacer sentir mal a mi cuñado por ir con compañía a una fiesta intentando rehacer su vida?

Yo realmente creo que cada uno tenemos muchos problemas y alegrías en nuestras propias vidas, mucho trabajo saliendo adelante e intentando ser felices, como para andar metiéndose en la vida de los demás. Y menos aún en este plan “malvado”. Realmente creo que quien hace cosas así debe tener una vida bastante pobre si tiene que andar metiéndose en la vida de los demás. Sin tener ni idea de que persona es esa, realmente me da mucha pena.

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